CON JULIO SE FUERON EL MEZQUITITO Y AMALIA MACÍAS
Alfonso Zúñiga Ramírez, compositor y músico celayense, nos legó sus sones; la cancionera irapuatense llevó a la música ranchera por el mundo
Con el mes de julio se fueron dos emblemáticas representaciones del arte musical guanajuatense: Alfonso Zúñiga Ramírez “El Mezquitito”, rescatista y compositor de sones celayenses, y Amalia Macías, cantante vernácula mexicana nacida en Irapuato, que llevó a la música del país a Europa y Estados Unidos.
Ya se murió El Mezquitito y no quisiera llorar
Poca gente lo sabe, pero Celaya es rica en sones que se cantaban y bailaban en las fiestas de la región, todavía a mediados del siglo XX; pudieron conservarse gracias al trabajo de Alfonso Zúñiga Ramírez “El Mezquitito”. Descendiente de una familia de músicos, reconocida en Tamayo, ya no está físicamente en este plano, pero dejó un legado de más.
Alfonso Zúñiga Ramírez nació el 19 de septiembre de 1930 en la comunidad de Tamayo, en el seno de una familia de músicos, donde aprendió a tocar varios instrumentos, desde la edad de los seis años.
“El Mezquitito” o “El indio Zúñiga”, como también se le conoció, aprendió de su padre, Jesús Zúñiga Salazar, clarinetista de la Banda de Música del Ejército “General Emiliano Zapata”; su abuelo, José María Ramírez, conocido por la gente como “Chema Mezquite”, pero más reconocido por la forma magistral de tocar el violín, le enseñó a su nieto a ejecutar este instrumento; su madre le enseñó a tocar la mandolina y una de sus tías la guitarra.

Don Alfonso contaba que aprendió a tocar guitarra a escondidas, pues sus padres consideraban que ése era “un instrumento de perdición y mala vida”. Fue la guitarra la base para entender y recrear los sones celayenses ancestrales. Con ella empezó a componer canciones y a realizar versiones de piezas antiguas. Uno de los ejemplos más conocidos fue el Son de “El pitayero”, el cual aprendió de su abuelo y papá. Era sólo música y él decidió componerle la letra a los 12 años de edad. Escribió otros temas como “La tuna”, “El Burrito”, “Canoas” y “El albañil”.
Empezó con la guitarra y terminó por dominar muchos otros instrumentos que sirvieron para dar mejor estructura a su obra. A los 13 o 14 años de edad, emigró para la ciudad de Celaya, donde inició sus estudios en la academia “Blanca del Río”, donde obtuvo conocimientos sobre el acordeón y vocalización para interpretar él mismo sus sones.
Formó la Estudiantina de Celaya y fue parte de la plantilla de maestros de Casa de la Cultura, donde impartió clases de guitarra, misma que hoy imparten quienes fueron sus alumnos. Posteriormente fue invitado por la dirección de la Secundaria Técnica #2 del municipio de Cortazar, Guanajuato, para impartir clases en la materia de educación artística. Dio clases durante más de 28 años y siguió componiendo piezas.
Pueden contarse en otros sones compuestos por él: “Son de Celaya”, “Son de Apaseo el Grande” y “Son de Valle de Santiago”, así como tres sones para el municipio de Cuerámaro.
Fue un músico completo: tocaba, cantaba y componía. La formación musical que obtuvo en su familia, le permitió tocar varios instrumentos, pues además de la guitarra, el violín, también tocaba el bajo, la flauta dulce, la quena y el teclado, ampliando su experiencia y poniendo muy en alto la música tradicional, que es el sentir del pueblo.
Participaba en programas transmitidos por XEITC, Radio Tecnológico de Celaya, en donde se le tuvo especial aprecio. A lo largo de su vida, compuso y retomó unas 2 mil canciones, muchas de ellas en momentos de inspiración y otras por encargo de diferentes personalidades, así como la adaptación de versiones tradicionales.
Se fue el 5 de julio, a los casi 95 años de edad, pero se le alcanzó a rendir homenaje en vida. En 2017 se le reconoció su trayectoria en un acto realizado en el Auditorio Francisco Eduardo Tres Guerras. Ese mismo año, la comunidad de la Escuela de Nivel Medio Superior de Celaya también lo celebró. El último homenaje en vida fue el 4 de marzo de 2022 en las instalaciones del Museo de Arte de Celaya, en el marco de la presentación del disco Sones y Música del Bajío, que comprende 20 piezas musicales, en las que destaca el “Corrido de Celaya”.
Lo homenajearon cantantes de la región, entre los que se encontraron “Amigos del Son de Valle de Santiago”, quienes acompañaron ballet folclórico del Sistema Municipal de Arte y Cultura de Celaya; Estudiantina Celayense, Emmanuel Luna, Cap Romero, maestro J. Carmen Cibrian, quien fue el encargado de abrir el homenaje; Luis Messeger, así como la presentación del ballet folclórico de la prepa oficial entre otros.

