LAS ANDANZAS DE LA DIANA CAZADORA

El sábado 10 de octubre de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, las fuerzas alemanas continuaban su ofensiva en la Unión Soviética, especialmente en la región del Cáucaso. Ese día, en México, el entonces presidente de la República, Manuel Ávila Camacho llegó temprano a Chapultepec para inaugurar solemnemente la Fuente de la Diana Cazadora.

De acuerdo con los archivos históricos de la Ciudad de México, el proyecto de la enorme fuente de forma circular fue encargado al arquitecto Vicente Mendiola Quezada, mientras que la escultura fue realizada por el escultor Juan Fernando Olaguíbel. La modelo para la estatua fue la señorita Helvia Martínez Verdayes, una joven de 16 años en ese momento.

Actualmente, ese monumento es una famosa estampa de la capital del país. Aunque se le conoce como Diana Cazadora, su nombre oficial es La Flechadora del Viento. Representa a la diosa romana de la caza, Diana, y simboliza la libertad y la fuerza femenina. Desde que se inauguró, ese icono ha estado en diferentes puntos de la ciudad, según los tiempos.

La icónica imagen de la Diana Cazadora ha dado la vuelta al mundo. (Fotografía tomada del sitio https://historico.alcaldiacuauhtemoc.mx/nope/fuente-diana-cazadora-juarez/#prev)

De 1942 a 1976, estuvo en su glorieta original, en la entrada del Bosque de Chapultepec; de 1976 a 1992, en el Parque del Ariel (conocido por los vecinos como Jardín Ródano) en la calle de Río Ródano, a unos pasos de donde se levantó la Torre Mayor. Y de 1992 a la fecha, luce majestuosamente en su glorieta de Paseo de la Reforma con Río Misisipi.

La escultura original, se encuentra en el Zócalo de Ixmiquilpan, Hidalgo, desde 1970, y hay una réplica en la Zona Rosa de la Ciudad de México, precisamente en la intersección de las calles Génova y Hamburgo, que fue remozada y reinstalada en 2025. También hay réplicas en Houston, Estados Unidos, Buenos Aires, Argentina, y Armenia, Colombia.

Con 4.90 metros de altura y dos toneladas de peso, la Diana Cazadora ha sido símbolo de la Ciudad de México durante más de 70 años. Ha experimentado controversias y varios cambios a lo largo de su existencia, incluyendo la adición de un taparrabos en 1961; es uno de los monumentos más filmados y fotografiados de cuantos hay en la gran ciudad.

Esta escultura de bronce ubicada sobre una base de piedra circular, de figura esbelta con arco tensado y flecha apuntando al cielo fue llevada a la literatura por Carlos Fuentes a través del libro Diana o la cazadora solitaria (1994), novela que explora la vida y la muerte de la actriz Jean Seberg (“Diana Soren” en la novela) y su relación con Fuentes.

En las bibliotecas públicas hay otros libros que hablan de la Diana Cazadora, como El Secreto de la Diana Cazadora de Helvia Díaz Serrano, mientras que en cine esa efigie ha aparecido en varias películas, incluyendo La Diana Cazadora (1957) dirigida por Tito Davison y protagonizada por Ana Luisa Peluffo, Armando Calvo y Roberto Cañedo.

Otra es Los Caifanes (1967), dirigida por Juan Ibáñez con guion de él y Carlos Fuentes. Película famosa porque en una escena célebre muestra a los protagonistas (Óscar Chávez, Enrique Álvarez Félix, Julissa, Sergio Jiménez, Eduardo López Rojas, y Ernesto Gómez Cruz, vistiendo a la encuerada Diana Cazadora con ropa que previamente habían hurtado.

La crítica de arte sobre la Diana Cazadora, severa al principio, ha evolucionado con el paso del tiempo. Primero generó controversia debido a su desnudez, lo que llevó a la Liga de la Decencia a solicitar que se le colocara un taparrabos. También la opinión pública ha cambiado, y hoy se la considera un símbolo del arte y la cultura de la Ciudad de México.

Incluso, en los años recientes algunos críticos de arte la describen sinceramente como una “obra maestra de la escultura mexicana”, destacando su belleza y su significado cultural. Otros la ven como símbolo de la lucha feminista y la defensa de los derechos LGBTTTIQ (Lesbiana, Gay, Bisexual, Transgénero, Transexual, Travesti, Intersexual, Queer).

Actualmente hay un proceso oficial para declarar la escultura como Patrimonio Cultural de México, reconociendo su enorme importancia en la historia y la identidad de la ciudad. (Fotografías tomadas de Internet)

La escultura ha sido objeto de debates sobre arte, moralidad y espacio público, y su valor artístico, histórico y simbólico la posiciona como un patrimonio cultural de México. En el año 2025, el Congreso de la Ciudad de México propuso declararla Patrimonio Cultural de México, reconociendo su enorme importancia en la historia y la identidad de la ciudad.

La declaratoria está en proceso. La propuesta busca integrar el expediente oficial y así cumplir con las gestiones necesarias ante las autoridades culturales federales. La diputada Brenda Ruiz Aguilar (Morena) considera que la Diana Cazadora es un valioso patrimonio cultural que conecta con el pasado, refuerza la identidad colectiva y favorece el turismo.

Aún no hay una fecha concreta para la resolución de la declaratoria, pero se espera que sea un reconocimiento importante para este ícono cultural de México. ‎Aunque la Diana Cazadora no ha ganado premios directamente, en 2016, Helvia Martínez Verdayes, quien modeló desnuda para la escultura, recibió un homenaje por parte del Senado Mexicano.

La modelo murió en 2022.