REHABILITANDO JÓVENES DEL CENTRO DE INTERNAMIENTO ESPECIALIZADO PARA ADOLESCENTES CON LUCHA LIBRE Y BOX

“Me recuerda que todavía tengo oportunidades allá afuera”; “tengo el sueño de boxear porque ellos me inspiraron e hicieron que nos olvidemos por un rato de dónde estamos”, afirmaron dos de los jóvenes tras la función de lucha y box.

Las puertas del Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes de la Secretaría de Seguridad y Paz, en León, se abrieron a la lucha libre y al box para que las y los jóvenes en conflicto con la ley penal vivieran una jornada de ataques de risa, aplausos, celebraciones y momentos de una seriedad casi absoluta.

Los gritos de “acábalo”, “ya déjalo”, “dale, dale duro” y “estás viendo que le está jalando el pelo” seguían al gong y los aplausos que marcaron el principio y final de los asaltos en el Centro de Internamiento donde la lucha libre se transformó en un ritual de cuerpos que vuelan, que se empujan, se lanzan y azotan contra el cuadrilátero no sólo para derribar sino también para sostener y cuidar al adversario.

Bajo las máscaras e incluso sin ellas, latían con fuerza los corazones de Princesa Amonet, Becerrudo, Soldado de la muerte, Manicomio, Scorpion asesino, Deuz black, Máscara guerrera, Último halcón azteca, Alas de ángel, Ángel del bien, Makala y Máquina infernal.

Convivir con figuras que enfrentaron situaciones difíciles y que hoy son ejemplo de superación tiene el propósito de favorecer la rehabilitación de los jóvenes en situación de internamiento.

Herederos todos de una muy arraigada tradición mexicana, algunos hacen de la máscara un rostro elegido que oculta y revela. Otros incluso sin ella construyen un mito sobre la vida de una persona normal y asumen una identidad alejada de lo cotidiano.

Las y los jóvenes del Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes son testigos de una efímera unión entre rudos y técnicos para arremeter en una esquina contra un espantado réferi, de piernas que enganchan la cabeza del rival hasta levantar cuerpos que terminan azotados en la lona. También ven las manos de Soldado de la muerte y Manicomio que zarandean la cabellera de Princesa Amonet, pareja de Becerrudo, hasta marearla y casi lanzarla fuera del cuadrilátero.

Y no sólo son testigos. Toman partido, unos por los rudos, los más por los técnicos. La vieja pugna entre el bien y el mal representada en un cuadrilátero lleva a que reciba más aplausos el técnico que castiga al rudo, que el rudo que respeta las reglas sólo cuando le convienen.

Partícipes porque los luchadores los alentaron a gritar el clásico “sí se puede, sí se puede”, a asumir el papel momentáneo de réferi y bajo el cuadrilátero levantar la mano en señal de triunfo a una dupla. Encontraron respuesta: varios jóvenes, en medio de risas adolescentes, hasta se subieron al ring.

Quizá por todo eso uno de los adolescentes comentó tras la función: “me recuerda que todavía tengo oportunidades allá afuera”. Otro dijo que tiene “el sueño de boxear porque ellos me inspiraron e hicieron que nos olvidemos por un rato de dónde estamos”.

Luis Felipe Razo Ángeles, Director General de Reintegración Social para Adolescentes de la Secretaría de Seguridad y Paz, resaltó que el proceso de rehabilitación implica no sólo el cumplimiento de una medida legal, sino la recuperación de la autoestima, la identidad, el sentido de pertenencia y la capacidad de soñar con un futuro distinto.

“Llevar un espectáculo de lucha libre a un centro especializado para adolescentes internos no es un simple acto recreativo: es una herramienta poderosa de intervención psicosocial que conecta con lo cultural, lo emocional, lo aspiracional y lo simbólico”, agregó.

En la lucha, recibió más aplausos el técnico que castiga al rudo que el rudo que respeta las reglas sólo cuando le convienen. 

No se trata de mero entretenimiento, “este tipo de actividades tienen como propósito motivar, inspirar y fortalecer la autoestima de las y los adolescentes que hoy trabajan por construir un nuevo camino. Ver a boxeadores y luchadores profesionales cerca les muestra que pueden canalizar tanto su energía como su disciplina y pasión a algo positivo”, dijo uno de los organizadores.

La jornada no sólo permitió a las y los jóvenes en conflicto con la ley penal disfrutaran de uno de los deportes con más tradición entre los mexicanos, sino convivir con figuras que enfrentaron situaciones difíciles y que hoy son ejemplo de superación.

Al final de la jornada, se entregaron reconocimientos al grupo Team Máquinas, al tianguis Línea de Fuego y a la Comisión de Box y Lucha Libre del Estado de Guanajuato por el trabajo coordinado para brindar un espacio de disciplina y superación para las y los jóvenes en conflicto con la ley penal, un espacio que les permita verse como jóvenes con potencial, con sueños y ganas de salir adelante.

Historia tomada del sitio https://boletines.guanajuato.gob.mx/2025/04/26/lucha-libre-y-box-una-esperanza-para-los-jovenes-del-centro-de-internamiento-especializado-para-adolescentes/