EL ÚLTIMO TACONAZO DE EL PIPORRO FUE EN BELLAS ARTES Y LE ACOMPAÑARON ARTISTAS GUANAJUATENSES

Anécdota de un leonés que le musicalizó con el acordeón

El domingo 31 de agosto de 2003, el Palacio de Bellas Artes fue la sede del homenaje “El Cine Mexicano y Sus Canciones”, dirigido por don Manuel Esperón, prolífico y talentoso compositor. El maestro de ceremonias era nada más y nada menos que Eulalio González “El Piporro”, animoso a pesar de su edad y su delicado estado de salud. 

Al cerrar el espectáculo, el público lo pidió y El Piporro les complació con un fragmento cantado y bailado de su célebre “El taconazo”. Al término del homenaje, don Lalo fue llevado al aeropuerto para volar a Monterrey. Llegó a dormir a su casa en San Pedro Garza García y ahí falleció el 1 de septiembre. Había sido su despedida en el máximo escenario cultural mexicano, donde lo acompañaron el músico leonés Juan Antonio Hernández Guerrero y el barítono sanmiguelense Salvador Macías.

Juan Antonio Hernández Guerrero con Elsa Aguirre y con Manuel Esperón. (Fotografías, Juan Antonio Hernández Guerrero)

Juan Antonio —cuya biografía puede ser leída en https://equisgente.com/2023/04/10/juan-antonio-hernandez-guerrero-acordeonista-de-la-pantalla-grande/ —, que toca varios instrumentos, pero es más conocido por sus ejecuciones con acordeón, cuenta la anécdota:

“Participé en el Palacio de Bellas Artes, en un Homenaje a la música del cine nacional, bajo la dirección de Manuel Esperón. Esa noche fue la última en que El Piporro se presentó ante el público, pues tiempo después falleció, por lo que fui el último acordeonista que le acompañó”.

En esa ocasión, el leonés tocó “Amorcito Corazón”, “Flor de Azalea” y otras más. Cerró con “El Taconazo” para acompañar al comediante norteño. En ese evento también participó el mariachi México, de Pepe Villa. Fue una actividad organizada por la Asociación de Pensionados y Jubilados del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

El músico leonés había fundado y dirigía un grupo llamado “Los Centauros de Villa”. Fue contactado por el barítono Salvador Macías, oriundo de San Miguel de Allende, quien hacía dúo con el tenor Mauro Calderón. El sanmiguelense era el intérprete oficial de Esperón y en ese homenaje dio voz a canciones que había hecho famosas otro guanajuatense: Jorge Negrete. Su compañero interpretaba las de Pedro Infante. 

Además de los dos cantantes, también participaron dos sopranos. Una de ellas era Cecilia Infante (sobrina nieta de Pedro), que reside en la ciudad de León.

Cuenta Juan Antonio que el homenaje abrió con la interpretación de la canción “Santa”, de Agustín Lara, en voz de Salvador Macías, por ser la pieza musical distintiva de la primera película sonora filmada en México, en 1931.

En esa pieza, el músico leonés tocó el piano, en recuerdo del personaje de Hipólito, el pianista ciego de la novela de Federico Gamboa, que en la cinta interpretara el actor Carlos Orellana.

La velada tenía un detalle especial: en una platea estaba la hermosa actriz Elsa Aguirre, a quien se le cantaba a manera de serenata.

Nota del periódico “El Universal” a propósito del deceso de El Piporro, quien se despidió con canciones y baile (fotografía, “La Jornada”) y Juan Antonio Hernández Guerrero con El Piporro, la última foto en vida del comediante norteño (fotografía del acordeonista).

Al cierre del homenaje el público pidió a El Piporro que cantara y él lo hizo a pesar de su notorio deterioro físico por padecer problemas de salud propios de sus 81 años de edad. Juan Antonio tomó su acordeón y le acompañó. Don Eulalio cantó sólo un fragmento y taconeó lo que su cansado cuerpo le permitía:

Suénenle con fe al bailazo,

agarre bailadora,

agárrela del brazo.

Rodéllele la cintura,

saque polvadera

con el taconazo:

Júntese cara a cara

y si trae pistola

saque el espinazo.

Porque con el sangolotello,

ella va a sentir muy fello

si se le va un balazo.

En el máximo escenario cultural mexicano sonó un largo aplauso y nadie sabía que era el último para El Piporro. Las notas de acordeón tocadas por el músico leonés fueron las últimas que escuchó el norteño; aquella foto del recuerdo que ambos se tomaron fue la última que en vida tuviera la imagen de don Eulalio. En 2011 falleció Esperón y hace poco se fue Elsa Aguirre. Son recuerdos que quedan en la memoria de un leonés que fue parte de sus vivencias y que ahora nos comparte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *