REVISITAR A JULIÁN CARRILLO
El 28 de enero de 1875, en Ahualulco, San Luis Potosí, nació Julián Carrillo. Luego de una existencia brillante, murió el 9 de septiembre de 1965 y tras el infausto suceso, sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores. Sin embargo, ese paréntesis temporal enclaustra una historia interesante, digna de conocer.
Julián Carrillo fue director de orquesta, violinista y científico. Formó parte de la corriente modernista internacional, y es considerado uno de los más importantes compositores de México; en dos ocasiones fue director del Conservatorio Nacional de Música y también de la Orquesta Sinfónica Nacional. Sus méritos le granjearon gran fama y admiración.
Incluso fundó la Orquesta Sinfónica Beethoven y la Orquesta del “Sonido 13” en Nueva York. Curiosamente, apenas entre 25 y 30 obras de este compositor mexicano han sido grabadas de las 200 que llegó a crear. A pesar de su celebridad como creador del “Sonido 13”, lamentó el director de orquesta Miguel Salmón del Real durante una conferencia.

Con el título 13 ideas desconocidas del creador del “Sonido 13“, el también compositor y musicólogo dictó la ponencia en El Colegio Nacional, a propósito de los 100 años del primer concierto en dieciseisavas de tono: sus palabras fueron preámbulo del concierto íntimo del Ensamble Liminar, quien interpretó el Preludio a Colón, de Julián Carrillo.
Si bien los nombres Julián Carrillo y “Sonido 13” son familiares para muchas personas, poco se sabe en realidad acerca del personaje, y menos sobre su sistema de composición basado en fracciones de tono, mucho menos son visibles sus obras musicales y sus propuestas teóricas que han permanecido por décadas en la penumbra, dijo Del Real.
Lo grabado es aproximadamente al 13 por ciento de sus obras, 20 en vida del compositor en los últimos cinco años, y eso en Francia, no en México. Y ya en el siglo XXI se han dado esfuerzos: Omar Hernández Hidalgo, Jimena Jiménez, y Alejandro Madrid, han grabado o han hecho estudios musicológicos y rescatado alguna de sus composiciones.
“Es temprano para decir quién es Julián Carrillo, pero a un siglo del primer concierto en 16avos de tono (1925), y a 60 años de su muerte, es tiempo de estudiar la obra de este mexicano que en vida obtuvo reconocimientos como la Legión de Honor del gobierno francés y la Gran Cruz del Mérito del gobierno alemán en 1956”, anotó el conferencista.
Previo a la disertación de Salmón del Real, la compositora Gabriela Ortiz, integrante de El Colegio Nacional, coincidió en la necesidad de conocer más la obra y vida del célebre autor del “Sonido 13”. “Es un compositor que se toca muy poco, se interpreta mucho más en Europa y esto es algo que debemos reflexionar porque es un compositor mexicano”.
Ella elevó la voz para subrayar: “En París tuvo reconocimiento a nivel internacional y hay muchos ensambles que han grabado su música, pero todos estos son del extranjero. Se toca muy poco en México y esto es algo que me preocupa, por eso es de relevancia que tengamos al ensamble Liminar que preparó el Preludio a Colón, del año 1925″.
Recordó que el mundo está celebrando los 100 años de una obra que es la primera en la música mexicana que se escribió en un sistema que no es el temperado que se conoce habitualmente. “Es un sistema de afinación nuevo que Carrillo llamó ‘Sonido 13’ pues, además, fue científico y laudero; inventó una nueva afinación y creó instrumentos”.

Carrillo tuvo un periodo romántico, antes de escribir microtonalmente, que también debe estar programando en las orquestas de México. “Es un trabajo que deberían realizar las orquestas: Todo lo que esté a nuestro alcance para difundir este legado tan importante sin el cual no podemos entender la historia musical de la segunda mitad del siglo XX”, dijo.
Además del centenario de su primera obra en 16avas, este año se cumplen 150 años del natalicio del compositor, nacido en 1875 y 60 de su muerte. Trabajó hasta el final de su vida, a los 90 años. En 1925 estrenó la primera obra que incluye 16avos de tono, la microtonalidad existía, y no solo en la música clásica, pero no hasta los 16avos de tono.
Julián Carrillo nació en Ahualulco, población al noreste de San Luis Potosí. Un dato curioso es que hoy se llama Ahuaulco del Sonido 13. Murió el 9 de septiembre de 1965 en su casa de San Ángel; vivía en la calle de Santísimo número 25, a cuatro cuadras de la casa de Diego y Frida, casa que se vendió hace alrededor de 10 años.
El estreno del Sonido 13 fue la noche del 15 de febrero de 1925 en el Teatro Principal. El programa abrió con cinco obras de jóvenes autores alumnos suyos, y cinco de él. Carrillo lo anunció como “El gran acontecimiento histórico musical”. Junto a Carrillo estuvieron los nombres de las señoritas Soledad Padilla y Elvira Larios, así como de Rafael G. Adame.
El creador de la teoría del “Sonido 13” diseñó y construyó pianos y arpas microtonales para interpretar sus composiciones. Becado por el gobierno de Porfirio Díaz, estudió en el Real Conservatorio de Leipzig, donde tuvo como maestros a Johan Merkel (piano), Hans Becker (violín), y Salomon Jadassohn (armonía, composición y contrapunto).
Cabe señalar que llamó “Sonido 13” al intervalo de un dieciseisavo de tono, cuyo valor matemático es de 1.0072. Posteriormente utilizó el término para denominar de esa forma a su sistema microtonal en su totalidad, con ello obtuvo 4,640 sonidos diferentes en la octava. Optó por los 16avos de tono aumentando a 96 sonidos por octava. Era un genio.

Como director del Conservatorio Nacional de Música, el maestro Julián Carrillo llevó a cabo grandes reformas dentro de los programas de estudio, poniendo especial énfasis en la rigurosa preparación técnica y en materias como literatura o español, lo que enriqueció la cultura general de los alumnos, más allá de su rigurosa formación de orden musical.
Fue autor del “Sexteto en Sol mayor”, obra para dos violines, dos violas y dos chelos; la “Primera Sinfonía en Re mayor”, para orquesta; la “Sonata casi fantasía”, en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono”, el “Concertino”, en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono, y “Ossian y Matilde o México en 1810”, entre otras obras musicales y óperas.
En 1954 fue nombrado Caballero de la Legión de Honor por el gobierno de Francia, y el de Alemania lo condecoró con el Collar de la Gran Cruz del Mérito. Posteriormente, en 1963 recibió el Gran Premio de la Música de América Latina, en París. Antes, por su tesis fue galardonado con la Medalla de Oro en la Exposición Mundial de Bruselas, en 1958. Miguel Salmón del Real y Gabriela Ortiz coinciden: Debemos revisitar a Julián Carrillo.

