UN SIGLO DE RAREZAS

En 1922, el editor Jacob Clark Henneberger, en sociedad con un antiguo compañero de fraternidad, J.M. Lansinger, fundaron una empresa llamada Rural Publications, Inc., ubicada en Indianápolis, Indiana. Para el 1 octubre de ese mismo año la editorial lanzó una revista de ficción titulada Detective Tales. El encargado de supervisar esa publicación quincenal fue el escritor y ex editor de prensa llamado Edwin Baird, un hombre experimentado al que difícilmente se le escurría el agua entre los dedos.

Pese a lo prometedor que resultaba ese equipo, las ventas de Detective Tales estaban muy por debajo de las expectativas iniciales, sobre todo por la sobrepoblación del ecosistema editorial de entonces.

Alguna vez el editor y empresario José Luis Trueba Lara me explicó la dificultad que enfrenta una nueva publicación para ser aceptada por el público y así garantizar su permanencia. “Lo cierto es que nunca hace falta una nueva revista”, señaló. Eso, precisamente ocurrió con Detective Tales: el magazine resultaba una imagen más entre decenas de revistas de detectives que el público veía marchitarse en los quioscos.

Para el cuarto número, Rural Publications, Inc. apenas si tenía fondos para seguir adelante como empresa.

De los tipos asociados, el más obstinado era precisamente Edwin Baird, un admirador de los textos de Edgar Allan Poe, quien, lejos de tirar la toalla, decidió ir hasta el límite e impulsó una revista adicional que se centraría en los temas sobrenaturales.

En marzo de 1923, los quioscos colgaron una nueva revista: Weird Tales, con el subtítulo The Unique Magazine. El editor de aquella revista de propuesta un tanto oscura fue también Edwin Baird, el cual trabajó una portada para el número inaugural basándose en “Ooze”, una historia de Anthony M. Rud, cuya trama se centraba en un científico loco, un grupo de personajes que desaparecía por razones desconocidas y una ameba gigante que tenía a los seres humanos como platillo favorito. Por si fuera poco, la nueva propuesta editorial ofrecía 25 historias más, aunque había un pequeño problema: el interior de la revista carecía de ilustraciones.

Pese a ser una oferta única de contenido, Weird Tales enfrentó en un principio el desdén de los lectores, lo cual podía deberse a unas portadas que dejaban mucho que desear, el precio de 25 centavos  —cuando las otras revistas costaban entre 10 y 15 centavos—, pero, lo más importante, Weird Tales no contaba con al menos un escritor de renombre, puro ilustre desconocido.

La publicación intentaba por todos los medios evadir el destino que enfrenta la mayoría de las nuevas ofertas editoriales: pasar a mejor vida sin pena ni gloria. El cambio a un formato de mayor tamaño y la reducción de su extensión a 64 páginas, cuando anteriormente era de 192 páginas, no trajo consigo ninguna mejoría. Las portadas eran más aburridas que nunca y el ritmo mensual se perdió durante un par de meses en los que la revista no apareció en los quioscos.

El milagro sucedió en octubre de 1923, cuando apareció por los pasillos de Rural Publications, Inc. el escritor Seabsury Quinn, especializado en los relatos breves de ficción y terror y que a la postre sería el máximo colaborador de Weird Tales. Quinn estaba presente en el mundo pulp desde finales de 1917, por lo que contaba con amplio grupo de lectores que prácticamente devoraba sus ficciones. En el número del mes mencionado, Weird Tales incluyó dos trabajos de Seabsury Quinn: la novela corta The Phantom Farmhouse, además de un ensayo sobre Barbazul, el siniestro personaje creado en 1695 por el cuentista francés Charles Perrault.

Cabe destacar que la palabra pulp se refiere en este caso a una materia prima fibrosa, principalmente celulosa, que se obtiene, además de la madera, de las plantas o del papel reciclado, que, al mezclarse con agua, forma una pasta de la cual se fabrican productos de papel. En 1896, la revista Argosy de Frank A. Munsey Company fue la primera que apostó en favor de la ficción. Asimismo, fue la pionera en utilizar para sus impresiones el papel barato de pulpa de madera. Con Argosy arranca la era de las revistas pulp.

Y no sólo eso, fue el momento en que detonó la ficción extraña, la ciencia ficción y la fantasía en las publicaciones pulp, aunque todavía a principios de la década de 1920 no existía una revista que se centrara en los tres géneros mencionados a principios de este párrafo.

Portada de la revista “Weird Tales”. Tomada de Pinterest.

