BOLERAS DE SAN JOSÉ DE ITURBIDE: “NOS GUSTA TRABAJAR LOS DETALLES”

Tres aseadoras de calzado que rompen los paradigmas de un oficio “de hombres

En uno de los portales de esta población se percibe una imagen no común: hay tres mujeres que asean el calzado. Sólo un varón complementa la cuarteta. Se trata de María del Socorro Arvizu, Sonia Olvera y María Emilia Campuzano.

María Emilia platica el por qué se dedica a bolear. Suelta datos para hacer la nota, pero cuando se le pide formalizar la conversación y que sea entrevista, ya no quiere. Ya me han entrevistado para los periódicos y la televisión, justifica.

Como mujer de plática, mientras limpia y prepara un par de zapatos en sus manos, comenta que se dedica a asear calzado desde hace 26 años, que aprendió el oficio de su esposo y que el señor se dedica más a hacer ese trabajo en servicios a domicilio o en otros lugares. Ella aprendió y se dedicó a esa actividad “para cuidar el lugar”.

Imagen cotidiana en uno de los portales de la ciudad. La plática es parte del trabajo

Cuando se le pregunta el por qué se dedica a bolear y si le gusta su actividad, precisa: “aquí yo soy mi propia patrona, no me gusta que me manden”.

María Emilia nos cuenta que comenzó su oficio para poder trabajar y poder cuidar a sus hijos y apoyarlos en sus estudios.

Su iniciativa sembró semilla y ahora dos mujeres más la siguen. Y no sólo limpian zapatos, chamarras y bolsos de piel para limpieza, repintado y restauración, trabajo que en otros lugares hacen los talabarteros.

El corredor del portal aledaño a la Parroquia de San José de Iturbide se distingue por tener en él a la Escuela Normal. Ahí fue escuela primaria y ahora es también oficina del registro civil y de dependencias municipales.

María ha declarado que se sumó al oficio de su esposo para mejorar las finanzas familiares y reconoce que le costó trabajo aprender. Ahora es uno de los personajes más reconocidos por propios y extraños en una de las pocas localidades que no fue asentamiento de pueblos originarios, sino que fue directamente fundado por españoles.

Las tres boleras de San José de Iturbide. Entre ellas, María lo es desde hace 26 años.

Junto a ella está Socorro, quien bolea desde 2003. También es esposa de bolero y se siente fuerte ante el ejemplo de Emilia.

Socorro ha declarado que para ella es muy importante el detalle. Y se nota: no son boleadas rápidas. Las personas llegan y al ver que el banco está ocupado, se van enfrente, al jardín, a leer algo o explorar su teléfono celular mientras les toca turno. Como suele pasar en localidades pequeñas, el tiempo vale por disfrute, no por producción.

Un detalle de Socorro es que genera mucha confianza en las mujeres y es la preferida por ellas. La tercera, Sonia, es más joven y más reservada. El trabajo la absorbe y no es posible entrevistarla.

Las tres pueden hacer su trabajo en silencio, meticuloso y con método, o bien charlan con quienes recurren a sus servicios. A final de cuentas, “aquí todos nos conocemos”. Por eso en agosto de 2022 recibieron la distinción “Orgullo iturbidense” de manos del gobierno municipal.

Socorro es la más elegida por las mujeres. La charla con ellas es parte de su labor y gusto aparte.

Son famosas por reportajes y en Estados Unidos sus fotos circulan en las redes digitales del paisanaje, de hombres que salen de un municipio ubicado en una región de intensa migración que tiene una oficina de enlace de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

No sólo el templo de fachada románica neoclásica distingue al que recientemente se le añadiera el “de Iturbide”: sus tres boleras le dan otro toque de originalidad.