¿TIENES LOS OJOS EN EL FÚTBOL? FALTA MARÍA JOSÉ
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María José Monroy Enciso fue sustraída el 21 de septiembre de 2010 en Tecámac, Estado de México. Tenía 11 meses. Es 11 de junio de 2026. Inicia el Mundial. Su mamá lleva 16 años buscándola.
El 11 de junio publicó en sus redes: “¿Tienes los ojos en el fútbol? Ojalá que también tengas los ojos en las personas que estamos buscando. Falta María José.” La ficha de búsqueda sigue activa. Investigación abierta. Se indaga posible traslado ilegal a Estados Unidos con identidad cambiada. Esta es la búsqueda de María José.
Hablé con Maribel Enciso, su madre, en 2018. La conversación fue telefónica, de noche. Esto contó.
Maribel tiene 40 años. Es optometrista. En 2010 abrió una óptica en Héroes de Tecámac junto a su pareja. Ahí trabajaba con su hija.
María José nació el 14 de octubre de 2009. “Al cuarto mes de embarazo comencé a imaginar mi vida con ella”, dice Maribel. “Cuando la escuché llorar, el miedo se fue”.
Los primeros meses, Maribel se dedicó al cuidado de la niña. “Le gustaba mucho dormir. Tenía que despertarla para que comiera”, recuerda. A los seis meses decidieron abrir la óptica. El local estaba en un conjunto de servicios de salud en Héroes de Tecámac. “Yo ya había visitado una guardería, pero me la aceptaban al año. Mientras, la llevaba conmigo a trabajar. Le puse una silla y su carriola. Era muy tranquila. Podía cuidarla y atender”.

Hasta septiembre de 2010.
Llegó un hombre a pedir un examen de la vista. “Noté algo extraño. Volteaba a todos lados. Mi hija, de 11 meses, saltó de su silla cuando lo vio. Como asustada”. Se fue. Dijo que regresaría en dos semanas por sus lentes.
Regresó. Maribel lo reconoció. Llegó en bicicleta. Traía una mochila. Ella tenía a María José en brazos. Él cerró la puerta. “Este es un asalto”, dijo. La dentista del local de al lado no había ido. Los demás consultorios abrían más tarde. Estaban solas.
Él comenzó a golpearla. Sacó una navaja. La metió al cubículo y le exigió que pusiera a la niña en la silla. Maribel no la soltaba. “Al momento de colocar a mi hija en la silla sentí que se puso en mi espalda y comenzó a cortarme la garganta”. Se defendió hasta que un corte le perforó el cuello. Antes de desvanecerse lo vio escribir una nota. Luego tomó a María José y se fue.
“¿Por qué se lleva a mi hija?”, fue su último pensamiento antes de perder la conciencia. “Permanecer en el suelo no era opción. Tenía que levantarme para ir por mi hija o moriría”. Al tercer intento salió a pedir auxilio. El diagnóstico: corte en la yugular y cuerdas vocales. Estuvo una semana inconsciente. “Había pocas esperanzas de vida”.
Esa semana la familia vivió dos crisis: Maribel entre la vida y la muerte, y su esposo hostigado por las autoridades que intentaron incriminarlo. María José ya estaba desaparecida.
Cuando Maribel despertó y declaró por escrito, comenzó la búsqueda. “Se perdió una semana valiosa”, dice.
Geyser Crespo García fue detenido un mes después. No por María José. Lo detuvieron por violar a una menor de 14 años. El retrato hablado por la sustracción de María José permitió identificarlo. Maribel lo reconoció.
En su primera declaración dijo que se llevó a la niña “para llevarla a Sudamérica”. Luego declaró que salió de la óptica con María José en brazos, en bicicleta, con un monitor en la mochila. Fue a casa de sus padres en Tultitlán. Un trayecto de 20 minutos. La presentó “como propia”. Estuvo ahí una semana. Después se mudó a casa de otro familiar en Ciudad de México y rentó un cuarto. Ahí las autoridades encontraron artículos de bebé. Para entonces el robo de María José ya estaba en medios. Su familia dijo “desconocer” los hechos.
También declaró que “mató a la niña y la aventó a un canal de aguas negras”. La Marina buscó. Solo halló dos cuerpos de adultos de años anteriores. “Ese tipo está mintiendo”, dice Maribel.
Geyser Crespo García está recluido en el penal de Texcoco. En 2015 recibió sentencia de 82 años por privación de la libertad de María José, intento de homicidio y violación de la menor de 14 años.

“La sentencia no nos sirve porque no quiere hablar. No dice dónde está mi hija. Estoy convencida de que no actuó solo. Tuvo cómplices. Pensamos que actuó con respaldo de una red que roba niños. Mi hija María José está viva”.
La principal hipótesis de la familia es trata de personas con fines de adopción ilegal. La CNDH cita a UNICEF: en México más de 16,000 niñas y niños están sometidos a esclavitud sexual.
“Nos cambió la vida. Una no se prepara para vivir así”, dice Maribel. “Ya me perdí 16 años del crecimiento de mi hija. Sus primeras palabras. Eso me duele en el alma. Quiero encontrarla”.
A la búsqueda se suma la violencia institucional: diligencias cuestionables, actuaciones tardías. “Es la familia quien ha debido aportar a la investigación. Una visita mensual con las autoridades es parte de la rutina”.
“Sin mi hija, mi familia y yo nos sentimos en otro mundo. Nuestras realidades no coinciden con las de otras familias”.
Maribel piensa en su hija a diario. “Con quien más hablo de ella es con mi esposo. Evito hacerlo con otros. La gente se harta de escuchar lo que considera la misma historia. Hay personas que me han invitado a desistir: ‘¿Para qué buscar a tu hija, ya pasaron 16 años?’. Mi respuesta es la misma: Ya no tengo miedo desde que me quitaron a mi hija. Solo he pensado en correr por las calles para buscarla. La voy a encontrar”.
“Hay días que sí llego a sonreír. Cada que empieza un gobierno, mi esposo y yo renovamos la esperanza. Las cosas deben cambiar”.
Hoy es 11 de junio de 2026. Inicia el Mundial. Maribel publicó: “¿Tienes los ojos en el fútbol? Ojalá que también tengas los ojos en las personas que estamos buscando. Falta María José.”
Geyser Crespo García cumple una sentencia de 82 años. María José no aparece. El 14 de octubre cumple 17 años. La ficha sigue activa.

PD. En el primer comentario de su publicación del 11 de junio, Maribel escribió: “Dios todo lo ve”. Es una mujer de fe que no se ha detenido. Ha tocado puertas en América Latina y Europa. En España, durante semanas, la foto de María José apareció en cajeros automáticos.
La principal hipótesis de la familia es que María José fue víctima de trata de personas con fines de adopción ilegal. Maribel está convencida de que su hija está viva.
Su llamado es directo: si alguna chica de casi 17 años no se reconoce en su entorno, si duda de su identidad, que la busque. La esperan una madre y un padre. “Dios todo lo ve”.

