NOPALERA EN EL CORAZÓN DE LA CDMX
El nopal es una fuente importante de ingresos para muchos productores y comunidades rurales en México. Se cultiva principalmente en los estados de Oaxaca, Morelos, Jalisco y Zacatecas. Se le aprecia por sus propiedades como verdura, por sus frutos (tunas), por ser un colorante natural ancestral (la cochinilla que vive en él), y por ser base de medicinas y complementos alimenticios para combatir la diabetes y disminuir la inflamación.
El nopal ha sido importante en la cultura mexicana desde la época prehispánica. Aztecas y mayas utilizaban el nopal como fuente de alimento y agua, para tratar enfermedades y heridas, y en ceremonias y rituales religiosos. Con el paso del tiempo, se ha convertido en un símbolo nacional en México, como parte central del escudo nacional, y ha llegado a la mesa de los más reputados restaurantes como parte de la gastronomía internacional.
Además, en el mundo del arte aparece recurrentemente en pinturas, esculturas, textiles, y en la música. Carlos Fuentes lo menciona en su ensayo “Tiempo mexicano”, donde habla de la importancia del nopal en la cultura mexicana y cómo se relaciona con la identidad. También utiliza el nopal como símbolo en su novela La región más transparente, donde el personaje Ixca Cienfuegos se asocia con el nopal y con la gran cultura prehispánica.

Por su parte, José Luis Cuevas escribió un panfleto llamado La Cortina de Nopal, en el que critica el arte oficial y la ideología del muralismo mexicano. Octavio Paz también se refirió a este tema en su obra, criticando el arte comprometido y la falta de originalidad en la cultura mexicana. En resumen, el nopal es una planta fundamental en la cultura, la historia y economía de México, y su importancia se refleja en sus muy variados usos.
El nopal ha vuelto a tomar un papel protagónico, ahora en la exposición Nopalera en el corazón que se presenta en el zócalo capitalino, desde el pasado 9 de enero hasta el 9 de febrero próximo. Son 200 piezas de gran formato intervenidas por artistas que muestran al nopal como elemento de identidad nacional. La muestra plástica celebra las raíces de la nación mexicana y contó con el trabajo de 200 artistas libres y colectivos de la capital.
Con esta exposición “se rinde homenaje a esa raíz de nuestra historia, de nuestro presente y también de nuestro futuro. Símbolo de la fundación de la ciudad, porque la tradición mexica narra que la peregrinación concluiría en el lugar donde un águila, devorando una serpiente, se posara sobre un nopal en medio de un lago. De esa manera, otro objetivo es reivindicar a la planta como una expresión milenaria”, subrayó Clara Brugada Molina

La jefa de gobierno capitalino invitó, durante la ceremonia inaugural de la exposición, a todas las personas de la Ciudad de México y a los visitantes nacionales y extranjeros, a acudir a la Plaza de la Constitución y recorrer una a una cada escultura, al tiempo que explicó que no sólo se va a presentar la exposición, sino que se buscará que haya siempre un evento importante que hable sobre el nopal, con música, teatro, y otras actividades.
La muestra tendrá una duración de un mes, del 9 de enero al 9 de febrero del año en curso y posteriormente se buscará que acompañe al mundial de fútbol. En los próximos meses, adelantó, los nopales de gran formato podrían ser distribuidos en distintos puntos de la capital como lugares emblemáticos. Se refirió a plazas públicas, calles y avenidas de gran afluencia de autos y peatones, sitios históricos y culturales, así como teatros y museos.

Por otro lado, Brugada Molina hizo una invitación a todos los artistas para pensar y dar vida a una nueva exposición abierta a todo público, con temática del ajolote, con miras a estar lista antes de Semana Santa, y exponer a ese popular anfibio endémico de los canales de Xochimilco en la capital del país, como otro símbolo nacional y como icono de la defensa de la soberanía; el ajolote representa la regeneración y de lucha por la vida.
La exposición Nopalera en el corazón, inaugurada en la Feria del Nopal 2025 en el Monumento a la Revolución, inició con 50 piezas intervenidas por la misma cantidad de artistas y ahora, en esta segunda etapa, creció a 200. Es una intervención que transforma el zócalo en un jardín de memoria y contemplación. De esa cantidad, 13 piezas fueron intervenidas por artistas varones, 63 por mujeres, y 23 por colectivos o dúos artísticos.
Los estilos son diversos. Hay quienes usaron técnicas de impresión o grabados; algunos directamente pintura vinílica y aerosoles, y otros más unieron diseños escultóricos y otros materiales. Los temas incluyen proclamas, conquistas sociales, tiras cómicas, referencias prehispánicas, figuras abstractas, y alusiones a animales propios de México. Artistas y público están demostrando que el arte no es un producto, sino una experiencia compartida.

