COPA 2026: ESPECTÁCULO PARA RICOS
El paradigma del máximo espectáculo
futbolero cambia bajo el influjo del dólar
LOS MUNDIALES
Los estadounidenses enfurecieron. Cuando —el 2 de diciembre de 2010— se eligió a Rusia como país organizador del Mundial de Futbol de 2018, y a Qatar como sede en 2022, la dirigencia que entonces regía la FIFA cavó su tumba, aunque aún no lo sabía. Estados Unidos, país que había buscado afanosamente realizar la competencia en cualquiera de esas dos ediciones, asumió el fracaso como una afrenta y tomó cartas en el asunto.
La Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), ente supranacional, logró a través del tiempo un poder e influencia tales que se conducía como organismo plenamente autónomo, con sus propias reglas y disposiciones, aplicables durante sus competencias incluso por encima de leyes nacionales, situación, por otra parte, aceptada por sus 211 afiliados: 55 de la UEFA (Europa), 56 de la CAF (África), 47 de la ACF (Asia), 41 de la Concacaf (Norte, Centroamérica y el Caribe), 11 de la OFC (Oceanía) y 10 de la Conmebol (Sudamérica).
Sin embargo, todo iba a cambiar muy pronto. Aunque Estados Unidos carece de tradición futbolística, su derrota en la elección para la sede de 2022 llevó al FBI a iniciar investigaciones por el supuesto pago de sobornos a dirigentes de la FIFA a cambio de preferencias en los derechos de transmisión y publicidad y de votos para favorecer tanto a Rusia como a Qatar. El escándalo, conocido como “FIFA Gate”, llevó a la renuncia del presidente del organismo, el suizo Joseph Blatter, y del titular de la Unión Europea de Futbol Asociación (UEFA), el exjugador francés Michel Platiní, así como a la destitución y arresto de otros funcionarios.

Fuera Blatter, el camerunés Issa Hayatou fungió como presidente interino de la FIFA, pero fue prontamente sustituido por el suizo-italiano Gianni Infantino el 26 de febrero de 2016, con el beneplácito estadounidense. Este país volvió a manifestar su intención de organizar el torneo en 2026, pero en parte para evitar críticas por una supuesta imposición, y ante el interés mexicano y canadiense en la misma competencia, se integró una candidatura conjunta de las tres naciones, que terminó por vencer la postulación de Marruecos en la votación final.
Quedó así integrada la primera Copa Mundial tripartita de la historia. Un factor importante para la aceptación de dicha candidatura lo constituyó el aumento de equipos participantes en la fase final: 48, un aumento de 16 en comparación con los seis torneos anteriores, lo que implicaba incrementar el número de ciudades sede y de estadios. Sin embargo, la repartición de juegos entre los tres países refleja claramente quién lleva la voz cantante.

El campeonato constará en esta ocasión de 104 partidos, de los cuales 78 serán efectuados en Estados Unidos, incluidos todos los de cuartos de final en adelante. Por su lado, México y Canadá tendrán solamente 13 encuentros cada uno, distribución que ha acarreado fuertes críticas desde un principio, al calificar de “migajas” el número de juegos asignados a los países vecinos al territorio estadounidense, cuestionamientos que aún persisten, particularmente entre los mexicanos, quienes consideran a su país como el único del área donde el balompié tiene verdadera raigambre.
Por otro lado, aunque inicialmente se anotaron casi 50 ciudades como eventuales sedes, la lista final se integró únicamente con 16: once en Estados Unidos (Nueva York-Nueva Jersey, Boston, Filadelfia, Los Ángeles, San Francisco, Dallas, Houston, Kansas City, Atlanta, Miami y Seattle), tres en México (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) y dos en Canadá (Toronto y Vancouver). Localidades contempladas al principio se descartaron posteriormente, destacando los casos de Montreal y Chicago.

Asimismo, entre los 16 estadios, solamente el Azteca de la Ciudad de México repetirá como escenario, pues ya lo fue en los campeonatos de 1970 y 1986, por lo que el 11 de junio de 2026 se convertirá en el único en haber sido tres veces mundialista y en realizar una ceremonia inaugural. El resto de los otros 15 inmuebles se estrenará como campo de batalla en la mayor competencia futbolística del planeta.
Por otro lado, la ampliación en el número de participantes ha permitido la calificación de varias selecciones debutantes e incluso difíciles de ubicar en el mapa terrestre, como el africano Cabo Verde, el caribeño Curazao y los asiáticos Jordania o Uzbekistán. También, se resiente la ausencia de Italia, eliminada por Bosnia y Herzegovina, y de Costa Rica. Además, retornan escuadras como Haití, Noruega, Escocia, Paraguay y Egipto, entre otros.
El logotipo del torneo fue presentado en el Griffith Observatory de Los Ángeles, California, el 17 de mayo de 2023. Muestra el número 26, en referencia al año del torneo, con el trofeo de la Copa del Mundo en medio. En tanto, el balón oficial, llamado “Trionda”, presenta un patrón rojo, verde y azul en homenaje a los anfitriones, con una construcción a partir de cuatro paneles que reproduce las ondas a las que hace referencia el nombre. La pelota está adornada con hojas de arce de Canadá, el águila de México y estrellas de Estados Unidos.

