LA CARAVANA CORONA: PROYECTO DE UN DOLORENSE QUE LLEVÓ ARTISTAS POPULARES A PLAZAS, PALENQUES Y ESTADIOS

Actores y cantantes estaban en las películas y a veces en la televisión, pero no había como escucharlos en vivo, verlos de cerca, saludarles y, de ser posible, pedirles un autógrafo. Eso era posible gracias a las Caravanas Corona, un espectáculo itinerante que llevó a personajes de la talla de Pedro Infante, José Alfredo Jiménez, Cuco Sánchez, Toña la Negra, Javier Solís, María Victoria, Los Panchos, la Sonora Santanera, Irma Serrano, La Sonora Matancera con Celia Cruz, Los Teen Tops, Los Locos del Ritmo, Tin Tan, Los Polivoces, Viruta y Capulina, Enrique Guzmán y Benny Ibarra, entre otras muchas figuras destacadas.

El artista de mayor permanencia en la Caravana Corona fue Eulalio González “Piporro”, quien no fallaba a una de las giras y por años fue miembro de ella. Llegó a actuar 31 días consecutivos e hizo más de 100 funciones ininterrumpidas.

Las Caravanas Corona fueron una idea del matrimonio conformado por Guillermo Vallejo y Martha Badager impulsado con el apoyo de la marca cervecera. Recorrieron el país entre 1956 y 1982 y llevaron diversión y entretenimiento familiar, donde confluían lo mismo grandes estrellas que jóvenes promesas.

El joven y aún no famoso Pedro Infante en una de las caravanas de Paco Miller.

El antecedente con Paco Miller

Paco Miller fue un ventrílocuo ecuatoriano radicado en México. Nació en Guayaquil, Ecuador, en 1909 y murió en la Ciudad de México el 9 de diciembre de 1997, a la edad de 88 años.

Tras buscar el éxito en República Dominicana y otros países latinoamericanos, Miller finalmente se estableció en México, donde habría de unir su vida a la yucateca Imelda Mézquita Pérez. Paco vio que su pareja tenía talento y, como lo hiciera con otras personas, la impulsó al mundo del espectáculo. Ella, sin estar casada, tomó el apellido del hombre y se hizo llamar Imelda Miller.

El fuerte de Paco Miller era la ventriloquía y destacaba con su muñeco Don Roque, pero también era un talentoso empresario.

Se vinculó con el mundo del espectáculo de México y de finales de la década de 1930 y hasta principio de la década de 1950, organizó una caravana que llevaba tanto a consagrados como a jóvenes talentos a teatros de la capital y del resto del país.

Fue Paco Miller el que descubrió el talento de Germán Valdés y le puso el alias de “Tin Tán”. Fue también uno de los impulsores del joven Pedro Infante. Cuando el de Guamúchil aún no era la gran estrella de cine y música, se integró a estas caravanas. Hay versiones que señalan que fue en Mazatlán y también en Monterrey donde se vinculó con Paco Miller. En ellas empezó a foguearse como cantante con rancheras y boleros acompañado de su guitarra o de grupos locales. Las caravanas de Miller contribuyeron a otro fenómeno histórico de la cultura popular mexicana: las carpas.

Como había lugares donde no había espacios adecuados para la presentación de la caravana, las carpas eran la solución.

Carteles de la Caravana Corona, del Museo de las Culturas Populares de Coyoacán.

Las caravanas de Miller se concentraban en teatros de la ciudad de México, pero la industria de la radio y el cine proyectaba a cantantes y actores hacia el resto de un país que por el centralismo sólo podía conocer a sus ídolos en emisiones y películas.

Ahí es donde entran en acción dos personajes vinculados con el estado de Guanajuato: Nemesio Diez y Guillermo Vallejo.

Nemesio Diez nació el 19 de diciembre de 1909 en Portilla de la Reina, España. Llegó a México con 13 años de edad y trabajó durante 16 años en la Casa Dobarganes de San Miguel de Allende. Con sus ahorros adquirió una distribuidora de la Modelo en Toluca, para llegar a ocupar la dirección nacional de ventas.

La Cervecería Modelo de México inició operaciones en 1925. En 1951 era la más pequeña de las tres grandes empresas cerveceras de México: la Cuauhtémoc, de Monterrey; la Moctezuma, de Orizaba; y la Modelo, de Toluca. Con Nemesio Diez la última comenzó a ascender en el mercado y la caravana fue una de sus estrategias publicitarias.

