“VOCES DE GUANAJUATO” SONÓ EN COLOMBIA PARA RECORDAR LOS PRIMEROS 100 AÑOS DE JOSÉ ALFREDO

Homenaje al dolorense a casi 54 años de componer una canción al país sudamericano

El 2 de octubre de 1970, José Alfredo Jiménez se presentó en “La Media Torta”, un teatro al aire libre, ubicado en Bogotá, Colombia. Fue la última vez que estuvo en el país sudamericano, aplaudido junto con su pareja, Alicia Juárez, por más de 20 mil personas. 

José Alfredo había llegado a Colombia los primeros días de septiembre de 1970. Fue el invitado principal del Consejo Nacional de Turismo de México, organizador del Gran Festival Gastronómico Mexicano en la nación sudamericana. En el programa también participaron Pedro Vargas y Carmenza Duque (Hemeroteca de El Universal).

El evento arrancó el 10 de septiembre en el salón Monserrate del prestigioso Hotel Tequendama, ubicado en pleno centro de Bogotá y además de la muestra culinaria, presentó una amplia agenda cultural. La estancia culminó con el concierto en “La Media Torta”, el 2 de octubre de ese año. La presentación del dolorense fue toda una sensación en la ciudad y el espacio se atiborró. Los periódicos de la época publicaron que hubo entre 15 mil y 20 mil asistentes.

F1 2 de octubre de 1970, concierto de José Alfredo Jiménez en “La media torta”, con Alicia Juárez, ante 20 mil personas. (Fotografías del Museo del Tequila, de Bogotá, Colombia)

La crónica que publicó El Universal en ese tiempo señala que “aquel domingo las entradas se agotaron, no así el furor y la admiración por la música del intérprete mexicano quien, gracias a una ley de la alcaldía de Bogotá que ordenaba a todos los artistas presentarse en la ciudad a ofrecer un concierto gratuito” en “La Media Torta”; “ahí José Alfredo volvió a estremecer al público de la capital colombiana con las notas de ‘Te solté la rienda’, interpretación que en palabras del mismo autor estrenó por primera vez en Bogotá”.

El periódico añade:

“El lleno fue total como se puede ver en las fotografías de aquel día. Hombres, mujeres y niños de origen humilde corearon una a una sus canciones hasta bien entrada la tarde, cuando entre vítores, aplausos y muestras de cariño José Alfredo tuvo que decir adiós”.

Al día siguiente preparaba su regreso a México. Mientras degustaba alimentos en el restaurante del hotel Tequendama miró desde una ventana al emblemático cerro de Monserrate y fascinado con el paisaje tomó la hoja del menú y en el reverso comenzó a escribir una canción. El título: “Colombia, Colombia, Colombia”

La hoja fue entregada a Alicia Juárez y ella a su vez se la dio a José Alfredo Jiménez Medel, hijo del compositor, para que en su momento fuera musicalizada y grabada. Eso no pasó: el dolorense murió el 23 de noviembre de 1973 y la canción fue colocada en el grupo de más de 50 piezas que sólo quedaron en papel.

Lo anterior puede ser verificado en https://www.youtube.com/watch?v=i47tKBxaB1s, https://www.youtube.com/watch?v=uaXtgB-siKs y https://www.eluniversal.com.mx/opinion/mochilazo-en-el-tiempo/la-cancion-que-jose-alfredo-escribio-para-colombia/.

El regreso de “Colombia, Colombia, Colombia” a Bogotá

José Alfredo Jiménez Medel regresó a Colombia en 2019 para un homenaje al dolorense, titulado “Así fue mi padre”. Se presentó el jueves 14 de febrero en el Teatro Universidad de Medellín y el sábado 16 en el Centro de Eventos Prestige, de Pereira. Fue parte de una gira internacional por Centro y Sudamérica, además de Estados Unidos y España.

Pie de imagen: Hotel Tequendama, donde se hospedaba José Alfredo. José Alfredo Jiménez con Alicia Juárez, antes de regresar a México. Y Cerro de Monserrate en 1970. (Fotografías del Museo del Tequila, de Bogotá, Colombia)

El hijo del compositor volvió de nuevo a Colombia y el 6 de octubre de 2019 se presentó de nuevo con “Así fue mi padre”. Esta vez fue en el teatro “ABC” de Bogotá y ahí no sólo cantó las más emblemáticas piezas de su padre: recitó la letra de “Colombia, Colombia, Colombia” y como gesto de amistad con ese país, donó el manuscrito al gobierno colombiano, tras haberlo discutido con los herederos del dolorense y considerar que la obra pertenecía a ese país.

El escrito fue entregado al archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores para su conservación y una copia del mismo se encuentra en el Museo del Tequila, espacio que rinde homenaje en Colombia a la cultura mexicana.

Y eso no fue todo: en esa gira, el autor, compositor, productor y arreglista, José Cantoral —hijo de Roberto Cantoral— junto con el colombiano Ricardo Torres le puso música a “Colombia, Colombia, Colombia”.  La cantante Myrna Lozano y el mariachi dirigido por el colombiano interpretaron la versión musicalizada.

La información anterior puede ser vista en https://www.youtube.com/watch?v=Q60PnA2pc34.

