REMEDIOS DE LAS ABUELAS

Que el susto fue mayúsculo… cómete un buen bolillo. No, no se trata de un mito, pues de acuerdo con los especialistas en los temas de salud, la ingestión de carbohidratos eleva la glucosa y calma la acidez estomacal producida por el sobresalto, factores que contribuyen a recuperar energía. Asimismo, masticar el pan duro, crocante, disminuye la ansiedad, libera la tensión y relaja los nervios para quien enfrenta una situación que sacude sus basamentos emocionales.

El bolillo para el susto, en lo personal, creo que es un acto de fe para ¿millones? de mexicanos, que nos acompaña desde hace varias décadas. Su sorprendente vigencia la debemos en gran parte a los consejos de nuestras abuelas, pues su conocimiento supera cualquier barrera histórica, ayudándonos a construir nuestra infraestructura de remedios caseros.

Un remedio casero, de acuerdo con la IA de Google, “es una práctica tradicional o natural utilizada para aliviar dolencias menores y síntomas leves, basada en conocimientos heredados, herbolaria o experiencias propias, sin requerir preparación profesional”. En los remedios caseros no entran los medicamentos de patente ni los similares, sólo “elementos comunes como plantas, alimentos o técnicas físicas para curar”.

Desde hace muchos años tengo una costumbre de comadreja, en este caso, de guardar notas que me llaman la atención por su información peculiar, curiosa, extraña, no sé, por algo que en ese momento resultaba de mi interés. Por ejemplo, tengo el recorte de la publicidad en forma de nota informativa de la película de El exorcista, la cual se estrenó en 1973. Por supuesto, me fui llenando de papeles que almacenaba en cajas de huevo, hasta que llegó el momento en que la cantidad de hojas polvosas y amarillentas era inmanejable y prácticamente imposible de consultar, salvo que utilizara una mascarilla antigases, que no fue el caso.

Con la aparición de internet los inconvenientes en el manejo de mis archivos personales pasaron a la historia. Aun sin volúmenes de celulosa y polvo del tiempo, continúo guardando tantas notas que, creo, no me alcanzará lo que me resta de vida para leerlas.

Un ejemplo extraído de mi archivo digital es una nota de CNN (Cable News Network) del 18 de agosto de 2022, firmada por Amarachi Orie bajo la cabeza “Encuentran libro de remedios medievales, con manuscritos de hasta 1.000 años de antigüedad”.

De acuerdo con la información, un proyecto impulsado por la Biblioteca de la Universidad de Cambridge del Reino Unido descubrió un libro de manuscritos antiguos con un contenido de remedios medievales que hay nos resultan extraños, por decir lo menos.

Veamos. ¿Sufres de gota? Un tratamiento medieval consistía en rellenar a un cachorro con caracoles y salvia (el arbusto aromático de la familia de la menta). Una vez que el cuerpo del animalito estuviera perfectamente embutido se asaba en un horno o una fogata. La grasa producto de la cocción servía para hacer un ungüento. Ahora, si el doliente no deseaba sacrificar a una de sus mascotas, tenía la opción de salar un búho antes de hornearlo e, igual, utilizar la grasa para elaborar un bálsamo.

El romero, en primer término, es una planta medicinal que posee propiedades antiinflamatorias, analgésicas, antioxidantes y digestivas. Se emplea para aliviar dolores musculares, articulares, mejorar la digestión, estimular la circulación, fortalecer el cabello y mejorar la memoria. El cedrón, de hojas en forma de estrella, es ampliamente utilizado en infusiones por sus propiedades digestivas, sedantes, antioxidantes y antiinflamatorias. Ayuda a aliviar cólicos, gases, indigestión, náuseas, ansiedad e insomnio. Lo deben evitar embarazadas, lactantes y personas con problemas renales. La lengua de suegra o espada de Damocles es una planta decorativa, con beneficios prácticos y energéticos, pues purifica el aire, elimina toxinas y libera oxígeno durante la noche.

Más fácil no se puede.

Si bien ahora ese tipo de prescripciones hoy nos pueden parecer arrancadas de las páginas de un cómic de Hermelinda Linda, en un día cualquiera del medievo era de lo más común utilizarlas.

Para los lectores que no conocieron a Hermelinda Linda, este personaje ficticio surgió en 1965 en la historieta Brujerías, creada por Óscar González Guerrero, junto con José Cabezas y Fausto Buendía, la cual seguía de cerca las peripecias de la mencionada hechicera, una mujer más bien fea sin mayor gracia que sus pociones mágicas con las que resolvía todo tipo de entuertos.

En el convulso año de 1968, después de 128 números publicados, Brujerías tuvo que cambiar de nombre, pues para algunas autoridades gubernamentales el título era una “mala influencia” para los lectores, por lo que en lo sucesivo adquirió el nombre de la protagonista: Hermelinda Linda.

Primero en blanco y negro, después en sepia y a partir de los años setenta en color, Brujerías/Hermelinda Linda superó los 1,200 números y estuvo en los quioscos hasta los años noventa.

Para el portal DC (Distrito Comedia) dicha serie fue “una sátira hacia el sector más supersticioso de la nación. Las historietas reflejaban cómo es que, por mucho que se hablara del progreso por aquel entonces, la gente siempre guardaba un lugar en su corazón para los remedios mágicos. Hermelinda entraba para solucionarles la vida con un brebaje y, bueno, nada terminaba bien. Era la versión nacional del cuento La pata de mono”, el cuento de W.W. Jacobs del cual escribí en este mismo portal el 4 de agosto de 2025.

Como colofón de esta idea, la bruja Hermelinda Linda habitaba en una ciudad perdida llamada Bondojia, donde, en sus peroles preparaba pócimas con ingredientes como “cola de lagartija, bigotes de ratón y cuerpos de cochinillas”.

En los años 40 del siglo XX, una serie de cuerpos fueron mutilados y profanados sexualmente en la morgue del Hospital Juárez de la Ciudad de México. Al ser detenido, el responsable señaló que dedos, filetes de nalgas, ojos y dedos, entre otras “refacciones”, servían para abastecer a una serie de chamanes de la Candelaria de los Patos, quienes las utilizaban para sus propósitos mágicos. Ignoro si el Nahual del Hospital Juárez, como la prensa denominó al individuo, sirvió de inspiración para la creación de la bruja Hermelinda.

Volviendo a la nota de Amarachi Orie, esta señala que los manuscritos hallados por la Biblioteca de la Universidad de Cambridge del Reino Unido en su mayoría datan de los siglos XIV o XV, aunque el más antiguo presume mil años de antigüedad.

Para James Freeman, especialista en manuscritos medievales de la mencionada biblioteca, dichas recetas “son un recordatorio del dolor y la precariedad de la vida medieval: antes de los antibióticos, antes de los antisépticos y antes de los analgésicos como los conoceríamos todos hoy”.

Asimismo, Freeman destaca algunos remedios “conmovedores”, como aquel recomendado “para hacer que un hombre y una mujer tengan hijos”. Son historias humanas, “experiencias de enfermedad y de dolor, pero también el deseo de vivir y de estar sano”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *