ESTRELLITA PÉREZ, EL TOQUE FEMENINO EN “TRABAJOS DE HOMBRES”
Herrera, carpintera, técnica en seguridad y rescatista
El ruido del tránsito vehicular del boulevard Antonio Madrazo es constante. Hace casi esquina con el Téllez Cruces, al norte de León. Al lugar llega un hombre y lleva un pequeño diablo, usado para carga: “¿Está el maestro?”, pregunta. No aparece varón: una mujer, con manos grises por el polvo del metal y un delantal de piel, pantalones de mezclilla desgastados y rotos, cabello suelto y el toque femenino de labios pintados de rojo, se acerca: “Sígame, señor, ¿qué se le ofrece?”.
Muchos ya la conocen. Hace labores de herrería y carpintería y tiene ya una clientela cautiva. Se ha dedicado a estas labores desde que era niña y se ha ganado mercado con trabajo, a contracorriente, en labores que en una ciudad tan conservadora como León son atribuidas sólo a labor y talento masculinos.
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Pie de imagen: Estrellita Pérez en labores de seguridad industrial (fotografía, Estrellita Pérez) y con los Topos en Veracruz (fotografía, Topos Azteca).
El padre de Estrellita Pérez es herrero y de él aprendió el oficio. Ella, nacida en León en 1982, tenía 12 años cuando comenzó a trabajar como herrera. A los 16 años miró trabajar a carpinteros y conoció el proceso de conversión de la madera en muebles. Entonces decidió aprender esa actividad. Trabajó primero con su padre y luego se independizó y creó su propio taller para ofrecer sus servicios en ambas actividades. Así lo explica:
“Para mí es arte y placer. Es una obra de arte cuando estoy haciendo algo de herrería, ver el metal al rojo vivo; es hermoso de ver la transformación de cómo un metal va tomando figura para formar algo precioso y así es la vida: tenemos que pasar por algo precioso”.
La misma sensación es para el caso de la carpintería:
“A veces veo las tablas y cuando veo el mueble hecho, digo: ¡eso es arte!”.
Recuerda que cuando aprendió el oficio de carpintería había más trabajo artesanal:
“Ahora es con melamina, pero antes era un trabajo de escoger la madera, cepillarla, pulirla, barnizarla, pintarla y darle forma”.
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Pie de imagen: Estrellita Pérez realiza pequeños trabajos de soldadura que en muchos talleres no quieren hacer, así como soldadura para muebles y puertas y fabricación de objetos diversos, su trabajo en la herrería. (Fotografías, Estrellita Pérez)
Contra los tabúes
Estrellita Pérez ha enfrentado resistencias y críticas:
“Por lo que me dedico, muchos dicen que me gustan las mujeres y, sobre todo, me preguntan que por qué trabajo en algo tan sucio; tendré las manos sucias, pero es trabajo honrado”.
Cuenta que ha habido momentos en que ha habido personas que se retiran porque ven que es una mujer y no un hombre quien hacer las labores de herrería y carpintería, pero cuando aceptan que ella haga el trabajo encomendado, reconocen que lo sabe hacer y se vuelven clientes constantes.
Aunque realiza labores consideradas “masculinas”, no suele encontrar apoyo de mujeres. Al contrario, dice, los hombres confían más en mí que las mujeres. De ellas recibo más críticas y desconfianza.
Se le pregunta si conoce a otras mujeres que ejerzan también esas actividades:
“No conozco a alguien que se dedique a lo mismo que yo. He conocido mujeres que son sólo ayudantes, pero no que también hagan carpintería y menos herrería”.
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Pie de imagen: Carpintería, otra de sus pasiones; la transformación de la madera. (Fotografías, Estrellita Pérez)
Experta en seguridad industrial y rescatista
La entrevistada ha laborado en proyectos de construcción y empresas manufactureras como experta en seguridad industrial. Por lo regular se trata de trabajos en obras en proceso, por ese motivo mantiene su esquema de taller propio, para tener un ingreso constante.
Esa experiencia la llevó a otra: ser rescatista. Es voluntaria del grupo de Salvamento “Topos Azteca”. Cuando hay alguna desgracia que exige más personal de apoyo, deja León y se va a donde la requieren.
Tampoco en las brigadas su presencia es algo común: aunque hay algunas mujeres rescatistas, son pocas. Ella aporta su experiencia en materia de seguridad y es la principal contribución que hace al grupo.
No es partidaria del discurso feminista y reitera que la mayor parte de las críticas que recibe proceden de mujeres. Por encima de su postura ideológica, su labor es convertir metal en una figura útil y madera en un mueble práctico y bello. Es, a final de cuentas, el toque femenino a un trabajo “de hombres”.
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