EL LABORIOSO “DR. ATL”

Al multifacético Gerardo Murillo Cornadó (Guadalajara, Jalisco, 3 de octubre de 1875- Ciudad de México, 15 de agosto de 1964), a quien el poeta argentino Leopoldo Lugones puso por sobrenombre “Dr. Atl”, que en náhuatl significa Agua, se le conoce básicamente como escritor y pintor, aunque cultivó numerosas disciplinas, artísticas y científicas, más.

En su faceta de escritor abordó géneros como poesía, cuento y novela, además de haber dejado para la posteridad una monografía sobre las Iglesias en México y otra sobre las Artes Populares Mexicanas. Una de sus obras más celebradas es una biografía sobre el hermoso volcán Paricutín, en Michoacán, bajo el título Cómo nace y crece un volcán.

El desarrollo de ese caldero de lava y fuego fue observado y estudiado por Murillo a lo largo de muchos años y no conforme con documentar sus hallazgos, lo plasmó en algunas de sus pinturas más famosas. Como docente en la Academia de San Carlos tuvo entre sus alumnos más brillantes a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Multifacético y enigmático, misterioso y de personalidad interesante, así fue el “Dr. Atl”. (Fotografías: Cortesía de la muestra)

Las áreas del conocimiento humano que llamaron poderosamente su atención, y en las cuales tomó parte activa, son vulcanología, geología, filosofía, historia, y la exploración. Además, incursionó en la política, fue crítico de arte, estilista, doctor y profesor, practicó el ensayo, la caricatura, fue periodista, así como amante de la minería y activista social.

Entre sus inventos y técnicas destacan el Atl-colors (una pasta de cera, resina y petróleo) y el Aeropaisaje (le gustaba explorar los paisajes desde el aire). Tomó parte por México en la Exposición Universal de París realizada en 1900, y dirigió la Escuela Nacional de Bellas Artes entre 1914 y 1915. Sus obras más conocidas son los paisajes nacionalistas.

Ahora, este personaje singular es objeto de una muestra plástica y documental, Dr. Atl: éste es mi verdadero nombre, curada por Luis Rius Caso y coordinada por Christopher Domínguez Michael y Felipe Leal. Se presenta del 27 de mes al 28 de marzo de 2026 en la Sala de exposiciones de El Colegio Nacional (Donceles 104, Centro Histórico, CDMX)

La exposición celebra el 150 aniversario del nacimiento del artista, y explora su carácter multidisciplinario a través de sus publicaciones y obra plástica. A partir de varios núcleos temáticos y cronológicos, se destacan su pensamiento vanguardista, su gran interés por el japonismo, y su estrecho vínculo con la literatura, la ciencia y todo el quehacer artístico.

La idea de Luis Rius Caso es examinar y revisar la vida del Dr. Atl desde sus primeros pasos en México antes del proceso revolucionario (1910-1917), su sólida formación e influencias técnicas y políticas en Europa, y posteriormente su desarrollo dentro de la academia y de la comunidad artística mexicana durante la primera mitad del siglo XX.

De acuerdo con Rius Caso, Domínguez Michael y Leal, el público espectador realiza un recorrido por su aproximación a las vanguardias, su literatura de ficción, sus manifiestos, proclamas y ensayos, el papel de la vulcanología y los recursos naturales en su trabajo, así como por las especulaciones antropológicas y proyecciones utópicas que lo rodean.

Se ve obra plástica del autor, procedente de colecciones institucionales y particulares, así como fotografías, textos literarios, material hemerográfico, epistolarios, y documentos históricos que dan testimonio de la trayectoria artística, filosófica, política y social de una de las personalidades más trascendentales de El Colegio Nacional y, por extensión, de México.

Caso: “Otro propósito es explorar el perfil integral de ese artista como pintor, hombre de letras y ciencia, a partir de las correspondencias que ofrecen sus publicaciones y prácticas escriturales con su universo plástico y su biografía. En tal sentido, se contemplan, además de numerosas publicaciones, ejemplos claros de su epistolario íntimo y desconocido”.

La mayoría de núcleos son muy accesibles para entender y apreciar la grandeza del “Dr. Atl”. El más evidente tiene que ver con su ensayo sobre el paisaje, que al dotarlo de la atemporalidad que el propio artista le consideró, se vincula con casi toda su plástica. Por lo tanto, el contenido reflexivo de este ensayo se despliega en varios muros del recinto.

La pintura del paisaje natural mexicano, una de las pasiones del artista que hoy se deja ver como nunca en una exposición única. (Fotografías: Cortesía de la muestra)

En algún caso como sucede con su libro Un hombre más allá del universo, publicado en 1935, se cuenta con las ilustraciones originales del relato, o como ocurre con el álbum Les volcanes du Mexique, de 1912, se muestra uno de los escasos originales múltiples que existen de esta joya bibliográfica (quizá el que se expone es el único en México).

La muestra liga la producción del “Atl” investigador con el lugar donde escribió libros capitales, como es el ex Convento de la Merced. Y despliega en vitrinas y muros al escritor de ficción, utopista, geólogo, buscador de oro y petróleo, polemista, y enamorado que dejó testimonio de su pasión en una correspondencia que hasta ahora se hace pública.

La exposición comienza con una explicación sobre la compleja relación del “Dr. Atl” con el Colegio Nacional y concluye con una amplia línea de tiempo. Son más de 130 piezas, entre pinturas, dibujos, libros, fotografías y documentos que por primera vez se exponen a la vez gracias a la buena voluntad de 10 coleccionistas que, amables, prestaron su obra.