De él pueden escuchar el Corrido de Celaya (https://www.youtube.com/watch?v=r41eZYUpnp8), “Soy de San Miguel de Allende” (https://www.youtube.com/watch?v=mGWUQ1HnbHA&list=PLzhthq7Ape_WtgzND-OnemKd1RfJoSB03&index=3) y “El Pitayero” (https://www.youtube.com/watch?v=PCo01NJwH2A), que tiene esta letra:
Soy pitallero, siñora,
que vengo de la bajada.
Vengo a vender mi pitaya
a la ciudad de Cilaya
Soy pitayero, siñora,
que de Tamayo les traigo.
Vino a comprar mi pitaya,
no las esté mallugando.
Ándale güerita, ándale chinita,
vámonos para el organal
a cortar pitaya de la más bonita
comenzando a madurar…
A que no te vas (pero te fuiste), Amalia
Amalia Macías fue una de las últimas cantantes de música ranchera donde el timbre fuerte y el vibrato tradicional eran el distintivo. Exponente bravía, tuvo sus momentos en México, donde la popularidad no le hizo justicia a la gran calidad de su canto, mismo que llevó a Europa y Estados Unidos.
Nació en Irapuato en 1933. Fue una cantante y actriz que trabajó en teatro, radio, cine y televisión. Desde niña mostró talento y vocación por la canción ranchera. Tenía 13 años cuando ganó un concurso de aficionados en el Cine Rialto de Irapuato con la interpretación del tema “Dos arbolitos”. Su premio fue una caja de refrescos Lerma y un pase para ir al cine gratis todo el año.
Debido a que su familia era de muy estricta moralidad, contuvo su talento hasta que una caravana artística pasó por Irapuato y entonces conoció al cantante Luis Pérez Meza, quien la escuchó cantar y le aconsejó que se trasladara a Ciudad de México. Amalia tuvo que convencer a su madre para que la dejara ir a la capital, donde sería apadrinada por Los Tecolines, la recomendaron en la compañía de discos Peerless. Fue entonces que grabó su primer sencillo: “Si volviera a nacer”. La pieza fue todo un éxito y empezó a cantar en programas de radio y hacer giras.

Su popularidad la llevó a la pantalla chica y en la televisión debutó al lado de Ramón Inclán en el programa “Música, risa y estrellas” al lado de otros nuevos cantantes como Irma Serrano, Lucha Moreno, José Juan y Juan Gallardo. Debutó en el cine mexicano con un papel estelar con el personaje de “Juanita”, una cancionera, en El tigre de Santa Julia (1974), donde también cantó varias canciones, entre ellas —a dúo con el actor Juan Gallardo— la emblemática “Camino de Guanajuato”.
En 1982 financió una gira por España “para demostrar lo que es México”. Estuvo en Bilbao, Zaragoza, Torremolinos, Marbella, Madrid y Barcelona. Previamente, el periodista Jacobo Zabludovsky le brindó su apoyo y la entrevistó y le dio programas para promocionar su gira por Europa, pues también estaría en Alemania. El haber cantado “Cielito lindo” en ese país era uno de los momentos más recordados por ella. De su bolsa salió para contratar al mariachi leonés México 70, de Pepe López, por los que tuvo que pagar cuota especial a Raúl Velasco para que la acompañaran en sus giras por el viejo continente y los Estados Unidos. En sus giras decía con orgullo que era de Irapuato, “donde se dan las fresas más ricas del mundo”.
Con el paso del tiempo se retiró a su tierra natal, para llevar una vida sencilla, viviendo del recuerdo. Grabó 10 álbumes y 25 discos sencillos. Cantó al lado de José Alfredo Jiménez, Pedro Vargas, Lola Beltrán, Carmen Salinas, Luis Aguilar, Julio Iglesias, Álvaro Carrillo, Lucha Villa, Miguel Aceves Mejía, Armando Manzanero, Jerry Lewis, Tom Jones, Josephine Baker y otros más.
Quedó casi en el olvido hasta que en septiembre de 2021 el gobierno municipal le rindió un homenaje en el Teatro de la ciudad. La alcanzaron a honrar en vida, pues el pasado 24 de julio falleció en la ciudad de León, luego de que sufriera un paro cardíaco tras una caída súbita de presión arterial.

Para despedirse, puede verla y escucharla en “Mujer ladina” (https://www.youtube.com/watch?v=wxRV6E6Jp-o), “Guadalajara” (https://www.youtube.com/watch?v=J5l4E0yEPDA), “Camino de Guanajuato” (https://www.youtube.com/watch?v=VLmwMImD4h4) o “A que no te vas” (https://www.youtube.com/watch?v=eVazHj-ylmc).
A que no te vas
Te voy a hacer una apuesta:
A que no te vas,
a que no te vas
a que no te vas, chaparrito mío.
No es que te traiga rendido
O que te falten razones,
Pero si estás decidido,
Te reto a que me abandones.
… y sí se fue.
De municipios diferentes, con una propuesta de rescate de los viejos sones y otra de llevar el orgullo ranchero por el mundo, dos guanajuatenses se fueron este julio de 2025.