A su vez, la Copa Mundial de la FIFA 2026 tiene un trío oficial de mascotas, cada una representando a un país anfitrión: Zayu, el jaguar mexicano; Maple, un alce canadiense, y Clutch, un águila calva que representa a los Estados Unidos. Son figuras tridimensionales, por lo que tienen cierta similitud con las figuras de Italia 1990, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006, todas criticadas. Al parecer, los hinchas prefieren las imágenes simples bidimensionales.
La FIFA determinó que los tres países anfitriones calificaran directamente, así que México no participó esta vez en eliminatoria, pero ni aun así escapó de un truculento proceso premundialista. Una vez fuera el anterior técnico, Gerardo Martino, el también argentino Diego Cocca fue nombrado entrenador nacional el 10 de febrero de 2023, pero fue relevado antes de seis meses, luego de la derrota del Tri por 3-0 ante Estados Unidos en las semifinales de la Liga de Naciones de la Concacaf 2023.
Designado entonces Jaime Lozano como entrenador interino, la selección mexicana ganó la Copa Oro de la Concacaf, por lo que fue ratificado en el cargo, pero debió renunciar al año siguiente, debido a que en la Copa América 2024 el Tri quedó eliminado en la fase de grupos. Se dio entonces la dirección técnica de la escuadra nacional, por tercera vez, a Javier Aguirre, quien había ya conducido al equipo en los mundiales de 2002 y 2010, sin poder pasar de octavos de final en ambas ocasiones.

El también llamado “Vasco” ha recibido tanto apoyos como fuertes críticas. Hay quienes lo consideran un técnico obsoleto para el futbol moderno y hay también quienes valoran su experiencia en competencias europeas. De carácter fuerte, poseedor de una franqueza inusual, pero sobrio y realista, ha conformado un seleccionado donde aparentemente hay menos figuras que en el pasado y de menor calidad.
Encuadrada en el Grupo A junto a Sudáfrica, Corea del Sur y República Checa, corresponderá a México inaugurar el torneo contra el país africano, en la Ciudad de México, reeditando así el juego inicial del campeonato de 2010, que finalizó empatado a un tanto en el estadio Soccer City de Johannesburgo. Una semana después, viajará a Guadalajara para enfrentar al conjunto asiático, al que ya venció en las ediciones de 1998 (3-1) y 2018 (2-1), y finalizará la fase de grupos ante Chequia, el 24 de junio, nuevamente en la capital del país, en lo que se considera el partido más difícil de esta etapa. De ahí en adelante, todo está por verse.

El campeón actual, Argentina, figura entre los favoritos para ganar el torneo, pues mantiene prácticamente la misma base del mundial anterior y el mismo técnico, y ganó la eliminatoria sudamericana con una clara superioridad. Francia, finalista en Qatar, con un equipo cuajado de estrellas, apunta también al campeonato. Un poco atrás destacan España e Inglaterra. Completan la lista de aspirantes al título Alemania y Brasil, cuyos bonos han bajado un poco debido a sus últimas, opacas participaciones. Marruecos puede ser la sorpresa.
La cuenta regresiva para el comienzo del XXIII Mundial de Futbol avanza, pero los problemas no han terminado. Una verdad incuestionable es que se ha constituido como el torneo más caro de la historia, dejando fuera a los miles de aficionados, de extracción popular, que representan la esencia de este deporte. El costo de los boletos es estratosférico y, en varios partidos, resulta prácticamente inalcanzable para quienes no son ricos.

Gianni Infantino se defiende y dice que los precios se justifican porque la FIFA depende de esos ingresos para su funcionamiento. No obstante, el alza es realmente absurda, pues algunos boletos llegan a cotizarse hasta 400% más caros que el torneo anterior en Qatar, donde ya eran demasiado elevados. La sensación de que este Mundial será un espectáculo para ricos crece y los hinchas del mundo entero lo lamentan.
Lo cierto es que, a partir del 11 de junio, cuando el balón comience a rodar, gran parte del planeta se paralizará durante poco más de un mes. Millones de aficionados en todos los continentes suspenderán sus actividades cada día para sufrir y gozar frente a los televisores, nuevos héroes nacerán sobre lisas superficies de verde pasto, habrá jugadas dignas de ser recordadas por siempre y los gritos de “goool” se extenderán por el éter. Como cada cuatro años, las multitudes serán hechizadas por una simple pelota.