En octubre de 1923 apareció por los pasillos de Rural Publications, Inc. un hombre alto y taciturno llamado Howard Phillips Lovecraft, quien, para entonces, había enviado por correo un fajo con cinco historias escritas a mano y a un solo espacio. Edwin Weird nunca simpatizó con el escritor de Providence, Nueva Inglaterra, por lo que sin pudor alguno solicitó que los escritos se ciñeran al formato apropiado (a máquina).

Lovecraft no se dio por aludido y envió a Weird Tales, apegado al “formato apropiado”, el cuento “Dagon”, el cual ya había aparecido por vez primera en la edición de noviembre de 1919 de The Vagrant. Para los especialistas en Lovecrat, “Dagón” representa uno de sus cuentos más vanguardistas. Seabsury Quinn y H.P. Lovecraft fueron, desde el amanecer del magazine, colaboradores habituales durante varios años.

Pero las sorpresas aún no terminaban: el mago de magos y escapista Harry Houdini confesó que era un ávido lector de la publicación. No lo pensó dos veces y, en cuanto tuvo lista una historia, la envió a la revista. Se trató de “The Spirit Fakers of Hermannstadt”, que apareció en dos partes: en los números de marzo y abril de 1924.

Un segundo cuento escrito por Lovecraft, “The Spirit Lover”, así como el tercero, “Imprisoned with the Pharaohs”, obtuvieron la portada de la revista. El tercer cuento, de hecho, era un texto sobre Harry Houdini a cargo del propio Lovecraft. Además de la presencia habitual en el contexto Weird Tales, la publicación abrió una sección, que desde un principio apuntó al éxito: “Ask Houdini”. Está por demás señalar que el ilusionista respondía las preguntas relacionadas con lo sobrenatural que planteaban los lectores.

Todo parecía avanzar sin problemas, sólo que Weird Tales estaba al borde de la bancarrota, con una deuda de entre 40 mil y 50 mil dólares.

El número de abril de 1924 marcó la despedida como editor del señor Edwin Baird. El fundador Jacob Clark Henneberger intentó una reorganización corporativa a fondo, en la que propuso a Lovecraft como reemplazo de Baird. Pero, lo que no contempló el empresario es que el escritor de Providence recientemente se había casado. y pese a que le ofrecieron diez semanas de salario por adelantado, declinó la generosa oferta.

El plan B de Henneberger fue Farnsworth Wright, antiguo asistente de Edwin Baird, quien aceptó el reto con bastante entusiasmo. El señor Wrigth es considerado el salvador de Weird Tales, pese a que al poco tiempo de aceptar sus nuevas obligaciones comenzó a manifestar síntomas de Parkinson. 

El número de abril de 1925, ya bajo el trabajo editorial de Farnsworth Wright, incluyó una de las historias emblemáticas de Weird Tales, “Invaders from the Dark”, escrita por Greye La Spina: un cuento de hombres lobo que motivó decenas de cartas de los lectores.

Sin embargo, si nos referimos a la importancia histórica de la ficción, el número de julio de 1925 Weird Tales publicó la primera historia de un joven aspirante a escritor llamado Robert Ervin Howard. Nos referimos a “Conan el Bárbaro”, una narración de espada y brujería por la que Howard recibió sólo 16 dólares.

Al mes siguiente llegó la incorporación de August W. Derleth, quien, junto con Donald Wandrei, fundarían en 1939 la editorial Arkham House, que se especializaría en una temática de horror y fantasía, pero, sobre todo, en el legado de H.P. Lovecraft.

El listado de colaboradores es vasto, pero no se puede excluir en la historia de Weird Tales al dramaturgo del sur profundo de Estados Unidos, Tennessee Williams, quien, a los 17 años, publicó su primer cuento, titulado “The Vengeance of Nitocris”.

Weird Tales detuvo sus rotativas en 1954 y, a partir de entonces, ha resucitado en varias ocasiones para después volver a su sepulcro. La versión más extensa comenzó en 1988 y duró veinte años.

Para el autor y editor Robert Edward Weinberg, especialista en la ciencia ficción, el terror y el cómic, Weird Tales es “la más importante e influyente de todas las revistas de fantasía”. Por su parte, el historiador Mike Ashley señala: “En algún lugar de la imaginación de todos los escritores estadounidenses (y de muchos no estadounidenses) de género fantástico y de terror se encuentra parte del espíritu de Weird Tales”.

En 2023, la revista fundada por Jacob Clark Henneberger y J.M. Lansinger celebró su centenario. Para el escritor Scott Sigler, el magazine “es un tesoro de imaginaciones oscuras y muestra, en alcance y variedad, la magia y la maravilla de historias que no pertenecen a ningún otro lugar que no sean las páginas de Weird Tales”.