UN CANTAR DE MEDIO SIGLO
La Rondalla “Voces y Guitarras” de la BCENOG
celebra cinco décadas de emocionar corazones
Fue un anhelo. Un afán incesante. Una realidad. Tan vigente hoy como 50 años atrás.
Hace cuatro décadas, la Rondalla “Voces y Guitarras” de la entonces Escuela Normal Primaria Oficial de Guanajuato —hoy Benemérita y Centenaria—, celebraba con orgullo su X aniversario, en el majestuoso escenario del Teatro Juárez. El grupo coronaba así una brillante etapa, culminada con la grabación de un disco LP donde se resumían cúmulos de trabajo, experiencias, decepciones y, sobre todo, de grandes logros.
Mucho tiempo después, una gran fila de entusiastas admiradores de la música romántica esperó, durante largos minutos, el pasado 6 de diciembre de 2025, la apertura del imponente inmueble teatral de la capital guanajuatense, para escuchar nuevamente esas voces e instrumentos que, pese al paso del tiempo, no han perdido un ápice de calidad; un concierto emotivo y lleno de remembranzas iniciadas hace 50 años…

El inicio
Era 1975. Estados Unidos y la entonces Unión Soviética sostenían una “Guerra Fría” que, en ocasiones, daba algún susto al planeta. La ONU decretaba entonces el primer Año Internacional de la Mujer. Después de casi 40 años de dictadura, fallecía Francisco Franco; la democracia volvía a España. México organizaba los VII Juegos Panamericanos; el mundo atestiguaba el fin de la Guerra de Vietnam.
Entretanto, mientras la nave Viking 1 de la NASA emprendía su largo viaje al planeta Marte, en una pequeña y hermosa ciudad del centro de México, llamada Guanajuato, dentro de un imponente edificio de cantera rosa, emplazamiento de la Escuela Normal Primaria Oficial de la entidad (ENPOG), la maestra Lucila Carmona, directora del plantel, se reunía con el joven profesor potosino José Candelario Castillo Banda, para pedirle formar un grupo musical representativo de la institución.

El Profe Cande, como pronto le conocerían todos, puso manos a la obra, por supuesto nada sencilla: luego de una convocatoria abierta a todo el alumnado, había mucho entusiasmo, pero pocos instrumentos y casi nula formación musical. Aunque al llamado inicial acudieron tanto hombres como mujeres, luego de los primeros ensayos y pruebas, el grupo quedó conformado solo por varones.
Tras intensas jornadas de trabajo, a marchas forzadas, poco a poco los jóvenes aspirantes a músicos adquirieron la destreza suficiente para tocar guitarra; alguien se animó con el contrabajo y los más hábiles se enfrascaron en aprender las sutilezas del requinto. Ante el reto de la primera presentación, se buscó un nombre para el naciente grupo, por lo cual se organizó un concurso.

La ganadora del certamen fue la entonces alumna y ahora maestra Ana Gabriela Cárdenas, quien propuso como nombre “Rondalla Voces y Guitarras de un Recuerdo”. La impulsora del proyecto, Mtra. Lucila Carmona, no imaginaría el alcance que tendría ese grupo, convertido al paso del tiempo en el referente cultural de mayor presencia, calidad, reconocimiento, trascendencia y proyección nacional e internacional de la institución, desde sus orígenes hasta nuestros días.
Por su parte, la incansable labor del Profe Cande logró, en tiempo récord, realizar la primera presentación ante el público: el 17 de diciembre de 1975, en el Teatro “Antonia del Moral” de la ENPOG, los bisoños músicos se plantaron por vez primera ante la comunidad normalista y recibieron los primeros aplausos. Y a solo un año de haber nacido, con el nombre acortado solamente a “Voces y Guitarras”, grabaron un LP de lanzamiento, con piezas como Camino de Guanajuato, Palabra de rey, Olvídate, Ansiedad y Serenata sin Luna, entre otras.

Para 1977, tras adquirir gradualmente mayor confianza, se atendió a una convocatoria de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) para participar en su I Concurso Nacional de Rondallas. El resultado, 8o lugar, sin ser malo, no satisfizo las ansias de triunfo de los integrantes, quienes desde entonces convirtieron ese ámbito de competencia en motivo de inspiración y superación y, sobre todo, en un desafío, dado el prestigio del certamen a nivel nacional.
Pasados algunos años de recambios e integración de nuevos elementos, debido a la dinámica natural de la carrera docente, la “Voces y Guitarras” creció en calidad, talento y experiencia, hasta obtener el reconocimiento de propios y extraños. Llegaron entonces los éxitos: primer lugar en el VII Festival Nacional de Rondallas organizado por el Ateneo de Puebla, donde fue aplaudida por 1 500 espectadores de pie en el enorme domo de cobre del Auditorio de la Reforma, así como ganadora del Festival Cultural de los Trabajadores del Congreso del Trabajo (Conacurt), que les mereció una presentación en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México.

