Del ceramista, impresor, pintor, dibujante y escultor mexicano Francisco Benjamín López Toledo (Ciudad de México, 17 de julio de 1940- Oaxaca, Oaxaca, 5 de septiembre de 2019), conocido a nivel mundial simplemente como Francisco Toledo, el Museo del Estanquillo presenta, hasta el 21 de abril, Francisco Toledo. Grabador de enigmas.
A los niños y jóvenes que asisten a la muestra se les explica que él fue un enorme artista plástico, con amplios reconocimientos. Además, fue activista y apoyó causas nobles que miran tanto a la promoción y conservación del patrimonio artístico mexicano, como al acceso universal a la formación artística y el cuidado del medio ambiente de nuestro país.
La exposición está en el cuarto piso del museo y pone a la vista del público asistente una parte de la obra gráfica realizada por Toledo entre 1970 y 1980. Debido a su amistad con Carlos Monsiváis (1938-2010) mantuvo una colaboración artística, la cual derivó en una serie de textos realizados por el escritor donde abordó la vida y obra de Toledo.

De la misma manera, el trabajo conjunto de ambos creadores se materializó en proyectos como el Nuevo catecismo para indios remisos, obra que se presenta en la exposición. Un número importante de las obras que componen la exposición reflejan la relación de Toledo con los libros, obras que subrayan su versatilidad como artista y destacan su interés por reinterpretar, de manera gráfica, textos clásicos y contemporáneos.
En espíritu, Francisco Toledo, uno de los artistas plásticos más reconocidos del país, llegó al Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis, con 60 piezas entre grabados y litografías, las cuales permiten acercarse a una etapa reveladora de su producción y exhibe la relación del artista con la literatura y la cultura mexicana precolombina.
Las obras fueron creadas en colaboración con los promotores y galeristas mexicanos Armando Colina y Víctor Acuña, amigos de Toledo y cofundadores de la Galería Arvil, en donde produjo una serie de carpetas gráficas. Ahora, los asistentes pueden disfrutar de Burrito en Pelota, la primera ilustración creada por Toledo en dicha galería y que lleva al público a recorrer la trayectoria de un artista que siempre fue irreverente y transgresor.
De acceso gratuito para todo el público, la exposición se compone de una amplia serie de carpetas gráficas conformadas por grabados y litografías, comenzando en 1974 con Toledo-Sahagún, seguida por Toledo-Guchachi en 1976, y culmina en 1981 con Trece maneras de mirar un mirlo, con grabados impresos en el taller de Mario Reyes.
Algunas de las obras que se presentan en esta exposición muestran la relación de Toledo con la cultura popular, con la literatura, y con la cultura mexicana precolombina, como en el caso de la obra titulada Toledo-Chilam Balam de 1975, donde las mismas piezas expresan su versatilidad como artista y el interés por reinterpretar la cosmovisión maya.
Llaman la atención las placas y los grabados originales que Toledo utilizó para crear la carpeta Nuevo catecismo para Indios Remisos (1982), con textos de Monsiváis, donde ambos realizaron una paráfrasis satírica de la fábula clásica y la retórica evangelizadora colonial, uno a través de la palabra y otro por medio del “regrabado”, consistente en la intervención de placas metálicas originales de los siglos XVIII y XIX
Como aderezo de la exposición se presentan dos retratos que Toledo hizo de Armando Colina, expuestos por primera vez; así como dos autorretratos del artista, donde, en palabras del historiador y crítico de arte Luis Carlos Emerich: “Toledo se retrata como su juez más severo y como tal mira en su cara todo lo que el tiempo ha transferido de su persona a su obra”.
Como parte de las actividades didácticas, en una sala de proyección, a través de un video del propio Toledo, se puede entender más el proceso creativo del artista, pues se le puede escuchar explicando las diferentes técnicas que utilizó en su carrera. Lo anterior acerca al público a un mayor y mejor entendimiento de la obra de este artista multifacético.