Desde 1950 la Modelo, para promocionar su cerveza, creó la serie radiofónica norteña “¡Ahí viene Martín Corona!” (Corona era el nombre de su cerveza), con Pedro Infante, que tuvo un gran éxito, y Miguel Zacarías la llevó al cine. Faltaba otro gran golpe de publicidad y ahí entró la relación con Guillermo Vallejo.

De este último se sabe que nació en Dolores Hidalgo y se involucró en la industria del espectáculo. Fue gerente del Teatro Palma, en Tampico, Tamaulipas, e inauguró el teatro “México”, de Monterrey”, en 1950. En el primero hizo debutar a Las Hermanas Huerta, quienes entonces eran unas adolescentes ganadoras de concursos para aficionados en la XEFW de Tampico. También figuró Graciela Olmos “La Bandida”, quien era una celebridad en el puerto. Más tarde emigró a la ciudad de México, donde se hizo cargo del Teatro Follies Bergere, epicentro del teatro de revista en México. También se hizo cargo de los teatros Iris, el Río y el Blanquita, de 1940 a 1980.

El joven Paco Miller. Fotografía propiedad de Paco Miller, hijo del ventrílocuo y de la cantante Imelda Miller.

La visión empresarial del dolorense y la visión mercadotécnica del español dieron como resultado el proyecto de la Caravana Corona, que inició en 1956. La relación de Vallejo con el mundo del espectáculo se reflejaba porque vestía las caravanas con personajes consagrados como José Alfredo Jiménez, Miguel Aceves Mejía o el mismísimo Pedro Infante, quien ya sabía del tema desde los tiempos de Miller. Al de Guamúchil le tocó estrenarlas y no siguió más, pues murió en 1957.

Fue una caravana artística que recorría constantemente la República Mexicana a precios populares. Buscaban preferentemente escenarios de mayor capacidad como las plazas de toros y los primeros estadios mexicanos.

Era un reto: había que conseguir publicistas, dibujantes, utileros, impresores y autobuses para transportar a los artistas, mariachis y orquestas para la troupe.

Guillermo Vallejo era simpático y sabía convencer y sobre todo muy legal: nadie firmaba un contrato y la gente sabía que “Don Guille” no les iba a fallar. Llamaba a sus artistas “mis niños”. Los apuraba diciéndoles “El tiempo perdido los santos los lloran”.

Monterrey fue una de las primeras ciudades que visitó la caravana, pues aquí tenía uno de sus principales competidores. El 17 de agosto de 1956, en el Cine Florida de la Calzada Madero se presentaron Tongolele, el dueto Los Bribones y su órgano Hammond, también estaban en el elenco María Luisa Landín, Las Kukaras y Los Dos Reales, entre otros. Se cobró 5 pesos en toda luneta. Fue un llenazo. A partir de ese momento la ciudad norteña se convirtió en una de sus plazas más concurridas y visitadas.

En esas caravanas se iniciaron Marco Antonio Muñiz, Javier Solís, Angélica María (como baladista), César Costa y Enrique Guzmán (con sus respectivos conjuntos y como solistas), Vicente Fernández y Juan Gabriel. El que más actuó por mucho tiempo en las caravanas fue el Piporro. Gracias a lo que ganó ahí se pudo comprar una casa.

Las Caravanas Corona fueron la catapulta para la chihuahuense Lucha Villa, quien era modelo y de improviso suplió a una cantante en 1962. Compartió escenario con Javier Solís.

Frida Vallejo Badager, hija de Guillermo y Martha Vallejo, los empresarios de las caravanas Corona. Foto de Aracely Martínez, del periódico Ovaciones.

En 1965 se filmó Especialista en Chamacas, dirigida por Chano Urueta, con un argumento de José María Fernández Unsaín, actuada por Javier Solís, Enrique Guzmán, Silvia Mariscal y Tin Tan como Don Guille (todos ellos formaban parte del elenco de las caravanas).

En su última etapa, participaron Benny Ibarra y Enrique Guzmán. A Enrique Guzmán los quisieron golpear estudiantes de la Universidad Autónoma de Sinaloa, en Culiacán.

En 1973 murió Don Guille y continuó con las caravanas su esposa Doña Martha. La magia duró hasta 1982.

Ya era otro México, ya los grandes de la época dorada se habían ido o estaban demasiado mayores. Ya la televisión tenía un poder mayor, ya el cine mexicano vivía una severa crisis de contenidos. Ya los escenarios y la industria del espectáculo y la música eran otros.