BRYAN WASHINGTON OFRECE UNA “COMIDA FAMILIAR”

Trátase de una novela sobre la familia no convencional. Una obra de ficción que aborda las autolesiones, los desórdenes alimentarios y la adicción. Si usted, lector/lectora, está lidiando con problemas de salud mental o dismorfia corporal, leer esta historia le puede resultar difícil. Así que sea amable consigo mismo. Y vaya a su ritmo. Sin prisa alguna.

No hay ninguna manera incorrecta de ser, y la única manera correcta es, precisamente, la suya. El cuidado y la lentitud son dos de los regalos que todos merecemos, los remansos infinitos que podemos ofrecernos a nosotros mismos y a quienes queremos. Así lo dice, a manera de preámbulo, el autor de esta novela, Comida Familiar, Bryan Washington.

Con traducción de Daniel Saldaña París la trama gira en torno a “Cam”, afroamericano, y “TJ”, de origen coreano, quienes se reencuentran tras años sin verse. Fueron inseparables de niños, y juntos despertaron a la sensualidad y a la sexualidad. Los padres de “TJ”, los modestos dueños de una panadería, acogieron a “Cam” como a uno más de su familia.

Bryan Washington se graduó en Filología Inglesa en la Universidad de Houston, y siguió su formación con un máster en la Universidad de Nueva Orleans.

Muy pronto el texto deja ver que después, la vida separó a los dos amigos, y cada uno de ellos experimenta experiencias muy dolorosas. “Cam” perdió a su pareja, “Kai”, quien se le sigue apareciendo como una presencia fantasmal, mientras que “TJ” perdió a su padre en un accidente. Ambos arrastran otros pesares que el reencuentro les permite afrontar.

Como telón de fondo en esta historia que atrapa desde el principio, está la ciudad tejana de Houston, en pleno cambio por la gentrificación acelerada de algunos barrios, como el que acoge la panadería de la familia de “TJ”. La novela utiliza un lenguaje coloquial, a veces fuerte, crudo y audaz, tanto como intrépidos y arrojados son los dos protagonistas.

Después de su libro Memorial, Bryan Washington vuelve a sorprender con las mismas características que lo definen como un joven escritor que promete: su tono intimista, sus personajes en busca de amor, amistad y segundas oportunidades, y su enorme capacidad para explorar las emociones, flaquezas y esperanzas humanas. Su prosa es ágil y fluida.

En esta su segunda novela publicada, el también autor de cuentos nacido en Kentucky en 1993, vuelve a escudriñar con total sutileza, profundidad y pinceladas de humor en temas universales de la literatura de todos los tiempos, como la raza, el deseo, y la familia (o lo que podemos entender como familia) pero en un sentido amplio, protector y acogedor.

Bryan Washington se graduó en Filología Inglesa en la Universidad de Houston, y siguió su formación con un máster en la Universidad de Nueva Orleans. Actualmente imparte clases de inglés en la Rice University, donde cursó varias residencias. Ha publicado sus textos en diversos medios, como el New York Times, The New Yorker, Time y Vulture.

En lo literario, ha escrito tanto cuentos cortos como novela. Su antología de relatos Lot resultó ganadora del Young Lions Fiction Award y quedó finalista de galardones como el PEN/Robert W. Bingham Prize y el Aspen Words Literary Prize. Con Memorial inició su trayectoria en la narrativa, y Comida familiar lo coloca como autor de finas letras.

Cabe recordar que Memorial, de Bryan Washington con traducción de Lucía Barahona, es una emocionante novela sobre una pareja gay, que reflexiona sobre el amor, la familia, la enfermedad, el perdón y la felicidad. Los amorosos “Benson” y “Mike” son residentes de Houston. “Benson” es afroamericano y trabaja como profesor en una guardería local.

Portada del libro que ya está en la mesa de novedades de las librerías de la Ciudad de México y del interior del país.

Por su parte, “Mike” es un chef de origen japonés en un restaurante mexicano. Su vida en común empieza a mostrar grietas, amenazada por la monotonía que es rota por una serie de acontecimientos no precisamente felices que sacuden sus vidas. La madre de “Mike” llega de visita desde Osaka justo cuando él recibe la noticia de que su padre tiene cáncer.

Sin pensarlo dos veces, decide ir a visitarlo, dejando a su madre con “Benson” quienes se miran como extraños compañeros de vivienda. En tanto, “Benson” también tiene que lidiar con la salud de su padre, amenazada por un alcoholismo que empieza a poner en peligro su vida. Separados por miles de kilómetros, “Mike” y “Benson” reflexionan a la par.

Repentinamente, ambos se confrontan con el pasado de sus respectivas familias y viven nuevas experiencias, lo que los lleva a conocer a otras personas, que pondrán en duda la “buena” relación que mantienen. Es una novela que seduce y atrapa por la fuerza humana de sus personajes, y por la ambición con la que afronta temas de gran calado emocional.