Las mamás de hoy, y las mamás de las mamás de hoy, saben y entienden bien lo que sus ancestros les decían cuando eran niñas: “En La Merced encuentras de todo, y cuando digo de todo, es de-to-do. Además, en La Merced nadie se muere de hambre, porque hay trabajo para todos, y si no, hasta en la basura encuentras frutas y verduras muy buenas”.
Nada más cierto que lo anterior. A este reportero le consta, tanto lo primero como lo segundo. En sentido estricto, La Merced incluye 11 mercados: Nave Mayor, Nave Menor, Paso a Desnivel, Comidas, Mercado de Flores, Merced Anexo, Explanada del Metro, San Ciprián, Mercado de Dulces Ampudia, y por extensión Mercado de Sonora y su Anexo.

Con más de cinco mil locatarios que trabajan y expenden sus productos los siete días de la semana, el mercado de La Merced celebra su día cada 24 de septiembre, fecha en que se venera a la Virgen de la Merced. Es una festividad meramente religiosa que honra a la Virgen María bajo esta advocación, conocida también como Virgen de las Mercedes.
Es el mercado tradicional más grande y famoso de la Ciudad de México y, por mucho, de todo el país. Se localiza en el barrio homónimo en el viejo Centro Histórico de la capital de la república. Este mercado es como un vecindario de mercados que ocupa gran parte del Centro Histórico, aunque se ubica dentro de la Alcaldía Venustiano Carranza.

La inmensa Nave Mayor fue edificada en 1957 y hoy es considerada una estructura históricamente importante. A lo largo de su historia ha sufrido una serie de incendios, principalmente en los últimos 20 años, lo que ha generado numerosas reconstrucciones. En sus restauraciones se han instalado modernos equipos para prevención de incendios.
Todas las frutas y verduras, especias y chiles secos, pescados y mariscos, aves de todo tipo, carne de res, puerco, borrego, chivo y otras especies, frutos secos, yerbas, carnes frías y embutidos, quesos, remedios tradicionales, ropa, calzado, artículos para el hogar, escolares, de jarciería y jardinería, cosméticos, y muchos más, están en La Merced.

En esta zona se encuentran productos agrícolas, artesanías, y artículos de uso cotidiano y de ornato de prácticamente toda la república, especialmente de los estados que rodean a la capital. Oaxaca, Michoacán, Tlaxcala, Hidalgo, Puebla y Estado de México surten a la CDMX, vía La Merced, de gran parte de todos sus requerimientos alimenticios diarios.
Para algunos historiadores, La Merced es el centro de abastos heredero del mercado de Tlatelolco que existió en la época prehispánica. El mercado que hoy se conoce comenzó al norte del Claustro de La Merced, en la actual Plaza Alonso García Bravo. Aunque comenzó en 1862, la construcción del mercado se concluyó entrado el año de 1880.

Antes de 1957, gran parte del Oriente de la Ciudad de México estaba permanentemente tomada por un inmenso tianguis que se escurría por numerosas calles, callejones y plazas de la zona, hasta que fue sofocado por las autoridades, comenzando en el zócalo, a fines del siglo XVIII. Entonces, La Merced fue pensada como una opción para esa situación.
Junto con la Nave Mayor, todos los mercados que la acompañan se instalaron alrededor en 1957. Ese fue el inicio de una cruzada por llevar mercados a todas las colonias de la capital. Basta recordar que a lo largo del sexenio de Adolfo López Mateos, de 1958 a 1964, se construyeron cerca de 90 mercados públicos en el entonces Distrito Federal.
Otro aspecto interesante sobre el tema, es la comida preparada, para comer ahí mismo, para llevar o para ir comiendo. Desde modestos antojitos como tamales, sopes, tortas, quesadillas y huaraches, hasta comida internacional como paella, pasando por toda la gama de especialidades mexicanas como pancita, pozole, migas, y todo tipo de moles.

Llegar al mercado de La Merced o a cualquiera de sus mercados hermanos, es fácil y sencillo desde cualquier punto de la ciudad. Rutas de Metro, Metrobús, peseros, taxis, bicitaxis y mototaxis están a disposición de quien quiere visitar la zona. Los taxistas de aplicación (Uber) siempre están dispuestos a ir, pues aprovechan para hacer compras.
Lamentablemente, hay recomendaciones que nunca están de más, como ir acompañado por alguien que ya conozca cómo comprar allí, comparar precios pues de un puesto a otro los precios pueden variar significativamente, checar que le den peso exacto, y poner mucha atención en lo que le despachan, que sean productos frescos y en buen estado.

También, llevar una lista de lo que se desea comprar, acudir preferentemente de lunes a viernes porque sábado y domingo hay mucha gente, asistir temprano y si se puede antes de las 2 de la tarde, para alcanzar de todo, tener cuidado con los estibadores, pues al grito de “¡Va el diablo!”, le avientan a uno la carretilla cargada de pesadas cajas y huacales.
No exhibir su dinero ni su teléfono celular, tampoco ir con joyas o artículos de valor, pues aunque la vigilancia policiaca es permanente, nunca falta el ladrón que aprovecha el mínimo descuido de la gente para arrebatarle sus pertenencias. Importante: Hacerse de marchantes, para que en lo sucesivo se sepa dónde comprar sin tener que andar buscando.
Al finalizar las compras cotidianas o de temporada, (bautizos, primeras comuniones, XV años, bodas, cumpleaños, San Valentín, Día de las Madres, bailables de Primavera, 5 de Septiembre y 20 de Noviembre, Halloween y Día de Muertos, Navidad y otras que se dan a lo largo del año) se sorprenderá por la variedad y precios. Larga vida a La Merced.