ANTONIO GONZÁLEZ OROZCO EN LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

A través de Crónica de una nación: La mirada de Antonio González Orozco, exposición suficientemente amplia, magistralmente documentada y bastante ilustrativa, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recupera y difunde el legado artístico y cultural de quien fuera el último de los grandes muralistas del país y figura esencial del arte nacional.

Antonio González Arriaga, hijo del muralista y custodio de la obra del autor de pinturas de caballete, esculturas de pequeño y mediano formato, y murales emblemáticos como Entrada triunfal de Benito Juárez a la Ciudad de México, en el Castillo de Chapultepec, agradeció a los ministros por abrir las puertas de ese recinto a la obra de su progenitor.

Abogado de profesión y amante del arte por herencia sanguínea, González Arriaga elevó su agradecimiento y evocó que la filosofía del artista siempre fue en el sentido de que los pintores no deben, o no deberían, “darse a conocer por sus participaciones en todos lados, sino por lo que hacen con sus propias manos y su talento a través de su proceso creativo”.

Obras de caballete integran esta exposición de Antonio González Orozco. (Fotografías, cortesía Antonio González Arriaga)

Entre los murales que González Orozco dejó para la posteridad destacan Juárez, símbolo de la República frente a la Intervención francesa, espléndido acrílico sobre tela, montado en madera en el mismo castillo sobre el Cerro del Chapulín, y Madero y la Revolución de 1910 en el amplio Centro Cívico y Cultural de San Pedro de las Colonias, Coahuila.

Durante la inauguración de la muestra, se evocaron otros murales del mismo autor, como México y los recursos del mar y Los recursos económicos del estado de Sinaloa, ambos acrílicos sobre resina de poliéster plasmados en el Acuario de Mazatlán, Sinaloa, los dos realizados en 1980, en los que se resaltan las riquezas naturales de esa entidad.

El Alto Tribunal inauguró la exposición Crónica de una nación: La mirada de Antonio González Orozco como un homenaje “a quien fue discípulo de uno de los tres grandes del muralismo nacional en su tiempo, Diego Rivera, y cuya obra ha trascendido fronteras y ha contribuido enormemente al enriquecimiento del arte público mexicano”, se señaló.

Ministras y ministros se dieron cita en el área de murales del máximo tribunal de justicia del país. El secretario general de la presidencia, José Hernández Hernández describió al muralista como un “Ixtlamatique”, es decir, como “quien tiene la sabiduría, y es capaz de reflejarla en su obra histórica para que sea posible gozarla a través de la mirada humana”.

En la ceremonia inaugural se resaltaron las cualidades de su obra muralística. (Fotografías, cortesía Antonio González Arriaga)

Por su parte, el ministro Irving Espinosa Betanzo dijo que la cultura no es un privilegio, sino un derecho fundamental y una condición indispensable para construir sociedades más libres, pacíficas, incluyentes y seguras. “El arte y la cultura, cuando son accesibles a todas las personas, se convierten en una fuerza capaz de reducir desigualdades”, anotó.

En su mensaje, la ministra Loretta Ortiz Ahlf realizó una semblanza del artista y recordó sus principales murales, como Historia de la Medicina en México (1993) en el Hospital de Jesús de la Ciudad de México, y La República Peregrina (2016), acrílico sobre tela, sobre aluminio, en la antigua Presidencia Municipal de Hidalgo del Parral, Chihuahua.

Aseguró que esta exposición “es una celebración a este trabajo e invita a todo el público a “reencontrar nuestra historia con respeto, dignidad y gran admiración”. Luego, la ministra María Estela Ríos González, indicó que la obra de Antonio González Orozco es un arte que no se queda en los muros, “nos hace pensar y reconocer nuestra historia e identidad”.

En su oportunidad, la ministra Sara Irene Herrerías Guerra consideró que justicia y arte comparten un punto de encuentro, pues ambos conceptos exigen observar los principios fundamentales que rigen el quehacer cotidiano de la sociedad, y analizan sus efectos en la vida de las personas. Justicia y arte, en síntesis, hacen mejores sociedades para el mundo.

El artista plástico Antonio González Orozco en diferentes momentos de tu trayecto vital. (Fotografías, cortesía Antonio González Arriaga)

Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia, que se encuentra en el Castillo de Chapultepec, realizó un recorrido por la vida y obra del muralista originario de Chihuahua y dijo que González Orozco, quien en vida fue reconocido a nivel nacional e internacional, “es uno de los grandes precursores del movimiento muralista en México”.

A través de su obra, dijo, realizó una profunda interpretación de los derechos y procesos sociales, mostrando así el desarrollo de la institucionalidad, la evolución de los derechos sociales, y la soberanía nacional sobre sus recursos. “Además, su trabajo también alude a los principios constitucionales de protección integral de niñas, niños y adolescentes”.

El titular del recinto museístico que resguarda parte de la obra mural de González Orozco abonó que otros temas que interesaron al artista son el derecho a la identidad cultural y a la salvaguarda de la diversidad étnica y lingüística de la nación, “supremos valores que la Suprema Corte de Justicia de la Nación tutela por encima de disposiciones particulares”.

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