100 AÑOS DE MIGUEL LEÓN-PORTILLA
El 22 de febrero de 1926, en la Ciudad de México, nació Miguel León-Portilla, uno de los más destacados estudiosos del pasado prehispánico, especialmente de la cultura nahua y de otras mesoamericanas. Además de sus aportaciones al entendimiento del pensamiento filosófico del mundo indígena, tradujo y editó varios textos del náhuatl y fue defensor de la diversidad étnica y lingüística de México.
De acuerdo con el historiador, académico y escritor mexicano Javier Garciadiego Dantán (Ciudad de México, 5 de septiembre de 1951), “León-Portilla es el historiador más leído de toda la historia de México. Él llevó al ámbito académico, e internacionalizó, el estudio de la historia prehispánica e hizo de nuestra historia prehispánica un completo campo académico, pero también un tema de interés público”.
Ese interés general en la obra del investigador centenario “no conoció ni conoce fronteras geográficas o niveles intelectuales”, sostuvo Javier Garciadiego en torno a la publicación del volumen Soy mi memoria, remembranzas del filósofo y nahuatlato. “Este libro es el documento fundamental para conocer el nacimiento y consolidación de la historia prehispánica como tema académico y universitario”, agregó.

Explicó que si bien ya existía una tradición de estudio que va desde fray Bernardino de Sahagún hasta Ángel María Garibay, “su ámbito no era universitario, a diferencia del escenario de León-Portilla. Otra diferencia notable es que León-Portilla es responsable de haber internacionalizado el tema, de haberlo promovido y defendido en varios circuitos políticos, así como de haberlo difundido entre todo tipo de lectores”.
Antes, el lunes 16 de febrero, la presentación del libro-homenaje al autor de Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la Conquista (1959) fue coordinada por el antropólogo y arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma (Ciudad de México, 11 de diciembre de 1940), quien fue fundador y director de 1978 a 1982 del Proyecto Templo Mayor de la ciudad de Tenochtitlan, antigua capital de los mexicas.
Lo mismo que Miguel León-Portilla, Garciadiego Dantán y Eduardo Matos Moctezuma son miembros de El Colegio Nacional, institución que editó el volumen y donde se llevó a cabo la presentación pública. En esa ocasión se contó con los comentarios de Elisa Speckman Guerra, directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, y de la filóloga Ascensión “Chonita” Hernández Triviniño, viuda de Don Migue.

La publicación de Soy mi memoria contó con el apoyo del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) y de la Coordinación de Humanidades (CH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la Universidad Iberoamericana (UI), de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), y de la Academia Mexicana de la Historia (AMH), de acuerdo con lo informado por el mismo Garciadiego.
Garciadiego: “Me atrevo a decir, sin necesidad de acudir a las irrefutables estadísticas, que León-Portilla es el historiador más leído de toda la historia de México. Tan sólo la Visión de los vencidos supera el número de lectores que cualquier libro de los demás historiadores, con más de 30 reimpresiones alcanzadas hace ya una década”. Luego, se refirió a Soy mi memoria, tomó aire y elevó la voz:
“León-Portilla escribió un libro ajeno al engreimiento y la presunción. Hombre generoso, reconoce en las páginas del libro, escrito en los últimos años de su vida, el valor de las obras de los colegas que lo rodearon, y recuerda los nombres y contribuciones de sus muchos colaboradores y alumnos. No es poca cosa reconocer nombres, caras, intereses y logros: Es la primera expresión de la educación y la generosidad”.

Más que vanagloriarse de sus logros académicos, que es obvio que fueron incontables, de lo que realmente se ufana Miguel León-Portilla es de haber tenido una vida feliz. Feliz en lo personal, lo familiar y lo profesional. Además de feliz, varias veces dice a los lectores que tuvo una vida interesante y provechosa. Otra característica de sus memorias es que en ellas campea la sinceridad, afirmó para equisgente el colegiado.
El historiador y filósofo inicia el libro con su nacimiento: Nació en 1926 en la colonia Santa María la Ribera, en la Ciudad de México. En la primera parte de su obra relata su infancia en un México posrevolucionario, en una ciudad mucho más pequeña que la actual, transcurrida, para el doctor León-Portilla, en las colonias Santa María la Ribera y luego San Rafael; era un México tranquilo.
Era un país marcado todavía por tensiones políticas y sociales, un factor que el autor repite constantemente. Luego, el enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado marcó la infancia y la educación de varios niños que, como él, nacieron en familias católicas. Pero tras abandonar la vida religiosa, Manuel Gamio lo integró al ámbito del indigenismo y la investigación antropológica. Allí descubrió su futuro.

Con la publicación de Soy mi memoria, consideró Ascensión “Chonita” Hernández Triviniño, compañera por décadas del historiador y filósofo, la vida de su esposo deja de ser íntima, “pues desde hoy podemos saber mucho de la vida de Miguel León-Portilla, de su paso por el mundo académico y de su vida familiar, desde su nacimiento hasta su muerte; en su memoria está su caminar por la vida, su quehacer y sus sentimientos”.
Explicó que “sus memorias son el libro que cierra su vida, un libro que fue haciendo en sus últimos años, cuando tenía casi 90”, dijo la lingüista, viuda (León-Portilla murió en la Ciudad de México el 1 de octubre de 2019), y compañera de mil andanzas ricas en toda clase de investigación y publicaciones. “En su larga vida, Miguel tuvo varias moradas donde trabajó y donde creó su mundo. El Colegio Nacional fue una de ellas”, rubricó.

