Antes de la piedra estuvo el nudo
La leyenda cuenta que los habitantes de Frigia (en la actual Turquía) estaban en proceso de elegir rey, y para lograr una buena designación, decidieron acudir al oráculo. La profecía señaló que el nuevo soberano entraría por la Puerta del Este, acompañado por un cuervo que posaría sobre su carro. Gordias (siglo IX a. C.), un labrador sencillo, dueño de una carreta y sus bueyes, cumplió con los requisitos y fue elegido monarca. A él correspondió fundar la ciudad de Gordio. En señal de agradecimiento a tan alta distinción ofreció a Zeus su carro, al que ató la lanza y el yugo con un nudo sumamente complejo que de forma hipotética nadie podría desatar, pues sus cabos estaban ocultos en el interior.
Como Excalibur, la legendaria espada del rey Arturo forjada por el mago Merlín para simbolizar el derecho divino a gobernar a quien lograra extraerla de la piedra, en Gordio también fueron legión los intentaron deshacer el nudo, ya que, presuntamente, quien lograra desenredar el nudo conquistaría el Oriente.
Cuando Alejandro Magno (356-323 a. C.), en su camino de conquista del imperio persa, cruzó el Helesponto (actual estrecho de los Dardanelos) para conquistar Frigia, fue desafiado a desatar el nudo. El Magno no se anduvo con medias tintas y convirtió el famoso nudo gordiano en una anécdota de risa, al solucionar el problema de la forma más rudimentaria posible: cortándolo de un solo tajo con su espada, aduciendo, de acuerdo con el historiador romano Quinto Curcio Rufo: “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”.
Lo cierto es que antes de la piedra estuvo la cuerda y, con ésta, llegaron los nudos.
El especialista Juan Carlos Lizama Velasco, autor del libro Los nudos: técnicas y aplicaciones de Aire Libre, explica: “Un nudo es una figura que formamos, usando una o varias cuerdas, para sujetar algún objeto o bien para unir o acortar dichas cuerdas, de modo que obtengamos una estructura estable y reversible”.
La Real Academia Española, por su parte, es más escueta e indica: “Lazo que se estrecha y cierra de modo que con dificultad se pueda soltar por sí solo, y que cuanto más se tira de cualquiera de los dos cabos, más se aprieta”.
Por supuesto, esta la aportación de Wikipedia: “Un nudo o ñudo (del latín nudus, por nodus) es un orden y estructura particular en un tramo de cuerda o hilo el cual se estrecha y se cierra no siendo fácil que se deshaga por sí solo. La función del nudo es la de sujetar un objeto (incluyendo otra cuerda), o simplemente cambiar su forma para modificar sus prestaciones originales. Los nudos se forman aprovechando el rozamiento de la cuerda con los objetos atados para evitar que deslicen”.
Párrafos arriba apunté que la cuerda precede a la piedra, aunque quizá debí especificar que la cuerda en forma de nudo, pues éste siempre ha sido utilizado por el ser humano en sus diferentes etapas evolutivas.
Los afortunados accidentes arqueológicos apuntan que en Monte Verde, cerca de Puerto Montt, en Chile, los especialistas tropezaron con los nudos más antiguos del mundo, es decir, entre 14,500 y 18,500 años. Ya entonces, los amarres eran de cuero. En Dinamarca se rescató un nudo de malacate que abrazaba un anzuelo. ¿La antigüedad? 10,000 años. Son sólo dos ejemplos de los que abundan en el caso de las ataduras.
Así, no es difícil adivinar desde cuándo el pasado del ser humano está fuertemente enlazado por los nudos, desde los simples, los estéticos, los heráldicos, los corredizos, los eróticos, los de castigo, los náuticos y también los de ejecución. ¿Y en la vestimenta? También, sólo vean los dogales que nos colocamos en el cuello de forma voluntaria en forma de corbata.
La relación histórica por conveniencia humano-nudo se da simplemente por funciones, por servicios, sea por sujeción (sujeta un objeto o une dos o más cuerdas), para cambiar la propiedad común de una cuerda e incluso por aspiraciones estéticas. Hay que recordar que muchos nudos son para decorar.
He visto con agrado, durante mis numerosas incursiones en Facebook, la aparición de videos cortos, repetitivos, que se especializan en temáticas diversas. Algunos de ellos, relacionados en cómo hacer nudos para diferentes situaciones, lograron atraer mi atención. Confieso que nunca siquiera me imaginé que hubiera tantos nudos, para solucionar muchas tareas, para fijar la vida personal y no desperdigarla en la contemplación sin gracia, sin mapa y sin rumbo. El caso es que pensé, de alguna forma, transcribir los reels acerca de los nudos y redactar un manual. Abandoné la idea, pero no me quedé con las ganas de escribir al respecto, sobre todo después de enterarme que los significados de los nudos cavan hondo en la naturaleza humana, en su arista espiritual, en su mensaje oculto.

