La huella que Luz María Damián Muñiz ha dejado en sus estudiantes va a más allá de la enseñanza de Filosofía que imparte en las aulas de la Escuela de Nivel Medio Superior (ENMS) de Guanajuato, aunque ese ha sido el punto de partida para experiencias memorables.
Licenciada en Filosofía por la Universidad de Guanajuato (UG), con una maestría en Innovación Docente por la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato, desde hace casi veinte años, la profesora Luz Damián se desempeña en el nivel medio superior y ha sido un elemento clave para el impulso del pensamiento crítico, tanto en las asignaturas relacionadas con las Humanidades, como en el fomento a la lectura y la asesoría en olimpiadas de conocimientos con un principal enfoque hacia la interculturalidad y la cultura de paz.
Su descubrimiento de la Filosofía, según relató, inició cuando era muy pequeña y asistía a las bibliotecas buscando oportunidades de lectura: “Ahí encuentro a un maestro extraoficial para mí; él me enseña cómo leer el sistema decimal, cómo funciona una biblioteca y comienzo a colaborar con él. A los 12 años, ya tenía muy claros mis intereses; a los 14 o 15 expreso mi deseo por estudiar Filosofía, pero no sabía cómo, no tenía los recursos ni la posibilidad de hacerlo; la situación en Salamanca, de donde yo soy, no se veía prometedora”.

Una de sus profesoras de Filosofía en la ENMS de Salamanca le dio el impulso para seguir ese sueño. “Fue un arduo convencimiento a mis padres; así empiezo a buscar recursos, becas o apoyos académicos que la misma universidad me proveyó. En el 2009, llega la sorpresa de ser la estudiante con el mejor promedio; yo nunca he pensado que la calificación sea algo determinante, pero ese logro fue una añadidura”, comentó.
Su incursión a la docencia ocurrió al término de los estudios universitarios: “Había que buscar un trabajo y se me dio la oportunidad de volver a mi escuela en Salamanca, pero también aquí en Guanajuato. Es entonces que comienzo a entender la parte práctica de la Filosofía, que debe entenderse desde un punto de vista más pedagógico y que el servir a otras personas es fundamental para poder construir conciencia social. La labor de docente es fundamental en el sistema en el que vivimos, ahí verdaderamente aplica el estudiar Filosofía”, indicó.
Después una trayectoria cercana a las dos décadas, “paso revista por todas las definiciones que se enseñan, como que la Filosofía es el «estudio del ser» y «madre de todas las ciencias», pero su esencia está en la práctica, pues implica un despliegue de habilidades para poder ejercer tu propio «yo» con el mundo y con el otro. Me parece que, si no te encuentras en el mundo, es porque no has pensado filosóficamente, pero no desde una parte sistemática o desde una enseñanza propiamente ortodoxa. Escucho las conversaciones de los jóvenes y encuentro que están filosofando sobre situaciones a lo mejor fútiles o vanas para muchos, pero son importantes: sus relaciones interpersonales, qué es el amor… La Filosofía está en todas partes”.
Luz Damián, quien disfruta explorar la gastronomía artística, el origami y la música clásica, reconoce en sí misma una mente muy curiosa y una capacidad de asombro que se ha mantenido a lo largo de los años. Su enseñanza se basa en la Hermenéutica analógica, con la finalidad de descubrir cómo la interculturalidad está en las acciones diarias y no es exclusiva de un ambiente intelectual: “La realidad es otra, la vida es otra y tenemos problemáticas tremendas en México que deben tomarse en cuenta”. Eso le ha permitido crear entornos de aprendizaje donde se experimenta la empatía y la confianza para estrechar vínculos y motivar el interés por el saber, además de inspirar acciones recíprocas y voluntarias.
“Mi hermano murió repentinamente hace diez años. Luego de una semana de mucho estrés y duelo, volví al salón sintiendo que la vida ya no tenía sentido y, de pronto, veo que los niños andan correteando en los pasillos y me cierran el salón. Me asusté, pero me habían llevado un pastel y flores. Me impactó cómo entendían también la pérdida y en ese momento encontraron un lugar en el mundo: el poder estar para alguien más; estaban para mí de alguna manera, tan sólo con el hecho de su existencia”, expresó.
La participación en la Olimpiada Nacional de Filosofía, desde hace varios años, ha constituido un espacio importante para el desarrollo estudiantil y su práctica docente: “Todo inicia cuando los chicos piden recomendaciones de lectura y les doy una asesoría inicial; ellos tienen una manera muy interesante de acercarse a los temas y deciden si quieren participar y hasta dónde llegar. Creo que ganamos cuando participamos en este tipo de concursos, al estar elaborando un ensayo y escribiendo desde una posición reflexiva”.
En 2024, una de las estudiantes de la profesora, Zanya Haydee Zárate Álvarez, ganó el primer lugar en dicha Olimpiada, lo que la llevó a la fase internacional en Helsinki, Finlandia. “En el sistema se enseña Historia de la Filosofía, pero la Filosofía se trata de enseñar a pensar y eso tiene que hacerse desde un punto de vista empático; para que la Filosofía llegue al público, tiene que ser conmovedora. Comencé entonces a trabajar con ella desde su personalidad; tiene características muy peculiares y empecé a entender sus métodos de estudio, me apegué a eso; ella se dio cuenta de que es muy sensible a la música. Tuvimos que luchar para que fuera, meses haciendo trámites. Es muy significativo y gratificante cuando un estudiante tiene un logro de este tipo en la medida de que alcanzan sus metas; cambió completamente su visión del mundo y quién ella era”.
Este año, el estudiante Víctor Alonso Ávalos Ramírez fue reconocido con el tercer lugar de esta competencia en la categoría “lengua materna”. “Él comenzó a tener una inquietud hacia la Lógica; fue a la Olimpiada Internacional de esta disciplina y comienza un proceso interesante, pues su visión del mundo se entiende en un sólo contexto, su historia de vida, la Filosofía, y también le gusta la Estética; hace relaciones muy interesantes para un chico de 16 años”, detalló la docente.
En 2016, Héctor Eduardo Parga Nájera fue el ganador de la Olimpiada Internacional de Lógica, celebrada en Guadalajara, Jalisco. Además de estos casos, la profesora refiere numerosos ejemplos diarios, evidencia de su interés por el desarrollo personal de cada estudiante y su atenta observación a los talentos y potencialidades, como el ser autodidactas o la iniciativa por el trabajo en comunidad, propuestas de inclusión, sensibilidades, reflexiones y voces características.
“Para mí, es importante que tengan la posibilidad de ver su potencial, mirar hacia dentro y decir que pueden hacer las cosas, sin importar las condiciones sociales o las situaciones económicas. Si descubren esto, pueden hacer grandes cosas. En esta edición de la Olimpiada, ganaron los primeros lugares estudiantes de la ENMS de San Luis de la Paz. Me gustaría que nos alegremos de que las escuelas hermanas tengan estas medallas y que podamos compartir esas experiencias. El conocimiento tiene que ser compartido y común a todos para, aunque parezca muy utópico, para hacer de esto un mejor lugar”, finalizó.