LOS MUNDIALES: EL ESCABROSO PASO DEL TRI
Argentina 1978
Desastre y decepción
La eliminación de la Copa del Mundo de 1974 significó el inicio de la caída más pronunciada en la historia del balompié mexicano, peor incluso que en las primeras épocas de difícil aprendizaje. Con la breve excepción del torneo de 1986, jugado en casa, transcurrirían 20 años antes de que nuestro futbol nacional mostrara un mejor rostro, al menos en la cancha, pues la desorganización, los intereses mercantiles y los malos manejos directivos prevalecen hoy en día.
Para la competencia que se realizaría en Argentina 78, se llamó nuevamente como técnico a Ignacio Trelles, en 1975, quien armó un equipo que combinaba experiencia y juventud, pero inexplicablemente el proceso se interrumpió sin explicación y Nacho fue cesado el mismo año, nombrándose en su lugar a José Antonio Roca. En un principio, el nuevo conductormantuvo la base heredada de su antecesor, lo que produjo resultados notables en partidos amistosos en casa, destacadamente un 5-1 sobre Yugoslavia y un 2-2 frente a Alemania, campeón del mundo.

Y rumbo al Mundial, la eliminatoria norteamericana fue superada no sin apuros, ya que Estados Unidos arrancó al tricolor un empate sin goles en Los Ángeles y Canadá logró en Vancouver su primera victoria histórica sobre la escuadra azteca, por la mínima diferencia. En la vuelta, México goleó 3-0 a EEUU y empató a cero con el cuadro de la hoja de maple. La alarma sonaba, aunque de cualquier modo avanzaron mexicanos y canadienses.
El premundial de la Concacaf tuvo como sede la antigua Tenochtitlan. En casa, con el apoyo del público, jugadores fogueados y jóvenes como Hugo Sánchez, Víctor Rangel, Guillermo Mendizábal y Enrique López Zarza, la selección azteca superó con facilidad a casi todos sus rivales: 4-1 a Haití, 3-1 a El Salvador, 8-1 a Surinam y 3-1 a Canadá. Guatemala sí opuso resistencia, tras ponerse en ventaja 2-0 y resistir durante buen rato el embate mexicano, pero dos goles de larga distancia del defensa Kalimán Guzmán dieron vuelta al marcador.
Con el transcurso del tiempo, Roca cambiaría a la mayoría de los futbolistas experimentados (Francisco Castrejón, Javier Sánchez Galindo, Kalimán Guzmán, Rafael Chepe Chávez, Manuel Guillén) por nuevos valores a los que no faltaba talento, pero que carecían de roce internacional, lo que a la postre resultaría fatal. Tampoco llamó a otros que atravesaban un gran momento, como Tomás Boy, Bernardino García u Horacio López.

El caso es que México fue encuadrado en el Grupo 2 del Mundial, junto con el campeón defensor, Alemania; Polonia, tercero en 1974, y el debutante y enigmático Túnez. Se consideraba que un buen papel era posible, debido a algunas buenas exhibiciones que había mostrado el cuadro nacional en juegos de preparación. El optimismo daba dos puntos seguros ante el cuadro africano y la disputa del pase con los polacos.
La realidad no pudo estar más lejana. Para el debut, frente a los tunecinos, en la ciudad de Rosario, Roca envió a Pilar Reyes; Arturo Gonini Vázquez Ayala (capitán), Alfredo Tena, Eduardo Ramos y Jesús Palillo Martínez; Antonio de la Torre, Guillermo Mendizábal y Leonardo Cuéllar; Raúl Cora Isiordia, Víctor Rangel y Hugo Sánchez. Por su lado, Abdelmajid Chetali mandó a Mokhtar Daili; Mokhtar Douieb, Ali Kaabi, Mohsen Labidi y Omar Jebali; Nejib Ghommidh, Agrebi Ben Rehaiem y Tarek Dhiab; TemimeLakhzami (capitán), Mohamed Akid y Raouf Ben Aziza.
El principio fue desconcertante, pues los africanos, con Dhiab de mariscal, llegaron con claridad ante el arco rival. Reyes debió emplearse a fondo en un par de ocasiones. Por fin, casi al término del primer tiempo, un penal favorable a los mexicanos fue bien convertido por Vázquez Ayala para el 1-0. Pero el segundo lapso fue de pesadilla. El técnico Chetali, hizo subir a sus laterales, quienes provocaron un caos total en la defensa: Kaabi empató a los 55’; a los 79’, Ghommidh puso el 2-1 y a tres minutos del final Douieb hizo el 3-1.