En el horizonte ocultista, posiblemente el Nudo de Bruja es el que más misterio emana y, por lo mismo, el que con más simpatizantes cuenta. La tradición popular y la magia indican que el Nudo de Bruja sirve para atar intenciones, deseos y protección, además de que posee un poder especial para mover “el destino, la energía o la protección de quien lo realiza”.
Si hay una bruja presente, sea en nudo, en carne o espíritu, por supuesto habrá que remontarse por lo menos a la Europa medieval, plena de oscurantismos, tradiciones paganas y animistas, amén de acusaciones de mala fe hacia las mujeres practicantes de rituales que eran consideradas como damiselas peligrosas y poderosas, dueñas de las secretos más íntimos y profundos de la naturaleza.
No existe carta de origen en el rubro de los nudos. Nadie los inventó, ha sido una tecnología ancestral desarrollada hace milenios, eso sí, por los seres humanos primigenios: “su desarrollo fue una evolución técnica, no una invención individual”.
Explicaré de forma somera los usos y funciones del nudo.
El nudo del ahorcado, como el nombre indica, se utilizó como método de la pena capital. La atadura clásica del verdugo alcanzó su mejor momento sobre todo en Estados Unidos en el siglo XIX. Sin embargo, ya entrado el siglo XX, los cadalsos parecían tendederos de vecindad por la gran cantidad de criminales de guerra balanceándose en la horca, todo un espectáculo realizado bajo jurisdicción estadunidense.
Pocos pueblos del mundo gozan tanto el circo de la muerte como el estadunidense, el cual puede ser capaz de inventarse guerras para así invadir países y matar “enemigos” a diestra siniestra.
Por fortuna, existen lugares donde el nudo está asociado con la vida, con los deleites más refinados de la vida, es el shibari (atadura) o kinbaku (atadura tensa), una especie de bondage (la práctica erótica que inmoviliza el cuerpo, de manera parcial o total), un método de ataduras que sigue ciertos lineamientos técnicos y estéticos, empleando cuerdas.
A diferencia del bondage, que tiene como propósito la inmovilización del individuo atado, el shibari no busca la inmovilización total, también son importantes aspectos como “la calidad estética del conjunto cuerda-atamiento-sumisa o sumiso”, además del efecto energético “sobre ciertos puntos del cuerpo de la persona entregada al maestro, relacionados con los meridianos energéticos del cuerpo humano según la tradicional medicina oriental”.
Las ligaduras también sujetan el transporte en el mundo: en barcos y aviones, cuya velocidad se mide por nudos, el cual equivale a 1,85 kilómetros por hora, aproximadamente. Aunque la práctica se utiliza en los aviones, esta nació hace varios siglos en la tradición marítima, donde la velocidad de las embarcaciones se calculaba a través de un instrumento llamado “corredera”, el cual no era más que un trozo de madera (barquilla), que se sujetaba al extremo de una cuerda larga. “Este cabo delgado”, explica Janire Manzanas en su artículo “¿Por qué se mide la velocidad de los barcos en nudos y a cuántos km/h equivalen?”, publicado en el portal Ok Diario, “estaba enrollado en un carrete y presentaba marcas en forma de nudos colocados en cada braza de longitud”.
No puede quedar fuera del tema el amo siniestro de los nudos, el señor Dennis Rader, un hombre con estudios universitarios, de pasado vinculado a los boy scouts, miembro de la iglesia luterana, en la que después de 30 años de asistencia ininterrumpida fue elegido Presidente de la Congregación.
El meridiano oscuro de Rader, sin embargo, reflejaba una obsesión con el control, con el bondage, con los nudos y las ataduras. Una vez detenido en 2005, las autoridades informaron que el hombre firmaba con el seudónimo BTK (Bind, Torture, en inglés) es decir, “Atar, Torturar, Matar”.
Entre 1994 y 1991, Dennis Rader asesinó al menos diez personas en el estado de Kansas, para lo que utilizó varios tipos de nudos para inmovilizar a sus víctimas, entre ellos, ligaduras marineras, el de “alondra” (al que el criminal llamaba “nudo estrangulador), así como los dobles y corredizos.
Con una resonancia que llega hasta la prehistoria, el nudo ha estado presente en todos los rincones del mundo, en el tiempo, con su estética y su profundo y venerable simbolismo.
(IMAGEN: Meta AI)