Por fin, en 1982, Durango se rindió ante la calidad vocal e instrumental de la rondalla normalista, hazaña que repitió dos años después, en 1984. La vitrina de trofeos del salón de ensayos se volvía insuficiente. El grupo alcanzaba la cúspide gracias a su entrega, al apoyo de los directivos en turno, entre ellos el Profr. Roberto Hernández Muñoz y las maestras Ma. Consuelo Martínez Robledo y Esperanza López, y sobre todo de los padres de familia, quienes, recelosos en un principio, brindaron después su comprensión, respaldo y hasta complicidad, teniendo como recompensa el disfrutar como propios los triunfos de sus hijos.

Trascendencia intemporal
Por supuesto, la férrea disciplina, la perseverancia y los muchos desvelos —debidos a las innumerables horas de ensayo después de las jornadas de estudio— transformaron a inquietos adolescentes en notables artistas y magníficos profesores, además de algunos profesionistas universitarios que se sumaron al conjunto, los cuales conformaron una hermandad de amigos leales, solidarios, generosos, ahora extraordinarios padres de familia e incluso abuelos.
Enumerar los logros sumados en una trayectoria tan amplia no es fácil. Desde el triunfo en cuatro concursos nacionales, de 1980 a 1985, hasta diversas actuaciones en el Festival Internacional Cervantino (FIC). O bien acompañar con sus melodías el recorrido de los reyes de Suecia por la entidad. O amenizar la cena ofrecida por el Estado Mexicano a George Bush padre, quien con el tiempo se convertiría en presidente de los Estados Unidos, un 15 de septiembre en Dolores Hidalgo, Cuna de la Independencia Nacional.

Asimismo, es destacable la participación, en distintas ocasiones, en los canales nacionales de televisión existentes en esa época: 2, 4, 5, 7 y 13, así como en el Canal 4 del gobierno guanajuatense, solos o acompañando a artistas tan destacados como Vicente Fernández y Pedro Vargas. ¿O cómo no recordar el mano a mano con la famosa Rondalla de Saltillo en el monumental Teatro Juárez?
Cual colofón a una época inolvidable, otros dos discos en solitario y dos más en sendas antologías dejaron constancia de las interpretaciones de la agrupación. Canciones como Chapala, Amor amor, Sellado con un beso, el Himno a la Alegría y otras más encontraron en el vinilo la manera de disfrutarse permanentemente. Particularmente, la última grabación —”el disco azul”, como se le conoció— resume el sentimiento de una generación que tenía al romanticismo como medio de expresar el amor a la mujer, a la tierra, a la vida. Convertidos en piezas de colección, esos acetatos, para fortuna de las nuevas generaciones, han encontrado cabida en modernos formatos digitales.

En 2025, a medio siglo de aquel incierto inicio, a manera de reconocimiento a quienes abrieron brecha para la integración, formación y consolidación de la agrupación, la Rondalla Voces y Guitarras regresó al máximo escenario de Guanajuato para ofrecer una presentación de aniversario. Alrededor de 31 integrantes volvieron a pulsar guitarras, requintos y tercerolas, con el fondo grave y profundo del bajo, y entonaron nuevamente las piezas que arrancaban suspiros a las damas y o ensalzan el paisaje mexicano.
A cinco décadas de aquel inicio, justo es mencionar a los compañeros que han traspasado el umbral de la existencia para llevar sus voces al ámbito ultraterreno, de quienes se conserva un recuerdo en el corazón: Ignacio Yebra Yebra, Martín Cadena, Sergio Arturo Díaz, Daniel Chía Martínez, Daniel Campos Flores, José de Jesús González, Víctor Manuel Rosas Aguilar, Mario Alberto Campos Barrón, Filiberto Garnica Zendejas, Félix Torres Hernández, José Antonio Rodríguez, Pío René Villafaña Muñoz, Jorge Padilla Rayas, Rodolfo Orduña, Javier Paniagua, David Arzola Hinojosa y Juan Manuel Guillén.

Hay además otro grupo numeroso de camaradas que igualmente han formado parte de esa aventura artística, quienes por diversos motivos no estuvieron sobre el escenario en la fecha ya indicada, pero que pusieron su grano de arena —acordes, voces, ritmos— para llevar a la agrupación al prestigioso sitial ocupado durante tantos años, todos ellos grandes amigos pese a la distancia física y temporal.
Fue el momento de celebrar con orgullo, entusiasmo y gratitud 50 años de música y amistad, de cosechar nuevos aplausos, como en aquel lejano día de 1975 —y de muchas jornadas posteriores— en que las cortinas del abarrotado teatro normalista se abrían lentamente, mientras la voz del presentador señalaba ante el expectante y entusiasmado público estudiantil: “La Rondalla Voces y Guitarras canta… así…”.

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QUIERO MANIFESTAR MI ORGULLO Y PLACER, DE PODERME CONTAR ENTRE LAS AMISTADES DE NUESTRO GRAN AMIGO, HERMANO, COMPAÑERO BENJA; FELICTARLO POR LA PRODIGIOSA FORMA DE ESCRIBIR, Y COMPARTIR CON TODO MUNDO ALGUNOS DE LOS SINFINES SE RECUERDOS Y EXPERIENCIAS VIVIDAS SENTRO DE ESTA GRAN AGRUPACIÓN Y FAMILIA,” VICES Y GUITARRAS”; UN ABRAZO INFINITO AGRADECIMIENTO POR TU APORTACIÓN. Y SIGO ESPERANDO TU PRIMER LIBRO.