EL CONSERVADURISMO PERMEA TAMBIÉN EN EL MUNDO DE LA DIVERSIDAD SEXUAL

Una charla con el activista leonés Juan Jacobo Hernández a propósito de la primera marcha gay realizada hace 47 años.

El 26 de julio de 1978, el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) salió a las calles por primera vez en la Ciudad de México para hacerse visible y exigir sus derechos. Lo hicieron en el marco de la conmemoración del aniversario de la Revolución Cubana y a una década del inicio del movimiento estudiantil. 

Participaron cerca de 30 personas; un año más tarde, el 29 de junio de 1979, el FHAR organizó la primera Marcha del Orgullo junto a los grupos Lambda y Oikabeth. El FHAR ya existía y participaba en apoyo a movimientos de causa de izquierda, pero no se había asumido como tal.

Eran los inicios de la lucha por los derechos de la diversidad sexual y uno de los protagonistas de ella es Juan Jacobo Hernández Chávez, un ícono LGBTIQ+. originario de León, que participó en 1978 en el FAHR, el primer colectivo en México abiertamente homosexual.

Juan Jacobo Hernández Chávez, un ícono LGBTIQ+, originario de León, quien participó en las Marchas del Orgullo Homosexual en 1980 y el domingo 27 julio 2025 en el MAF, como puede verse en las fotografías detrás de él en la segunda imagen.

El origen del Frente como organismo fue Le Front Homosexuel d’Action Révolutionnaire, un movimiento parisino informal fundado en 1971, resultado de una alianza entre feministas lesbianas y activistas gay. Fue conocido por dar visibilidad radical a la comunidad homosexual durante la década de 1970 tras las revueltas estudiantiles y proletarias de 1968 , que habían prestado poca atención a la liberación de las mujeres y los homosexuales. 

Un grupo de personas homosexuales y lesbianas, ligados a la izquierda, siguió el ejemplo y creó una base del FHAR en México. Jacobo Hernández así lo señala:

“Fueron dos momentos los que explican el contexto del inicio de los movimientos de la diversidad sexual. El primer momento es el de los homosexuales politizados dentro de su propio ámbito, que participaban en la izquierda, en sindicatos, en grupos e incipientes partidos políticos. El segundo momento fue como organizaciones que tenían ―unas más que otras― un enfoque político de izquierda. Las más radicales eran las lesbianas de Oikabeth, ellas siempre se asumieron como marxistas. En el FHAR había trotskistas, anarcocomumistas y comunistas y en Lamda había trotskistas más que otras tendencias”.

El activista hace la precisión:

“La del 26 de julio de 1978 fue una marcha desde la izquierda como organización homosexual de izquierda. No salimos especialmente a celebrar la revolución cubana: salimos a exigir la liberación de los presos políticos, la derogación del artículo 145 bis por disolución social y, de refilón, celebrar la revolución cubana, pero no fue ése nuestro motivo principal”.

La visibilización de la comunidad de la diversidad sexual abrió otros espacios. Ese mismo 1978, un numeroso contingente gay participa en la marcha conmemorativa del 2 de octubre. También se publica El vampiro de la colonia Roma, de Luis Zapata, una de las obras emblemáticas de la literatura homosexual mexicana.

En 1979, además de la Primera Marcha del Orgullo Homosexual en la ciudad de México, también José Joaquín Blanco publica Ojos que da pánico soñar, que muchos activistas adoptan como manifiesto homosexual. 

De ahí la pregunta de qué generó históricamente esa marcha. Jacobo responde:

“Uno de los resultados más positivos fue que hubo una apertura política y las organizaciones políticas de izquierda y liberales abrieron sus puertas y sus mentes para considerar y ver a la diversidad sexual desde otra perspectiva”.

Pero igualmente aclara:

“Las cosas no han cambiado tan radicalmente como quisiéramos porque, incluso, habiendo legisladoras, legisladores y legislación tan positiva en torno a la diversidad sexual, persiste en el grueso una fuerte y arraigada homofobia, transfobia y lesfobia; el status quo político sigue siendo muy conservador, son gente muy tozuda, pues provienen del conservadurismo general, aunque vengan de izquierda, son a veces más papistas que el papa en el sentido de ser homofóbicos”.

