“PASIÓN POR LEÓN”, EL MUSEO DE LA OTRA IDENTIDAD

En la década de 1940 León era vista como el integrante de la familia guanajuatense que con trabajo había hecho fortuna, pero era rústico, bravero y de pocas luces intelectuales; una urbe en ciernes que se construía con la migración alteña, michoacana y algo de guanajuatenses; fundada donde no hubo pueblo, poblada con indios traídos de lejos, edificada también con trabajo esclavo y que tenía en lo religioso su identidad.

Cuando en 1943 aprovecharon la base de la triunfadora selección Guanajuato de fútbol, ganadora de un torneo nacional, y el local Unión de Curtidores, surgió Unión León, que entró al juego profesional en 1944, y con ello otra identidad, ahora sumada a la virgencita de la Luz y el flechado San Sebastián, que nada tenía que dar porque hasta calzones le faltaban.

Fue el fútbol lo que conjuntaría a una ciudad de raíces otomíes —pero que se sentía española—, de cultura mestiza —pero que se sentía española—, de negada cultura chupícuaro y chichimeca, que siguen negadas porque León ahora se quiere sentir más gringa que española.

El mural del museo “Pasión por León”. (Fotografía: https://portalguanajuato.mx/).

Esa identidad futbolera que pasó por los estadios “Patria”, “Fernández Martínez” y “La Martinica”, que explota en un viejo Nou Camp, donde siempre hay goles (aunque la mayoría contra el equipo local) se plasma en el museo “Pasión por León”, el Salón de la Fama dedicado a la historia del Club León.

Está en la calle Constancia, una calleja que se convierte en callejón retorcido antes de llegar a un reloj de arena y encaminarse hacia donde estuvo un panteón. Por eso por las noches por ahí espantan, sobre todo los asaltantes que con bacha en una mano y navaja en la otra solicitan con peculiar amabilidad unas monedas —con cartera y tarjetas bancarias incluidas— “pa’una chela”.

Fundado por Primo Quiroz —quien fuera aficionado hasta la médula, directivo hasta la quiebra y médico de profesión— exhibe objetos, fotografías, documentos y videos que narran la trayectoria del equipo desde 1944.

La fama del León llevada al Congreso del Estado. (Fotografías: José Luis Rocha).

Con una fachada adornada con un gran mural, ubicado entre 20 de Enero y Aquiles Serdán, el museo se erige en el barrio que fuera mulato, que fuera centro curtidor, que fuera zona de emociones pandilleriles y que siegue siendo de arraigo cultural leonés.

El museo tiene cuatro salas temáticas que muestran referencias de campeonatos, jugadores legendarios, porras, himnos y una sala especial dedicada a la historia del Barrio Arriba y su industria.

Su meta: preservar la memoria colectiva del club y fortalecer la identidad leonesa para las nuevas generaciones.

Fue abierto en marzo de 2024 luego de 14 años de trabajo de recopilación y dice Google que es un punto de referencia para los aficionados de “La Fiera” y un atractivo cultural que celebra el legado esmeralda.

Fotografías, trofeos, boletos, banderines, los escudos que ha tenido el equipo, están entre los muchos artículos que refieren al origen y desarrollo de un club que tuvo la vergüenza de estar muchos años en división de ascenso, que tuvo gloria pasada, que resurgió de sus cenizas para glorias más recientes, pero que ya pertenece a una familia empresarial de la pequeña ciudad de Pachuca.

El museo es una ventana a la historia futbolera leonesa. Se pueden apreciar las raíces del futbol organizado en la ciudad, con equipos que en la década de 1920 surgieron como el Club León Atlético, Atlas, Euzkadi y en 1928 el Unión de Curtidores.

A partir de 1944 la historia se centra en el equipo que eligió casaca verde, para seguir teniendo la panza del color de las manchas que dejaban los cueros curtidos y del color de las ricas y nutritivas lechugas cultivadas con riego de aguas negras junto a la estación del ferrocarril.

Tres piezas del museo “Pasión por León”: verde que te quiero en blanco y negro, fotografía del León de antaño; al centro: José Alfredo Jiménez con Leonel Bosa, gloria costarricense del club León; el 11 histórico ideal del equipo.

Tiene más de 22 mil fotografías, contiene planas antiquísimas de periódicos como el ESTO, así como trofeos y uniformes donados por exjugadores. Una de las joyas es la camisa que usó Raúl Varela, el 20 de agosto de 1944, fecha en la que Club León debutó en la entonces llamada Liga Mayor.

Están las fotos de los estadios que ha tenido la ciudad y fotos de los onces de las glorias leonesas, donde destacan personajes como Elpidio “Gringa” Sánchez, Antonio “Conrado” Muñiz, Benigno “Viejo” Leyva, Antonio “Tota” Carbajal, Adalberto “Dumbo” López, Milton Queiroz “Tita”, Miguel “Pantera Rosa” Darío Miranda, Miguel Rugilo, Antonio Battaglia, Alfonso “Capi” Montemayor, Marcos Aurelio, Oscar Nova, Luis Luna, Sergio “Xelajú” Anaya, Luis “Chino” Estrada, José “Perla” Rodríguez, Martín Peña y tantos más que pareciera que sin apodo serían incapaces de siquiera tocar un balón.

Del siglo XXI están Mauricio Romero, Melitón Hernández, Luis Montes, Mauro Boselli, entre muchos otros. Los técnicos también son recordados, gente que desde el banquillo escribió algunas páginas, entre ellos Antonio López Herranz, Washington Etchamendi, Víctor Manuel Vucetich, Gustavo Matosas y más.

El Museo exhibe materiales que narran la trayectoria del equipo desde 1944, entre ellos imágenes de los estadios que ha sido sede del Club León.

Primo Quiroz murió la noche del sábado 1 de febrero de 2025, a los 80 años de edad, tras estar hospitalizado desde el 23 de enero de ese año.

Fue médico del equipo de fútbol (1964-1966), directivo (1979-1990) y presidente (1987-1988). Nació el 28 de mayo de 1944, mismo año de fundación del equipo de sus amores.

Parte de esta riqueza de la historia del fútbol leonés se exhibe en uno de los espacios del Congreso del Estado.