BANDERA DE MÉXICO, LA MÁS BONITA
Existe un dato que alimenta, desde hace años, el orgullo nacional: en 2008, la bandera mexicana fue elegida la más bonita del mundo en una votación organizada por el diario español 20 Minutos. Cabe aclarar que no se trata de un reconocimiento oficial, como podría ser de la ONU o la UNESCO o de alguna otra institución especializada, sino de una encuesta pública, abierta por internet.
El concurso comenzó en mayo de aquel año y se pusieron a consideración 104 banderas. Los participantes podían otorgar entre uno y cinco puntos a sus favoritas y, cada dos días, se eliminaban las cinco menos votadas. Para la final quedaron 10. Durante los 48 días del certamen se emitieron más de 7.5 millones de votos y se recibieron aproximadamente 25 mil comentarios, todos muy bonitos.
México terminó en primer lugar, con 901 mil 627 puntos, seguido por Perú con 340 mil 901, y Guatemala con 272 mil 541. Después aparecieron República Dominicana, Brasil, España, Uruguay, Argentina, Canadá y Puerto Rico. La diferencia entre México y Perú fue de 560 mil 726 puntos. El resultado, por supuesto, no puede considerarse como una medición científica de la belleza.

Pie de imagen: La Bandera Nacional de México es la más bonita, entre 104 de igual número de países alrededor del mundo, de acuerdo con una encuesta realizada por el diario español “20 minutos”. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)
Fue una votación popular y, durante el proceso, hubo una participación particularmente intensa de países latinoamericanos. Pero el triunfo ocurrió y desde entonces quedó bien incorporado a la memoria colectiva como una peculiar corona internacional para el lábaro mexicano. Mucho antes de aquel concurso, cabe decir, la historia de la bandera nacional es bastante más antigua que internet.
En 1810, Miguel Hidalgo utilizó como estandarte una imagen de la Virgen de Guadalupe. En 1812, José María Morelos y Pavón incorporó a su bandera insurgente un elemento que pervive: el águila sobre el nopal. El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) conserva la referencia a aquella bandera de 1812, en la que aparecía por primera vez ese símbolo.
Pero los tres colores que hoy reconocemos como mexicanos aparecieron juntos durante el desenlace de la Independencia. En 1821, el Ejército Trigarante adoptó el verde, blanco y rojo en franjas diagonales, acompañados por estrellas y una corona, símbolos de las Tres Garantías: Religión, Independencia y Unión. Aquella bandera fue confeccionada por el sastre y barbero José Magdaleno Ocampo.
El 2 de noviembre de 1821, ya consumada la Independencia, Agustín de Iturbide dispuso que las franjas fueran verticales y en el orden verde, blanco y rojo. Al centro, el águila con corona imperial, sobre el nopal. Con el nacimiento de la República desapareció la corona. En 1823 se conservaron los tres colores y se incorporaron las ramas de laurel y encino como elementos republicanos.
Aunque originalmente, los colores representaban Religión, Independencia y Unión. Con el paso del tiempo, y particularmente después de la Reforma Liberal, adquirieron el significado que hoy conocemos popularmente: verde, Esperanza; blanco, Unidad; rojo, la sangre de los héroes nacionales. Por eso el significado de la bandera también es un espejo de la transformación política del país.
Los colores sobrevivieron a imperios, repúblicas, intervenciones extranjeras y guerras civiles, mientras sus significados y el diseño del escudo fueron cambiando. El águila que superó esos cambios también tuvo distintas formas. Durante el Imperio de Iturbide llevó corona, aunque luego se eliminó ese elemento; con Porfirio Díaz llegó a representarse de frente y con modificaciones en su composición.
Finalmente, el presidente Venustiano Carranza decretó el 20 de septiembre de 1916 una versión del Escudo Nacional con el águila de perfil, en actitud de combate, sobre el nopal y sujetando una serpiente de cascabel, convirtiéndose en el corazón visual de la bandera: todos esos elementos evocan la fundación de Tenochtitlan y, a la vez, una extraordinaria representación de la biodiversidad mexicana.

El 24 de febrero no es una fecha escogida al azar. Esa fecha fue la proclamación del Plan de Iguala y el nacimiento del Ejército Trigarante en 1821. La conmemoración del Día de la Bandera fue establecida en 1934 y reconocida oficialmente en 1940 por el gobierno de Lázaro Cárdenas. También, en septiembre es común exhibir la Bandera Nacional en las calles, casas, oficinas, plazas y hasta en la ropa.
Aquella votación española de 2008 quizá no pueda demostrar científicamente cuál es la bandera más bella del planeta. Pero sí dejó un dato difícil de discutir: entre 104 banderas, millones de votos y miles de opiniones, la mexicana terminó en primer lugar. Y quizá su verdadera belleza no esté solamente en el verde, el blanco y el rojo, ni siquiera en el águila que devora a la serpiente sobre un nopal.
Está en que pocas banderas nacionales llevan dentro de sí una historia tan larga: un mito de origen, una guerra de Independencia, un imperio, una república, una revolución y la memoria de varias generaciones. Por eso, cuando el viento la levanta, no es solamente una bandera, es México contando su propia historia, esa que hace que la piel se erice, el corazón lata con más fuerza y la emoción nos embargue.