Prosigue: 

“Una de las consecuencias negativas es que en su momento la gente gay, sobre todo los homosexuales varones,  se alejó del contacto con los grupos y de los mensajes que lanzábamos porque también hay un enorme conservadurismo en la gran masa de homosexuales, sobre todo en los varones, y una inconsciencia generalizada ―no digo que todas las personas sean así― dentro de la población transgénero; hay todavía mucho trabajo qué hacer con respecto a generar una conciencia social y una conciencia de clase”.

26 de julio de 1978, momento en que la comunidad gay de México se hizo visible como organización.

El presente

En 1981 se disuelve el FHAR. Rosario Ibarra es postulada por el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores (PRT) como candidata a la presidencia, y se forma el Comité de Lesbianas y Homosexuales en Apoyo a Rosario Ibarra (CLHARI). Juan Jacobo crearía el Colectivo Sol. Son los referentes de un movimiento que empezó desde la lucha política y a partir de la formación ideológica. 

Ahora las expresiones son predominantemente otras: vistosas vestimentas que semejan más a un carnaval que una expresión política. Las marchas del Orgullo Homosexual se hicieron una tradición hasta convertirse en una expresión envuelta en la polémica, la discusión y el debate, tanto por parte de grupos conservadores como por los sectores más politizados de la diversidad sexual.

De ahí surge la pregunta: ¿Cómo interpretas las formas actuales de expresión de los grupos de la diversidad sexual? 

“Obedecen a los tiempos actuales, hay de todo, la marcha es un muestrario enorme, muy rico, variado de formas de expresión. No es LA MARCHA, sino que son cientos de marchas, de todo tipo, festivas, serias, por inercia cosas que se hicieron en el pasado; hay desnudos, protestas, participan empresas privadas, partidos políticos, entidades gubernamentales, escuelas; de todo, son cientos de marchas en un gran conglomerado muy desordenado que recorre las calles. Hay que deconstruir esta idea de que es una marcha: son las marchas y cada una tiene su propia identidad, su peculiaridad, y esa es la gran diferencia con esa marcha (la de 1978). Es un conjunto de marchas en Ciudad de México, Guadalajara, Tijuana, Monterrey, donde hay muchos miles, pero las marchas más modestas, poco concurridas, pero más auténticas y vivaces y ―de acuerdo con su contexto― son las marchas en ciudades y lugares pequeños”.

Profeta fuera de su tierra

El 24 de junio de 2024, al Punto de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (PILARES) “Glorieta de los Insurgentes”, de la alcaldía Cuauhtémoc, se le puso el nombre del activista leonés. De esa manera el gobierno capitalino rindió homenaje en vida a Jacobo Hernández Chávez, reconocido como emblema de la defensa de los derechos de la comunidad LGBTIQ+.

Llegó un momento en que hubo una apertura política y las organizaciones políticas de izquierda y liberales abrieron sus puertas y sus mentes para considerar y ver a la diversidad sexual desde otra perspectiva, asegura Jacobo.

Juan Jacobo Hernández Chávez estudió Letras Francesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha impartido clases de inglés, francés y literatura en esa universidad y en la Autónoma Metropolitana (UAM). Además de fundar el Colectivo Sol, hizo teatro universitario. Es traductor y editor y actualmente prepara un atlas histórico sobre los movimientos de la diversidad sexual, otro sobre lucha contra el SIDA y escribe sus memorias

Formado en el marxismo y el arte crítico, Jacobo expresa su sentir:

“México es un país conservador en general; hay pequeñas burbujas de progreso y de pensamiento avanzado, pero el peso del catolicismo es impresionante, y el no moverle ―la cultura priista―, no hagan olas, no le muevas, el que se mueva no sale en la foto, toda esta cultura perniciosa de la masificación obediente. Las marchas en México y la representación social y política de los homosexuales no están exentas de los perjuicios y los beneficios de la sociedad mexicana”.

Concluye: 

“La presencia pública de los gay generó visibilidad y conciencia y empezó a cambiar la representación de los homosexuales y la homosexualidad. Ha tardado en crecer, pero es un legado del Movimiento de Liberación Homosexual y del movimiento LGBTIQ+. Como elemento liberador, fue muy importante el movimiento de hace casi 50 años”.