SE ABRE EL CAMINO HACIA EL 12 DE DICIEMBRE
La Ciudad de México, particularmente de su lado norte, amaneció fresca, despejada y luminosa el pasado 11 de octubre. Con ese clima risueño, llegaron aproximadamente 80 mil feligreses a la explanada de la Basílica de Guadalupe como parte de la Peregrinación Varonil de la Arquidiócesis de Morelia. El lunes 12 inició el Año Jubilar Guadalupano.
Pero la celebración de fe tuvo un horizonte más amplio. La visita del 11 de octubre reunió la tradición religiosa michoacana con el inicio del Año Jubilar Guadalupano y con el 50 aniversario de la dedicación de la Nueva Basílica, en vísperas de las celebraciones por el Día de la Virgen de Guadalupe que cada año se celebra el 12 de diciembre en todo el país.
La jornada enlazó la devoción de los peregrinos michoacanos con dos acontecimientos de relevancia para la Iglesia católica en México: los 50 años de la dedicación de la Nueva Basílica de Guadalupe y la preparación espiritual rumbo a las celebraciones guadalupanas de diciembre, una de las manifestaciones religiosas de mayor convocatoria en el país.

El Año Jubilar Guadalupano, concedido por el papa León XIV, comenzó oficialmente el 12 de octubre de 2026 y concluirá el 12 de octubre de 2027. La Santa Sede otorgó este periodo especial con motivo de los 50 años de la dedicación del actual santuario y del traslado de la imagen de la Virgen de Guadalupe, ocurrido el 12 de octubre de 1976.
La presencia de los varones de Morelia en el Tepeyac forma parte de las peregrinaciones diocesanas que fortalecen el vínculo entre las comunidades michoacanas y el santuario guadalupano. Participan fieles que acuden para agradecer favores recibidos, presentar peticiones, y encomendar a sus familias, además de renovar sus compromisos religiosos.
La peregrinación de Morelia coincidió con el aniversario de un recinto que modificó la historia contemporánea del Tepeyac. La Nueva Basílica fue dedicada el 12 de octubre de 1976, después de que el deterioro del antiguo templo y los problemas de hundimiento del terreno hicieran necesaria una construcción con mayor capacidad para recibir a los fieles.
El proyecto arquitectónico fue de Pedro Ramírez Vázquez, José Luis Benlliure, Alejandro Schoenhofer, fray Gabriel Chávez de la Mora y Javier García Lascuráin. Su amplia planta circular permite que la imagen guadalupana pueda observarse desde distintos puntos del interior, una solución pensada para facilitar la participación de las enormes multitudes.
Uno de los episodios más importantes de aquel 12 de octubre fue el traslado solemne de la imagen desde la antigua basílica hasta el nuevo recinto. Ese acontecimiento marcó el comienzo de una nueva etapa para el santuario, cuya arquitectura se diseñó expresamente para responder a la creciente afluencia de peregrinos provenientes de muchas naciones.
En su mensaje, ese día, el papa Pablo VI señaló que la inauguración no debía entenderse como una meta, sino como un punto de partida para fortalecer la vida cristiana, la justicia social, y la fraternidad. La reflexión conserva su relevancia, pues coloca la devoción en el ámbito de las ceremonias religiosas, y en la responsabilidad de los creyentes hacia los demás.
La visita de los peregrinos michoacanos antecede a las celebraciones del 12 de diciembre, fecha en que millones de fieles acuden a la Basílica. Aunque la peregrinación de octubre y la festividad de diciembre son actos distintos, ambos pertenecen al calendario de las expresiones de fe que mantienen al Tepeyac como punto de encuentro para comunidades de todo México.

Este año, el camino hacia diciembre está acompañado por el Año Jubilar Guadalupano, durante el cual los fieles podrán peregrinar al santuario y, al cumplir las condiciones establecidas por la Iglesia, obtener la indulgencia plenaria. Entre esas condiciones está la confesión sacramental, la comunión eucarística, el rezo del Credo y la oración por las intenciones del papa.
La conmemoración de los 50 años de la Nueva Basílica también sirve de preparación para 2031, cuando se cumplirán cinco siglos de las apariciones guadalupanas, de acuerdo con la tradición católica. Así, la peregrinación varonil de la Arquidiócesis de Morelia del 11 de octubre se integra a una secuencia de acontecimientos que enlaza la historia del santuario.
Se integra, también, a la devoción regional y la próxima celebración guadalupana de diciembre. En síntesis, desde Michoacán hasta el Tepeyac, los peregrinos mantienen una tradición que se renueva con cada visita y que, en 2026, adquiere un significado adicional por el medio siglo de la Nueva Basílica y el inicio de un año dedicado a la memoria y la renovación espiritual.