La decepción en territorio mexicano fue inmensa. Los medios de comunicación, que se habían dedicado a ensalzar la “nueva mentalidad” de los jugadores, no hallaron forma de justificarse. El segundo encuentro, ante Alemania en Córdoba, fue traumático. Por México entró Enrique López Zarza por Isiordia. A su vez, Helmut Schoen envió a la cancha a Sepp Maier; Berti Vogts, Bernd Dietz, Rolf Ruessmann y Manfred Kaltz; Rainer Bonhof, Heiz Flohe y Hansi Müller; Klaus Fischer, Karl Heinz Rummenigge y Dieter Müller.
Los germanos lucieron su poderío y se ensañaron con un rival temeroso y apocado. El 6-0 es fiel reflejo de lo que pasó en la cancha. Dos goles de Rummenigge, dos más de Flohe y otro de cada uno de los Müller conformaron la peor paliza en la historia mundialista del futbol nacional, pues si bien en el lejano año de 1930 se habían recibido seis goles de Argentina, México, a su vez, había anotado tres.
La única nota alegre fue la anécdota según la cual el portero Pilar Reyes, lesionado y enviado en camilla al vestidor cuando el marcador señalaba 3-0, se sorprendió cuando Pedro Soto, arquero sustituto, llegó ante él y le dijo: “¡Empatamos, Pilarico, empatamos!”, a lo que el sorprendido Pilar respondió “¿En serio?”, para recibir la cruel respuesta: “Sí, tres a ti… y tres a mí”.

La catástrofe se consumó contra Polonia. Ya eliminado, Roca cambió a casi todo el equipo. Ingresaron Nacho Flores en la lateral derecha, Rigoberto Cisneros y Carlos Gómez en la defensa central; Javier Cárdenas por Mendizábal en la media y Cristóbal Ortega como extremo derecho por López Zarza. El DT polaco, Jacek Gmoch, puso a Jan Tomaszewski; Antoni Szymanowski, Jerzy Gorgon, Wladislaw Zmuda y Wojciech Rudy; Henryk Kasperczac, Bohdan Masztaler y Kazimiers Deyna; Andrzej Iwan, Grzegorz Lato y Zbigniew Boniek, prácticamente el mismo cuadro que había causado sensación cuatro años antes.
El resultado, 3-1 favorable a los europeos, resulta algo engañoso. México mostró una cara desconocida, con Flores y Ortega bien enlazados; dominó durante largos periodos y erró ocasiones de gol. Los centrales, Gómez y Cisneros, se hicieron respetar, pero los disparos de media distancia fueron la diferencia: dos bombazos de Boniek, ya en camino de ser gran estrella, y otro de Deyna, apagaron la euforia del 1-1 que había logrado Rangel.
Al regreso a México, técnico y jugadores fueron acremente criticados. Algunos futbolistas, como Víctor Rangel, centro delantero del Guadalajara, Isiordia o Jesús Martínez, jamás recuperaron su nivel. En cambio, otros aprendieron la lección hasta ser fundamentales en sus equipos, como Tena, Mendizábal, López Zarza y, sobre todo, Hugo Sánchez. El golpe fue terrible. Pasarían ocho años antes de que el Tri retornara a una Copa del Mundo.
Primer título pampero

