ARTURO RAMÍREZ ZAMORA: SANACIÓN Y ENTENDIMIENTO

No importa cuánto tiempo tengamos ejerciendo una profesión, llevando un cierto patrón de conducta o simplemente viviendo como nos han dicho que implica vivir. Siempre llega un momento en el que nuestro interior nos llama a encontrar respuestas para entendernos, para sanarnos, aunque eso implique dar vuelta en el camino y elegir una ruta distinta.

Arturo Ramírez Zamora es el séptimo hijo de 13, nació en Salamanca. Es licenciado en derecho, trabajó en el Instituto Federal Electoral, hoy INE, y en la Secretaría de Educación Pública hasta el 2021, cuando todo cambió y su yo interno se rebeló instándolo a ejercer su vocación: el acompañamiento: “Soy inquieto, autodidacta, creativo y analítico. La gente siempre acudía a mí, sin conocerme, en busca de respuestas, personas de todo tipo que necesitaban escucha o una charla amena y muchas veces consejo… Esto me buscó a mí, más que haberlo buscado yo…”.  

Arturo Ramírez Zamora, el séptimo hijo de 13, nació en Salamanca, cultiva la biodescodificación, la metagenealogía y la numerología.

Y es que después de más de 25 años como servidor público, el cambio de vida no fue una causa de rompimiento para que las personas dejaran de buscarlo: “El camino de la terapia comenzó de forma inesperada. La necesidad personal de encontrar respuestas a problemas internos a la vez que consejería natural fueron llevándome primero a la biodescodificación y después al transgeneracional, principalmente por una enfermedad autoinmune de mi esposa, quien falleció en el 2020, pero esa lucha por encontrar respuestas me llevó a profundizar en nuestros árboles familiares y comprender los procesos de la descodificación y la metagenealogía, y  este buscar la raíz de las enfermedades y los conflictos humanos desembocó en cosas interesantes que me llevaron a la indagación de los ancestros y al árbol, a lo transgeneracional y la metagenealogía”.

Es así como lleva más de 12 años indagando en el árbol genealógico de quienes acuden a él para encontrar cómo es que se repiten ciertos patrones  de conducta y cómo es que en la familia vamos absorbiendo la información que debemos enfrentar para romper cadenas: “Lo que hago en las sesiones es estar al lado de las personas y encontrar junto con ellas soluciones a conflictos emocionales que muchas veces son réplicas de lo que otros ancestros y miembros de la familia han experimentado, no solo en lo negativo sino también en lo positivo para encontrar un equilibrio holístico”.

Arturo nos explica que en realidad las respuestas siempre están en todo lo que nos rodea, solo que a veces no las sabemos ver: “Antes que las palabras aprendemos de la imitación… hay datos de personas que como consecuencia de la guerra padecieron desnutrición, sucedió en la cuarta generación, aun cuando se alimentaban bien, porque se quedó grabada la información y su cuerpo rechazaba los nutrientes. Los traumas se transmiten incluso antes del embarazo y se conectan en la vida de las personas en determinado momento generando estas réplicas que de inicio son difíciles de comprender… Existen muchas válvulas de escape. Hay eventos que se viven con mucha intensidad generando una emoción cargada que no se procesa adecuadamente y queda programada como un evento que se resolverá después. La intensidad genera la grabación…”.

Para llegar a todos estos resultados y respuestas ha sido también gracias al uso de diversas herramientas auxiliares en las sesiones de acompañamiento como el caso de las constelaciones familiares o la numerología: “Hay muchas herramientas que se pueden usar para determinar la repetición de patrones que se suelen guardar como secreto por lo que es más difícil sanarlos, superar el trauma o desahogarlo adecuadamente… la numerología por ejemplo, es una gran herramienta auxiliar.  El lienzo de la creación está construido con matemática, el número áureo o de oro que surge de la divina proporción se encuentra desde la distribución de las hojas de una planta, los copos de nieve, los ciclos de las estaciones, etc.  Así mismo, los números encierran información, ya que son símbolos de la realidad… lo importante es indagar. Darse la oportunidad de buscar es sanar”.

Las sesiones de acompañamiento las puede tomar cualquier persona, principalmente mayores de edad que requieran ayuda en resolver algún tema específico personal, familiar e incluso empresarial.

Entre los ejemplos de casos en los que ha ayudado nos narra la historia de una persona que se acercó porque tenía el conflicto de que no conoció a su padre y no encontraba pareja, por eso, se definía como no binario. Acudió al acompañamiento para revisar su conflicto, y en el árbol encontraron que su madre fue madre soltera por decisión propia, la abuela hizo lo mismo y al no tener una figura paterna y querer encontrar una pareja su lado femenino es el que vibraba más: “ahí comenzamos a entender por qué sucedía eso, estaba siendo leal a un clan sin saberlo. Muchas veces decidimos cosas importantes sin tener toda la información. Cuando llevas sobre ti un programa que te ha condicionado, en realidad es para que se destrabe lo pendiente y con el entendimiento llegue la salud al dilucidar cuál decisión era mía y cuál por herencia”.

Arturo Ramírez Zamora lo que hace en las sesiones es estar al lado de las personas y encontrar junto con ellas soluciones a conflictos emocionales.

La riqueza está en manos de todos pero se bloquea la abundancia y prosperidad a consecuencia del egoísmo, por eso al compartir, la abundancia empieza a generarse: “Lo transgeneracional es un karma que cargamos para liberar temas del pasado. El alma regresa a resolver pendientes que no pudo generar. Todas las historias guardan secretos que no son transmitidos. Hay acompañamientos que me mueven porque llevan consigo mucho dolor que ha sido innecesario. Domesticamos el dolor y por eso las enfermedades se hacen crónicas”.

Este 2024 quizá sea un buen tiempo para indagar, conocernos, buscar respuestas… y así, encontrarnos.