Visitar el Museo del Banco de México es una experiencia única. Esa institución abre al público las puertas de su edificio principal para que conozca qué es el dinero, cuáles son sus funciones, y a disfrutar de ese histórico y espléndido edificio, así como de la rica y extraordinaria colección numismática, que son patrimonio de todos los mexicanos.
A lo largo del recorrido, el visitante aprende que detrás de todos los billetes hay un arduo trabajo de diseño. En cada pieza se incorporan elementos de seguridad para evitar su falsificación y para que el usuario pueda autenticarlos con facilidad. También tienen distintivos que permiten que las personas identifiquen su denominación inmediatamente.

Dinero, se aprende en el museo, “es cualquier bien o registro generalmente aceptado para intercambiar bienes y servicios, ahorrar, y pagar deudas, que cumple con estas tres funciones: Medio de cambio para comprar o vender; Unidad de cuenta para expresar precios de bienes y servicios; Resguardo de valor que mantiene su poder de compra”.
La institución posee una de las colecciones numismáticas más importantes de América Latina, por su volumen, calidad y rareza de las piezas, mismas que documentan toda la historia monetaria del país. Hoy, cuenta con cerca de 118 mil piezas ente monedas, billetes, especímenes, medallas y piezas varias, tanto de México como del extranjero.
El dinero tiene una historia de más de 5 mil años. Su transformación, desde semillas hasta datos electrónicos, ha estado marcado por las necesidades cambiantes de las sociedades que buscan maneras más específicas para intercambiar. El museo muestra la colección numismática y los momentos más importantes de la historia del dinero hasta el día de hoy.
De acuerdo con la información que el recinto pone al alcance del público, el dinero está tan presente en la vida cotidiana de las personas, que ha sido parte de la cultura nacional, de las tradiciones y de las costumbres más arraigadas y entrañables de nuestro país. Sin distingo de clases sociales, todos, ricos y pobres, patrones y empleados, usan el dinero.
Los billetes mexicanos reflejan nuestra identidad, pues en ellos aparecen los personajes más representativos de la historia, la cultura, la flora y la fauna del territorio nacional, así como los monumentos y obras de arte. Los billetes forman parte no sólo de las diarias transacciones comerciales, sino también del imaginario social de todos los mexicanos.
La colección nació en 1929, poco después de la fundación del Banco de México, de un pequeño acervo de moneda perteneciente al historiador Manuel Romero de Terreros, y se ha incrementado a través de los años mediante donaciones, intercambio con otros bancos centrales y adquisiciones en el mercado numismático, mexicano e internacional.
¿Por qué usamos dinero? El Banco de México responde: “El intercambio es una acción cotidiana y esencial en las sociedades, la cual se facilita con el uso del dinero. En sus primeras versiones, el intercambio se hacía a través del trueque, cambiando un bien por otro de manera directa y sólo requería que quienes hacían el intercambio así lo desearan”.
Desde hace miles de años, el intercambio se hace con dinero, lo cual soluciona los problemas del trueque (por ejemplo, era difícil calcular cuánto maíz equivalía a una gallina) y facilita el comercio de forma local, regional, nacional y global. El dinero es un instrumento de intercambio preciso aceptado por la sociedad a partir de la confianza.
En la colección que resguarda el museo, el acervo de billetes mexicanos incluye las primeras piezas de papel moneda, los billetes de los primeros bancos emisores, la rica y diversa emisión de la Revolución Mexicana, así como los diferentes ejemplares emitidos por el Banco de México. El diseño de cada billete convierte a esas piezas en obras de arte.
La colección de monedas incluye medios de cambio prehispánicos documentados, la amonedación virreinal, de la Guerra de Independencia, las acuñaciones imperiales de Agustín de Iturbide y Maximiliano de Habsburgo, de la República Mexicana, así como la nutrida amonedación de los Estados Unidos Mexicanos y de la Revolución Mexicana.
Además, cuenta con monedas mexicanas que circularon en otras partes del mundo, las cuales fueron reselladas y contramarcadas y, finalmente, monedas regionales y de lugar, como son las fichas de hacienda utilizadas para el pago a los trabajadores. Y las piezas extranjeras documentan desde el dinero mercancía hasta las emisiones contemporáneas.
La misma colección cuenta con piezas relacionadas con la fabricación y emisión de los medios de pago, mientras que el de medallas, contiene juras y proclamaciones virreinales y una variedad de condecoraciones contemporáneas. En el Museo Banco de México se exhiben algunas de las piezas más representativas de cada etapa y hecho histórico.
El inmueble que alberga el Museo Banco de México (en la esquina de 5 de Mayo y Eje Central, en el Centro Histórico de la Ciudad de México) fue construido de 1903 a 1905 por el arquitecto Theodore William Emile de Lemos y el Ingeniero Gonzalo Garita y Frontera y remodelado por el arquitecto Carlos Obregón Santacilia en el año de 1926.
Resulta impresionante poder ingresar a la bóveda principal. Es un viaje a la historia del dinero y, sobre todo, de la confianza que han construido las personas y las culturas de todo el mundo alrededor de ese medio de pago. Es una experiencia de inmersión para conocer la evolución de ese ingenioso invento humano, indispensable para el desarrollo de las sociedades.