LA CERA EN MÉXICO

La ceroplástica, especialidad artística enfilada a modelar la cera para dar forma y vida a diversos objetos, como velas, cirios, reproducciones de la anatomía humana que por siglos han servido al engrandecimiento de diversas áreas de la medicina, y escenas de la vida cotidiana en obras costumbristas, tiene un escaparate temporal en la capital del país.

Esa disciplina tuvo un despegue lleno de esplendor durante el Renacimiento, cuando no pocos artistas siguieron las huellas de destacados orfebres italianos de los siglos XIV y XV. En la Capilla del Palacio Real de Múnich es muy admirado el bajorrelieve en cera El Descendimiento, de más de 60 centímetros de altura, obra del genial Miguel Ángel.

La ciudad de Florencia fue, en cierta medida, cuna formal de la ceroplástica, alrededor del año 1400. Desde entonces, la mayoría de los escultores han modelado en cera todas sus creaciones destinadas a ser fundidas en bronce. El término “fundido a la cera perdida” justifica la efímera existencia de esas piezas, reflejo de la primera idea de los escultores.

La exposición “La cera en México” ofrece una revisión histórica del desarrollo de las distintas especialidades de la ceroplástica a través de un conjunto de obras antiguas, europeas y recientes de artistas mexicanos.

Debido a la nobleza de la cera y la facilidad que ofrece para ser maniobrada, moldeada y coloreada, detonó su utilización en la práctica de hacer esculturas, retratos y máscaras de rostros humanos. Son famosos los medallones-retratos, de perfil, de busto, pequeños o de mediano formato, coloreados y decorados con perlas, diamantes y piedras preciosas.

Esas obras de arte fueron enmarcadas, durante más de tres siglos, en hermosos y finos marcos con fondo de mármol o marfil, siempre protegidas por gruesos cristales que les granjeaban la luz, temperatura y humedad necesaria para su conservación; Desde los albores del siglo XVI fueron famosos esos medallones, en Italia y otros países del área.

En México, un artista que tomó a la ceroplástica como profesión es Andrés García, cuyas obras se centran en la cotidianeidad de los personajes del pueblo. La sociedad mexicana, su historia, costumbres, cultura y actividades productivas fue representada por él en piezas como Vendedora de carbónMendigaLa Tortillera e India con chalupa.

Ahora, la exposición La cera en México ofrece una revisión histórica del desarrollo de las distintas especialidades de la ceroplástica a través de un conjunto de obras antiguas, europeas y recientes de artistas mexicanos, elaboradas con esta materia. Presenta piezas creadas con fines artísticos y religiosos, y para investigaciones científicas y médicas.

El pasado 23 de julio, en el Palacio de Iturbide localizado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se abrió esta exposición dedicada al arte en cera, tradición con raíces milenarias que ha acompañado a la humanidad a lo largo de distintas épocas y culturas. Estará abierta, con entrada libre para todo público, hasta el próximo 21 de septiembre.

De acuerdo con la museografía de la muestra, las viejas culturas de Mesoamérica usaron la cera de abejas meliponas como aglutinante en elaborar piezas artesanales decoradas con plumas y minerales. Posteriormente, en la Grecia helenística y el Egipto ptolemaico, la cera se empleó para crear retratos funerarios mediante la llamada técnica de encáustica.

En la Edad Media y el Renacimiento, la ceroplástica alcanzó fama en Florencia y Bolonia por los modelos anatómicos y botánicos que ayudaron al avance de las ciencias naturales y la medicina. Maestros cereros vinieron a la Nueva España y abrieron numerosos talleres para fabricar velas, figuras religiosas, exvotos y nacimientos de un alto valor simbólico.

La cera en México reúne piezas que permiten apreciar la diversidad de técnicas y usos de la ceroplástica a lo largo del tiempo: medallones devocionales usados como amuletos protectores, exvotos de agradecimiento por milagros recibidos, retratos, relicarios, velas decoradas y muñecas con cabezas de cera que hicieron época en la historia del juguete.

También se exponen ejemplos de la ceroplástica anatómica y botánica que dejan ver la precisión con que artesanos y científicos colaboraron para elaborar modelos utilizados en la enseñanza y el estudio del cuerpo humano y las especies vegetales. Además, se incluye la pintura encáustica, técnica milenaria que combina cera caliente y pigmentos para crear imágenes impresionantes y duraderas, vigente desde la antigüedad hasta el arte moderno.

La exposición, instalada en el antiguo Palacio de Iturbide, reúne piezas que permiten apreciar la diversidad de técnicas y usos de la ceroplástica a lo largo del tiempo. 

La exposición no solo revisita el pasado, pues ofrece propuestas contemporáneas en las que artistas actuales reinterpretan la ceroplástica desde perspectivas conceptuales y muy ecológicas, explorando nuevas posibilidades expresivas con el uso de materiales naturales y sostenibles. La muestra está dividida en varios núcleos temáticos para su mejor disfrute.

Entre ellos destacan: “Exvotos y agnus dei, símbolos de fe y gratitud”, “Ceras anatómicas y botánicas”, “Retratos, cuerpos relicario, velas y figuras religiosas”, “Ceroplástica figurativa”, “Muñecas, maniquíes y pintura encáustica”, y “Ceroplástica contemporánea”, entre juguetes, artículos religiosos, personajes históricos y escenas costumbristas del país.

Finalmente, cabe señalar que esta exposición intenta reconocer y difundir la relevancia de ese arte, así como el legado de los maestros cereros que lo han preservado y transformado a través de los siglos. Consecuentemente, se puede asistir al Palacio de Cultura Banamex-Palacio de Iturbide (Madero 17, Centro Histórico) de lunes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas.