EL RESPLANDOR LUNAR DE OCTUBRE
Para muchos mexicanos, Selene refulge más cuando surge plena en el décimo mes del año
Llega octubre. Tal como ocurre cada 28 días, en algún momento del mes nuestro satélite completará un ciclo más y se presentará el plenilunio, es decir, la Luna Llena. Según la descripción de los astrónomos, esta fase sucede cuando nuestro planeta se encuentra situado entre el Sol y la Luna, casi alineados. En ese momento, la iluminación del astro será del 100%.
Cuando ese fenómeno ocurra, seguramente millones de habitantes del territorio nacional harán una pausa en sus labores habituales para dirigir una mirada al firmamento y deleitarse con el brillo color plata de Selene. Para la mayoría, el refulgente astro, en ese momento, lucirá como nunca y nadie podrá convencerlos de lo contrario. Pero… ¿existe razón para dicho aserto?

Personas escépticas afirman que no existe fundamento científico para tal afirmación, pues el satélite —enfatizan— se mira igual en cada plenilunio, y por tanto la creencia en una luna con mayor luminosidad solo es una inferencia hecha por nuestra mente al relacionar la aparición selenita con la popular melodía mexicana compuesta a mediados del siglo pasado con ese título: Luna de octubre.
La canción mencionada es obra de José Antonio Michel, músico nacido en el pueblo de Tonaya, Jalisco, quien junto a sus hermanos Ignacio y Manuel formó un trío, en una época en que ese tipo de grupos musicales se multiplicaban y cuyas interpretaciones arrancaban suspiros a las damas enamoradas.
Aunque ha sido catalogada como bolero, la pieza en realidad es un vals, género muy popular en México desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, al grado de que incluso compositores del calibre de Agustín Lara y José Alfredo Jiménez hicieron melodías en ese estilo de ritmo lento y ondulante, además de que el público recibió con beneplácito creaciones similares provenientes de Sudamérica, muchas de las cuales, adaptadas a ritmos actuales, todavía se cantan.

De vuelta con la canción que nos ocupa, fue grabada en 1954 por Pedro Infante. La afinada y dulce voz del ídolo del cine nacional, así como la acertada letra, garantizaron el éxito; fue un hit. Los armoniosos versos hablan del nacer del sentimiento amoroso bajo el influjo lunar del mes que transcurre, así que resultaba ideal para las clásicas serenatas.
Sin embargo, la frase que más se recuerda es la inicial: “De las lunas, la de octubre es más hermosa…”. Esas nueve palabras pasaron a formar parte de la memoria colectiva de la sociedad mexicana y reaparecen en el décimo mes para reafirmar la certidumbre de belleza astral, aunque se aclara enseguida que tal primor se debe no tanto al tamaño ni al brillo, sino a lo que significan para un par de enamorados:
De las lunas, la de octubre es más hermosa
porque en ella se refleja la quietud
de dos almas que han querido ser dichosas
al arrullo de su plena juventud…

Sin embargo, ante la duda, incluso la La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) ha salido al quite para aclarar de una vez por todas la cuestión. Explica que la trayectoria de nuestro satélite alrededor de la Tierra no es circular, sino elíptica, así que unas veces está más cerca, y otras, más lejos.
Añade además que en octubre la Luna se ubica en el punto más cercano a la Tierra, es decir, en el perigeo, como se llama al momento cuando pasa a menor distancia de nuestro planeta, a 363 300 kilómetros. De ese modo, puede verse hasta 14% más grande y un 30% más brillante.

Por si fuera poco, la misma NASA decretó el 4 de octubre como la Noche Internacional de la Observación de la Luna, y solo unos días después, el 6 del mismo mes, pasadas las 9 de la noche, podrá observarse la Superluna de Cosecha de 2025 (habrá dos más, un noviembre y diciembre). Lucirá esplendorosa.
En resumen, como decían los maestros de antaño, sí existen razones para considerar el plenilunio del mes décimo como el más luminoso del año. José Antonio Michel no andaba tan errado cuando se puso a escribir la letra y a componer la música de su famosa canción, seguramente inspirado por el influjo de los tenues fulgores plateados de la Luna, los cuales descendían entre el clima fresco de otoño:
Corazón
que has sentido el calor
de una linda mujer
en las noches de octubre…


