SEREMOS JUGLARES EN SILLAS DE RUEDAS O MANEJAREMOS UN ROBOT QUE ACTÚE POR NOSOTROS.

Medio siglo de Función de Día de muertos; 53 años de existencia

“Ya están viejos los pastores”, dice el siempre jovial José Rubén Araujo, un chamaco de siete décadas de vida, que mantiene el liderazgo de un grupo surgido en el marco del boom teatral que tuvo la ciudad a entre las décadas de 1960 y 1970, la era de su paso de ciudad que vivía de la minería a vivir de la burocracia universitaria y gubernamental y el turismo.

Y es que la agrupación teatral Los Juglares de Guanajuato anduvo de fiesta en noviembre al celebrar medio siglo de montaje de la función de medianoche, que cada año se presenta en el marco de la celebración del Día de Muertos. 

El acto tuvo lugar en la Plaza de San Roque a la medianoche del primero para recibir el 2 de noviembre. La celebración muestra a un grupo que, fiel a su espíritu, abarca vivencias del momento y ahora aborda temas como el de la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA).

Los Juglares de Guanajuato celebró medio siglo de montaje de función de medianoche que cada año se presenta el Día de Muertos. 

Ahora son tiempos de contrastes: el Teatro Universitario de Guanajuato y Los Juglares hicieron de las calles de la ciudad un gran escenario y eso derivó en un Festival Internacional Cervantino que se apropió también de espacios, pero que ahora está cada vez más alejado de plazas y calles.

Ahora es tiempo de espectaculares carnavales para celebrar Día de Muertos o cualquier otro tema que genere “derrama económica”.

En ese contexto, Los Juglares siguen vigentes. En aquella ocasión la función de medianoche se realizó en el marco de una ciudad con su movilidad colapsada, con las pocas calles disponibles y estacionamientos públicos al tope, además de que tanto el Festival de la Muerte, organizado por la presidencia municipal, como la proliferación de estudiantinas, limitaban el acceso a la plaza, pues las calles eran poco aptas para avanzar caminando.

Pero Los Juglares son parte del inventario cuevanense y volvieron a llenar el graderío de San Roque y conforme pasaba la función toda la zona se copó hasta tener gente apostada en los laterales de la plaza.

Y ahí estuvieron Los Juglares de todo tiempo: iniciaron con un sketch en memoria de escritores como William Shakespeare, Miguel de Cervantes Saavedra y Garcilaso de la Vega. Con humor despolitizado y sólo con toques de picardía abordaron temas diversos, en donde siempre la muerte fue el eje narrativo, pues la función ha sido montada desde hace medio siglo en el marco del Día de Muertos.

El director de la agrupación, José Rubén Araujo, agradeció la presencia del público. A esta función, en la que sólo el mismo Araujo y Javier Cardoso son parte del elenco original, se agregaron otros integrantes: Rodolfo Mares y Toño López, también chamacos de piel arrugada y poco y cano cabello.

En tiempos de tecnología, con micrófonos inalámbricos, con la selfie en la plaza y la transmisión por Facebook, Los Juglares asumen el reto de mantener la esencia universitaria y literaria del grupo. 

Sí, recordaron en especial a Francisco Caballero, uno de los físicamente ausentes, que escribía las tradicionales calaveras literarias. Esta vez no las hubo, pero sí aludieron a temas de actualidad como la comunicación digital y la Inteligencia Artificial.

Esta agrupación fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de Guanajuato por el gobierno del estado, a promoción de ciudadanos admiradores del grupo, con el apoyo de uno de los grupos parlamentarios del Congreso del Estado.

En tiempos de tecnología, con micrófonos inalámbricos, con la selfie en la plaza y la transmisión por Facebook, Pepe Araujo plantea el reto de mantener la esencia universitaria y literaria del grupo, pero también abrirse a nuevas temáticas contemporáneas. El Juglar señala: “Necesitamos hacer una chamba que no necesite mucha inteligencia, por lo menos no tan artificial”. En ese tenor surge la pregunta:

¿Habrá Juglares para rato o los sustituirá una IA?

Pepe Araujo aclara:

“Vamos a montar unos robots, nomás los vamos a mover desde acá atrás”.

Sí, para que no se cansen, se le comenta y responde:

“Sí, ya están viejos los pastores, pero mientras el cuerpo siga aguantando, si el año que entra entramos con silla de ruedas, no les vaya a extrañar”.

Los Juglares volvieron a llenar el graderío de San Roque hasta tener gente apostada en los laterales de la plaza.

Javier Cardoso, Juglar desde 1975, presume “las buenas adquisiciones”, pero también precisa: “que también ya entraron viejos, con varios kilómetros recorridos. Se trata de dos guanajuateños que cumplen su sueño de ser juglares (¡en vida, hermano, en vida!).

Es tarde, Los Juglares, como buenas estrellas del humor, requieren descanso. El reportero los ve alejarse y nomás de observarlos le duele la rodilla; pero como dijera don Cruz Treviño de la Garza: ¡viejos los cerros! Y ¡hágase un la’o!