PEREGRINOS GUANAJUATENSES A CHALMA, RECUERDOS QUE DUELEN: DOS ACCIDENTES EN 40 AÑOS

La fe por el Santo Señor de Chalma en Guanajuato está envuelta en relatos de milagros, pero también de tragedias: el 26 de agosto de 1984, un autobús con peregrinos procedentes de la capital del estado se volcó en las inmediaciones de El Ahuehuete, a pocos kilómetros del santuario; el 28 de abril de 2024 otro autobús con peregrinos tuvo la misma suerte cerca de El Capulín, un poco más lejos del destino.

En 1984 el saldo fue de 19 muertos y 32 heridos; el de 2014 fue de 18 muertos y 31 heridos. Por la suma, todo indica que las unidades llevaban sobrecupo.

La primera tragedia

La historia empezó una lluviosa noche de verano, la del sábado 25 de agosto de 1984. De la ciudad de Guanajuato partieron cinco autobuses con un total de 240 peregrinos rumbo al Santuario, localizado en el estado de México, donde se venera al prodigioso Santo Señor de Chalma.

En una época en que muchas carreteras eran de sólo un carril de ida y otro carril de vuelta, los autobuses transitaron toda la noche. Llegaron muy temprano a San Bartolo, donde hicieron alto, después se dirigieron a El Ahuehuete y de allí partieron a Chalma.

El 26 de agosto de 1984, un autobús con peregrinos procedentes de Guanajuato capital se volcó en las inmediaciones de El Ahuehuete, a pocos kilómetros del santuario.

Narra una de las historias que fluyen en la capital, que Felicitas Aranda y su hija Ma. del Carmen tuvieron que hacer sus necesidades fisiológicas y pidieron al chofer que les permitiera bajar. Como el bus de la línea Estrella Blanca estaba por partir de El Ahuehuete a Chalma, el chofer no las esperó y las dejó “tiradas”. Para su fortuna, el conductor de otro de los autobuses que iban en la caravana se detuvo, subieron y él les ofreció que en el próximo punto, en Chalma, podrían volver a abordar su unidad de origen.

En el kilómetro 21.5, la caravana se acercó a una curva con pronunciada pendiente. El camión de pasajeros, matrícula UL-303, comenzó a avanzar a mayor velocidad, dejó muy atrás al resto de los autobuses.

Cuando lo alcanzaron, miraron que se había salido de la carpeta asfáltica y precipitado a un barranco de unos 10 metros de profundidad. Dio varias volteretas. En su paso dejó un reguero de cuerpos, entre fallecidos y heridos, quienes gritaban y pedían ayuda.

Desde uno de los autobuses hubo quienes observaron que de la unidad accidentada salió corriendo un hombre, se presume se trataba del chofer. Dejaba abandonadas a su suerte a las víctimas, entre ellas a su propia familia, que viajaban con él.

Las versiones de sobrevivientes señalan que los choferes de los otros cuatro autobuses continuaron su marcha hasta llegar a Chalma, donde avisaron a las autoridades sobre el accidente.

Ambulancias del Instituto Mexicano del Seguro Social, Cruz Roja y del Servicio de Urgencias del Estado de México llegaron al lugar de la tragedia para trasladar a los lesionados al Seguro Social y al Hospital de Toluca. De momento, los cadáveres fueron trasladados al anfiteatro de Tenancingo.

Nunca se dio a conocer si el accidente fue provocado por una falla en el sistema de frenos, como indicaban los hechos, o si se trató de una falla humana. Corrieron versiones de que el conductor había ingerido bebidas con alcohol.

Hasta la noche del domingo 26 de agosto, solamente habían sido identificados 12 cadáveres. Faltaban por identificar tres niños pequeños y dos mujeres adultas y de última hora se comunicó que dos de los lesionados habían fallecido.

Alfredo del Mazo, en ese tiempo gobernador mexiquense, ordenó se dieran todas las facilidades a los deudos de las personas fallecidas y que se pagaran las atenciones, curaciones de los que resultaron lesionados y el traslado de los cadáveres a su tierra natal. Su homólogo de Guanajuato, Agustín Téllez Cruces, giró instrucciones para que fueran inhumados los fallecidos y que atendieran a las víctimas en el entonces Hospital Civil de Pardo.

Desde temprana hora del lunes 27 de agosto, los familiares de los lesionados aguardaban en la plaza de Pardo la llegada de sus parientes heridos.

La prensa de la época informó del trágico suceso y del enorme drama de una población. 

Ciudad paralizada por el dolor

La prensa de la época informó lo anterior y cronicó el drama que se vivió en la capital. Del Estado de México partió el cortejo fúnebre con una caravana de ambulancias con los cadáveres a bordo. Entraron a la ciudad de Guanajuato pasadas las 8 de la noche. El comandante de Tránsito Municipal, Ramón Juárez, recibió las unidades y las condujo por las “curvas peligrosas”, que eran de doble sentido.

Las torretas iluminaron la entrada de la ciudad y llevaron a los cuerpos, en sus respectivos ataúdes, hasta el centro de la ciudad para ser colocados en los pasillos de la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, donde fueron velados toda la noche. Fue una velación colectiva y dolorosa.

El martes 28 de agosto, 19 ataúdes fueron llevados al parque de Béisbol “Aguilar y Maya, llamado popularmente “San Jerónimo”. Las notas periodísticas de la época mostraron gradas y campo atiborrados.

La marcha fúnebre partió con los 19 féretros hasta el panteón Santa Paula. Una fila de dolientes y habitantes de una paralizada ciudad la vieron pasar. Calles, plazas y callejones estaban saturadas de gente. 

La historia que se repite

La tragedia de 1984 quedó en la memoria colectiva de una fervorosa generación de capitalinos que mantuvo su tradición de contratar autobuses para viajar a Chalma, al igual que lo hacen habitantes de otras ciudades del estado. Esa fe persistente llevó a otra tragedia similar, pero ahora con habitantes del norte de la entidad:

El domingo 28 de abril de 2024, otro autobús con peregrinos guanajuatenses volcó, pero esta vez en las inmediaciones del poblado de El Capulín, a unos pocos kilómetros de El Ahuehuete, última parada antes de Chalma.

El día del accidente el saldo fue de 18 peregrinos muertos y al menos 32 heridos, desde un niño de dos años hasta una mujer de 71.

El autobús transportaba a 49 peregrinos provenientes de San Luis de la Paz. El accidente ocurrió en la carretera Capulín-Chalma cerca de Malinalco. Informes preliminares señalan una posible falla mecánica en el autobús o una mala maniobra del conductor provocó que el vehículo volcara. El suceso cobró la vida de cuatro personas en el lugar del accidente y otras 14 fallecieron en instalaciones médicas locales. 

Equipos de rescate de Toluca y municipios cercanos como Tenancingo, Zumpahuacán, Tenango del Valle y Toluca respondieron prontamente al accidente de los peregrinos. Los heridos fueron trasladados a diferentes hospitales de la región, donde algunos fueron calificados como en estado grave. 

El entonces gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, anunció que facilitaría el regreso seguro de los heridos y el en ese momento presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, externó sus condolencias en plena tradicional “mañanera”.

El 28 de abril de 2024 otro autobús con peregrinos guanajuatenses se volcó cerca de El Capulín, un tanto lejos del destino.

El saldo

Las dos tragedias ocurridas en 40 años, no minarán la fe en el milagroso y venerado Santo Señor de Chalma. En los siguientes enlaces pueden apreciarse interpretaciones alusivas.

Corrido de Chalma

Canto al Señor de Chalma, dueto Los Canarios de Hidalgo