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En esta temporada del año, la piñata emerge nuevamente como un elemento icónico de la cultura mexicana, especialmente durante nueve posadas navideñas. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando los frailes agustinos del convento de Acolman, Estado de México, crearon una versión muy parecida a la actual, para evangelizar a los indígenas.

De su origen y significado se puede comentar que la piñata tradicional tiene siete picos, que representan los siete pecados capitales: pereza, gula, envidia, ira, lujuria, avaricia y soberbia. Al romperla, se simboliza la victoria sobre esos feos pecados y se obtienen bendiciones. Originalmente, se hacían de barro y se rellenaban con frutas y dulces.

Hoy en día, las piñatas son un elemento fundamental en las celebraciones mexicanas, no solo en Navidad, sino también en cumpleaños, bautizos y otras fiestas que reúnen a familiares y amigos. Se estima que en Acolman, el lugar de origen de la piñata, hay alrededor de 40 familias de artesanos que producen alrededor de 15 mil piñatas al año.

Colores, formas y materiales no tienen límite al momento de crear piñatas, como éstas, del Museo de Arte Popular. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

A propósito, cada año se celebra la Feria Internacional de la Piñata en Acolman, donde se exhiben y venden piñatas tradicionales y modernas. Es un evento que atrae a miles de visitantes y que busca promover la tradición y la cultura mexicana. En estos días, esa población del Estado de México recibe miles de visitantes y muchos de ellos compran.

La piñata es un símbolo de la cultura mexicana que ha evolucionado con el tiempo y sus colores también encierran significados: el rojo representa la vida, la pasión y la energía. También simboliza el Espíritu Santo; el azul, a la fe, la esperanza y la pureza, el cielo y la divinidad; el amarillo, la riqueza, la prosperidad y la abundancia, el sol y la luz.

El verde, la naturaleza, la fertilidad y la armonía, la esperanza y la renovación; el naranja, la creatividad, la alegría y la diversión, y el color morado representa la espiritualidad, la sabiduría y la nobleza. Consecuentemente, al seleccionar una piñata es necesario hallar el color que más se adapte a los deseos, ilusiones, forma de ser y personalidad de quien la compra.

Su forma también está llena de simbolismos. Si tiene 7 picos, representa los mencionados pecados capitales; de 5 picos, hace referencia a los cinco sentidos del ser humano (vista, oído, olfato, gusto y tacto); si tiene forma de animal, remite a la conexión con el carácter y la naturaleza de un animal en particular (por ejemplo, el águila representa la libertad y la fuerza).

Aunque los significados varían según la región y la cultura, las piñatas mexicanas son símbolo de fe, esperanza y alegría. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Durante la segunda mitad del siglo XX comenzó a ser popular el gusto por hacer, comprar y romper piñatas con figura humana y los rasgos característicos de alguien en especial, destacando la personalidad y las características del personaje. Por ejemplo, un luchador como “El Santo”, un superhéroe como “Superman”, o un político pintoresco.

La olla o recipiente que es el alma de la piñata representa la abundancia y la prosperidad; los dulces y regalos, se toman como las bendiciones y los regalos de Dios; la cuerda o lazo es la conexión entre el cielo y la tierra. Sin embargo, los significados varían según la región y la cultura, aunque las piñatas mexicanas son símbolo de fe, esperanza y alegría.

Invariablemente, cada año se registran incidentes, generalmente de poca importancia, en los que la persona vendada golpea con el palo a algún mirón. También sucede que las piñatas de barro pueden ser peligrosas si no se manejan con cuidado por ser pesadas y duras, lo que puede causar lesiones graves si golpean a alguien en la cabeza u otra parte del cuerpo.

Se ha documentado que cuando se rompe una piñata de barro, se producen fragmentos afilados que causan cortes y lesiones. Además, el barro y el polvo que se desprenden de la piñata pueden causar problemas respiratorios en algunas personas, sin contar que la fruta puede tener bacterias, si no se ha limpiado y desinfectado adecuadamente antes de la posada.

Por eso, es importante tomar precauciones al manejar piñatas de barro, como protección para los ojos y la cabeza, asegurarse de que la piñata esté bien sujeta antes de romperla en un área abierta y segura, limpiar y desinfectar la piñata y la fruta, supervisar a los niños y adultos mayores al romper la piñata y otras medidas que evitarán que la fiesta acabe mal.

Desde la segunda mitad del siglo XX comenzó a ser popular el gusto por hacer, comprar y romper piñatas con figura humana y los rasgos característicos de alguien en especial. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

La evolución del contenido de las piñatas es otro tema fascinante. Originalmente, las piñatas se rellenaban con frutas, nueces y otros productos naturales como mandarinas, cañas, jícamas, tejocotes, naranjas y cacahuates. También se incluían elementos como la colación, que eran dulces tradicionales mexicanos. Con el tiempo, el contenido de las piñatas ha cambiado.

Se pueden adquirir, en la Ciudad de México, en “Piñatalandia” (Gabriel Mancera 1206, colonia del Valle Centro) que ofrece piñatas para adultos y niños, con personajes como Barbie, La Sirenita, Frozen, Minnie, Kuromi, Hello Kitty, Blanca Nieves y más) y el Mercado de Jamaica (Congreso de la Unión y Eje Vial 3) con piñatas tradicionales y modernas inspiradas en personajes de series, películas y caricaturas, con tamaños, colores y precios variados.

Igualmente, en “Piñatería Estrella” (Juan Pardavé 126, colonia Jardín Balbuena), que con más de 20 años de experiencia ofrece diseños para todas las edades y gustos; La Merced es el sitio por excelencia para comprar piñatas, decorativas y para las posadas, así como ollas de barro y papeles de colores para que cada uno elabore su propia piñata.