El torneo había sido otorgado al país de las pampas desde 1966. Para 1978, esa nación padecía una dictadura militar, que usó la competencia con fines propagandísticos. Organizaciones de Derechos Humanos llamaron a boicotearla, con poco éxito. Al final, se despertaron sospechas de corrupción por los altísimos costos. Tampoco ayudaron a mejorar esa imagen algunos resultados deportivos dudosos.
Como suele suceder, en el camino hacia Argentina quedaron fuera equipos importantes, destacadamente, el bicampeón Uruguay, eliminado por Bolivia, que a su vez quedó fuera en un repechaje contra Hungría, y otra vez Inglaterra, el cual fue superado por Italia. Asimismo, España cobró revancha de Yugoslavia. Además de Túnez, debutó Irán. Holanda calificó, pero su máxima estrella, Cruyff, se negó a jugar con la selección naranja.
Ya en el torneo mundialista, en el Grupo I calificaron Argentina e Italia, tras imponerse ambos a Francia y Hungría, aunque los galos exhibieron un vistoso juego en el que destacaba Michel Platini. Los locales perdieron el primer puesto, vencidos por los azurri. El Grupo 2 vio avanzar a polacos y alemanes. Túnez sorprendió no solo al derrotar a México, sino que apenas cayó por la mínima ante Polonia e igualó sin tantos con Alemania.

El Grupo 3 vio a un Brasil muy opaco, contagiado del pragmático estilo europeo. Apenas empató con Suecia a uno y a cero frente a España, calificando con una victoria muy apurada de 1-0 ante Austria. Los tiroleses acompañaron al scratch, imponiéndose a ibéricos (2-1) y escandinavos (1-0), con gran trabajo de su efectivo goleador, Hans Krankl.
El Grupo 4 vio el mejor futbol de la primera ronda. Perú fue una gran sorpresa y debutó imponiéndose categóricamente a Escocia 3-1. Ilustres veteranos como Chumpitaz, Cubillas Oblitas y Sotil, acompañados de valores como Juan José Muñante, José Velázquez y Cueto, animaron la sede de Mendoza. Holanda apenas pudo empatar sin tantos con los incas, que liquidaron 4-1 a Irán. Los asiáticos lograron empatar a los escoceses, los cuales, a su vez, estuvieron cerca de eliminar a los tulipanes en el último duelo, uno de los mejores del campeonato, ganándoles 3-2, con una jugada magistral de Archie Gemill, aunque al final la diferencia de goles los dejó fuera.

Goliza sospechosa
Para la segunda ronda, igual que en Alemania, se formaron dos bloques con cuatro equipos cada uno. Pasarían a la final los respectivos líderes. En el A estuvieron Holanda, Alemania, Austria e Italia. La combinación de resultados puso a la Naranja Mecánica en su segunda final consecutiva y dejó a Italia el juego por el tercer puesto. Alemania, tras dos empates, perdió toda posibilidad al caer 3-2 frente a Austria, que celebró como campeón.
El Grupo B lo formaron Brasil, Argentina, Perú y Polonia. Los amazónicos mejoraron, empataron con el cuadro de casa sin goles y se impusieron 3-0 a un Perú que perdió el ímpetu. Los ches vencieron a los europeos 2-0, con Kempes robándose el show, al detener con la mano un gol inminente para que se marcara penal… que Fillol detuvo a Deyna. Luego, el “Matador” hizo los dos tantos del triunfo de su equipo.

La polémica vino en la última jornada. Brasil se impuso con claridad 3-1 a Polonia, cobrando así venganza del mundial alemán. El problema fue que Argentina jugó el mismo día ante Perú, pero cuatro horas más tarde, lo que le dio la ventaja de conocer el marcador del otro encuentro. Necesitaba hacer cuatro goles para llegar a la final; hizo un 6-0 ante un rival sin alma y la sospecha de trampa no se hizo esperar. Aún continúa.
La final, ante el delirio de la fanaticada local, que llenó el estadio con miles de papelitos y serpentinas, fue ganada por los de casa a Holanda 3-1, en prórroga, luego del empate a uno en tiempo regular. Argentina estuvo cerca de perder cerca del minuto 90, cuando Resenbrink remató fuera del alcance de Fillol, pero el poste frustró otro “maracanazo”. Los pamperos lograron su primer título y los tulipanes otra vez fueron subcampeones.
Un inconforme Brasil derrotó a Italia 2-1 en el duelo por el tercer lugar, con dos goles de larga distancia, uno de ellos, de Nelinho, en el que la pelota hizo un efecto sorprendente. Kempes, ya elevado a la categoría de héroe, fue el goleador con seis tantos.


