HÉCTOR MIRANDA: UN CELAYENSE ENTRE LA TROVA Y LA BOHEMIA
Era una reunión de amigos, trovadores y bohemios de izquierda; joséalfredianos de corazón que tenían en un músico celayense la voz y guitarra que daba vida a una pausa en la lucha político partidista. Se trataba de Héctor Miranda. No había canción ranchera o bolero que no se supiera; incluso, retaba: “si no me sé alguna, no me pagan”.
Me cansé de rogarle. El 5 de julio de 2018 se fue Héctor. Víctor Manuel García Flores, cronista de Santa Cruz de Juventino Rosas, lo define como “excelente músico guanajuatense, compositor, guitarrista, multi instrumentista, cantante, y maestro”.
No queda otro camino que adorarlas. El encuentro con su voz y guitarra fue en una bohemia en 2009, una fiesta de fin de año con parte de lo más granado de la izquierda guanajuatense: Miguel Alonso Raya, José Luis Barbosa Hernández. Carolina Contreras, Francisco Reyes Millán, Aarón Cabañas, Baltasar Zamudio, Lupita Torres Rea, Fidel Fernández Villegas, Rommel Contreras, Rosa María González y otros y otras.

De cama ha de ser la piedra. Eran parte de un grupo de la chorcha y la tertulia, encabezado por Carlos Navarrete, designado por democracia a dedo alzado como “presidente vitalicio” de la Comunidad de Amigos de José Alfredo (CAJA).
Échame a mí la culpa. Las jornadas en la casa del salvaterrense, ubicada en Celaya, era centro de confluencia de otros igualmente cantores de palomazo desentonado. No había tertulia sin Héctor, quien hacía segunda para afinar al que destrozaba las canciones o para entrar al quite cuando el nerviosismo o el chínguere colado entre pecho y espalda hacían olvidar la letra.
Yo que fui del amor ave de paso. Héctor era celayense, pero tocó y cantó en la Ciudad de México, otros estados y varias ciudades de Guanajuato. Su estancia en Celaya, tras su gira por otros lugares, era el pretexto para organizar la tertulia, llevar los tequilas, comer en abundancia y cantar hasta enronquecer.

Échame a mí la culpa. Víctor Manuel García Flores narra cómo conoció al celayense: “Hace unos 20 años, estando un día con mi compadre José Luis (Barbosa Hernández), mis cuñados Cervantes y mi familia, en el jardín de Raymundo, en una comida, en la tarde-noche, le habló José Luis por su celular a Héctor su amigo, que se viniera a Santa Cruz de Juventino Rosas para cantarnos. Llegó al jardín en la noche y fue cuando lo conocí. Lo admiré, por ser un gran guitarrista y cantante de toda la música, le pedía yo algunas canciones rancheras, baladas, trovas, rock, samba, y salsa, y cantó de todas. También nos tocaba con la guitarra música clásica. Desde esa vez, hizo una gran amistad con nosotros, estando seguidamente en nuestra tierra, cantando con su gran voz. Y hace aproximadamente unos quince años, aunque viviendo en Celaya, casi diario estaba en Santa Cruz de Juventino Rosas, trabajando en diferentes mariachis. De verdad, para mí era siempre el mejor cantante de los mariachis y un maestro que orientaba a sus mismos compañeros de los mariachis en sus instrumentos”.

Se me reventó el barzón. Héctor fue un artista generoso que daba clases de guitarra. Fue el formador de ejecutantes diversos y de sus propios hijos, que desde su niñez tomaron el camino del arte musical de su padre. Se vinculó con lo más granado del mundo musical bohemio y convivió, igual que Navarrete lo ha hecho, con músicos de la talla Martín Urieta.
El son del santacrucense. Pero no sólo era ejecutante: Héctor también fue compositor: un sábado, prosigue el cronista de Santa Cruz de Juventino Rosas, el celayense acudió a la casa de Víctor Manuel Flores para conocer relatos y detalles de la historia de ese municipio. La visita fue sede de encuentro amplio. Narra el historiador que la administración del gobierno municipal 2012-2015, le pidió a Héctor que compusiera una canción para Santa Cruz y publicarla en un video de youtube. El detalle:
“Al venir a la casa me dijo que sí iba a componer un son, pero que sabía poco de este lugar y que estaba enterado que yo era escritor, con libros de historia de aquí. Inmediatamente le regalé mis libros Protagonistas de Santa Cruz y Efemérides de Santa Cruz de Juventino Rosas, diciéndole que serían un resumen de la historia de Santa Cruz de Juventino Rosas. Lo leyó todo y compuso el Son del Santacrucense. Hermosa pieza de nuestra ciudad”.
Puede escucharla en https://www.youtube.com/watch?v=NesWocMMcTI

No vale nada la vida. El 5 de julio de 2018, Héctor falleció en un accidente automovilístico. Su partida conmocionó a esa comunidad bohemia, que —además— enfrentaba difíciles momentos en su quehacer político-partidista.
Pero queda el hijo de él. A Héctor le sobrevivieron su esposa Laura y 4 hijos —tres damas y un varón—, quienes siguieron los pasos de su padre y crearon el Cuarteto Los Miranda. Con el apoyo de Carlos Navarrete y otros amigos del músico, han realizado giras por México y otros países, con un reportorio versátil en canto e instrumentos. Pintitas y pintito que pintan para grandes tigre y tigresas.
Han pasado 8 años de su partida y se le recuerda porque la lucha no sólo es política: también con el canto y la música se cambia al mundo.