De nuevo la esencia joséalfrediana en Colombia

En enero de 2024, el grupo “Voces de Guanajuato”, dirigido por José Guillermo Azanza Liera, sobrino nieto de José Alfredo Jiménez, presentó en Colombia el programa José Alfredo, el poeta inmortal que nos dio voz, para conmemorar un aniversario más del natalicio del dolorense. Se trata de una conferencia-espectáculo de música y poesía. Gabriela Mora va narrando detalles de la vida del compositor y alterna con canciones tocadas y cantadas bajo la dirección de Azanza. Les acompañó Javier Peñafort, violinista colombiano que toca y canta música mexicana. Estuvieron los días 9, 10 y 11 de enero en el Teatro Taller de Colombia, ubicado en Bogotá en un espectáculo fue apoyado por la embajada de México en aquel país. 

Ahí conocieron al trompetista Mateo Hernández, que colaboró con el grupo en dos presentaciones. También participaron el actor y cantante José Manuel Ospina, que colaboró cantando “Amanecí en tus brazos”, y al saxofonista Fernando Rojas, llegado a Bogotá desde el Amazonas.

“Colombia, Colombia, Colombia”, de puño y letra de José Alfredo Jiménez, el tesoro más valioso del Museo del Tequila. (Fotografías del Museo del Tequila, de Bogotá, Colombia) F10 Momento de la entrega de “Colombia, Colombia, Colombia” al gobierno de ese país (toma sacada de la TV colombiana). 

El público fue muy participativo: cantó “El Rey” y aplaudió generosamente. Mario Matallana, director del Teatro, y Beatriz Calvo les acogieron. 

Ese espectáculo había sido llevado a diversos espacios de Guanajuato en 2023 con motivo del cincuentenario de la muerte del compositor. Estuvo en la Feria del Libro de Celaya y en Dolores Hidalgo.

Con ese antecedente, los días 20, 21 y 22 de marzo, de nuevo “Voces de Guanajuato” rindió homenaje a José Alfredo Jiménez, de nuevo en el Teatro Taller de Colombia. También presentó un concierto llamado Ramito de Violetas: el alma de las mujeres poetas y compositoras, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Gabriela Mora, Angélica Sobreyra, Zazil Aviña y Alfa Bustamante interpretaron música y poesía de compositoras y escritoras en el concierto del día 21, pero lo más esperado era el dedicado al poeta musical de México, contemplado en el programa “Una noche con José Alfredo”. Las canciones “Corazón, Corazón”, “Amanecí en tus brazos”, “Cuatro Caminos”, “Las Ciudades”, “El Jinete”, “La Noche de mi mal”, “Pa’ todo el año”, “A la Luz de los Cocuyos”, “Serenata Huasteca”, “Tu enamorado”, “Canta, canta”, “El Siete Mares”, “Despacito” y “El Perro Negro” fueron recibidas con entusiasmo por un público que celebra de esta manera también el centenario del natalicio del compositor.

Con respecto al concierto, la Maestra Beatriz Calvo, Co Directora de la Fundación Teatro Taller de Colombia escribió: “Anoche, en la intimidad luminosa de la Sala Teatro Taller de Colombia, el aire se transformó en un río de música y memoria. // Allí estaban ustedes, mis queridos amigos, Gaby y Pepe con su grupo mexicano Voces de Guanajuato, trayendo consigo no solo canciones, sino un pedazo de tierra y de alma. // Las voces —unas femeninas que acariciaban como brisa, otras masculinas que resonaban como raíz profunda— se entrelazaban en un diálogo eterno. La guitarra de Pepe marcaba senderos de fuego y ternura, mientras el teclado de Marcelino-panyvino desplegaba paisajes invisibles. El violín lloraba y reía, el bajo sostenía la tierra bajo nuestros pies, y el cajón peruano latía como corazón compartido. // El público, encendido de emoción, no se conformaba con escuchar: cantaba, aplaudía, levantaba coros que se mezclaban con los del escenario, como si todos fuéramos parte de una misma voz antigua. Y entre ellos, esas señoras mayores, con rostros surcados por el tiempo, dejaban escapar lágrimas que eran más que llanto: eran recuerdos, eran evocaciones de amores pasados, de fiestas lejanas, de la juventud que volvía a visitarlas en cada nota. // La música de Voces de Guanajuato no fue solo espectáculo: fue puente, fue raíz, fue abrazo. En cada acorde se nos reveló la certeza de que el canto verdadero no se limita a sonar: se queda, se siembra, florece en la memoria de quienes lo escuchan. // Gracias amigos del corazón. Beatriz. marzo 20 de 2026.”

La gira de “Voces de Guanajuato” fue apoyada por el gobierno del estado de Guanajuato y la embajada de México en Colombia. Azanza Liera agradeció de manera especial el respaldo de la gobernadora guanajuatense, Libia Dennise García Muñoz Ledo.

“Voces de Guanajuato” en Colombia. (Fotografías: cortesía de José Azanza) 

La entrega fue total, como cosecha de aquellas letras que José Alfredo Jiménez dedicara al país que tiene más mariachis fuera de México:

Colombia, Colombia, Colombia,

me voy a llevar tu cariño,

lo quiero prendido en el alma

como aquel juguete que tuve de niño.

Me quiero llevar para siempre

tu cielo, tu sol, tu aprecio,

un pueblo colgado en mi cuello

como una esmeralda que no tenga precio.

Qué triste tener que dejarte

no sé si podré regresar

yo no soy el dueño de esta vida mía

déjame que vuelva “Sr. Monserrat”.

En la canción hay dos referencias muy importantes para la cultura colombiana de entonces: la primera es la esmeralda que, según dicen los expertos, en Colombia se extrae con un grado altísimo de calidad y belleza, lo que la posiciona como una de las mejores del mundo. La otra es el cerro de Monserrate.