ESPAÑA 82: EL ETERNO ADOLESCENTE
LOS MUNDIALES: EL ESCABROSO PASO DEL TRI
La Copa del Mundo de 1982 se otorgó a España desde el año 1966, cuando también se decidieron las sedes para 1974 (Alemania Occidental) y 1978 (Argentina). La FIFA decidió elevar a 24 el número de participantes finales, mismos que se agruparían en seis bloques. La segunda fase se haría en cuatro grupos de tres equipos cada uno. Los respectivos líderes irían a semifinales. Fue la única ocasión en que se aplicó tal esquema. Para el torneo, se destinaron nada menos que 17 estadios.
A las eliminatorias se inscribieron 109 selecciones. Desde la primera etapa de la fase clasificatoria, México, ahora dirigido por Raúl Cárdenas, enfrentó problemas. No pudo ganar ningún duelo a Canadá, igualando a un tanto en Toronto e igualmente en casa. Y aunque goleó a Estados Unidos 5-1 en el Azteca, fue vencido 1-0 por los estadounidenses en Fort Lauderdale, Florida. El Tri pasó en segundo lugar al hexagonal, atrás de los canadienses.

Pero lo peor vino en el Premundial, realizado en Honduras. A pesar de contar con un cuadro experimentado y con jugadores considerados de buena calidad, la escuadra verde no pudo superar la hostilidad del ambiente. Solo ganó el primer juego, 4-0 ante Cuba; enseguida cayó 1-0 con El Salvador y luego hiló tres empates, contra Haití y Canadá a un gol y frente a Honduras a cero. Así, pese a que se habían dado dos lugares a Concacaf, México quedó fuera. Catrachos y salvadoreños viajaron a España.

Las reacciones adversas fueron demoledoras, tanto dentro como fuera del país, donde se acusó al futbol mexicano de padecer el “síndrome de Peter Pan”, pues a pesar de tener muchos años de profesionalismo, sólida infraestructura y una liga económicamente fuerte, parecía mantener un nivel similar al de Asia, África u Oceanía, donde el balompié sí era relativamente nuevo. El Tri ganó así el mote del “eterno adolescente”.
Brasil deslumbra, Italia gana
La Copa del Mundo de España vio el debut de Diego Armando Maradona en este tipo de competencias. Volvieron a la misma Inglaterra, Yugoslavia, Checoslovaquia y Rusia, pero Uruguay otra vez quedó fuera. Debutaron Kuwait, Nueva Zelanda, Argelia, Camerún y Honduras. Sorprendentemente, Holanda, doble subcampeón mundial, fue eliminado por Bélgica y Francia.
Ya en el campeonato, el Grupo 1 lo formaron Polonia, Italia, Perú y Camerún. Los polacos avanzaron en primer lugar gracias a una goleada de 5-1 sobre los incas. Todos los demás encuentros terminaron en empate. Los azurri calificaron apenas, gracias a que anotaron un gol más que los sorprendentes africanos, los cuales se retiraron sin derrotas en su haber.

El Grupo 2, integrado por Alemania, Austria, Chile y Argelia, vio la primera gran sorpresa con la victoria argelina sobre los germanos por 2-1. La combinación de resultados llevó a que, en la última fecha, luego del triunfo africano 3-2 sobre los chilenos, el único resultado que calificaba tanto a teutones como a tiroleses era 1-0 favorable a los primeros, así que ambos equipos, tras caer el gol alemán, se dedicaron a tocar la pelota en media cancha hasta que terminó el tiempo, quedando fuera Argelia. El escándalo llevó a que la FIFA determinara que, en adelante, los juegos decisivos se efectuaran a la misma hora.

Argentina, Bélgica, Hungría y El Salvador conformaron el Grupo 3. Los campeones cayeron 1-0 en su debut ante los duros belgas, pero se recuperaron goleando a los magiares 4-1 y venciendo 2-0 a los centroamericanos, aunque cedieron el primer sitio al cuadro flamenco. Los salvadoreños sufrieron la peor goliza en la historia de los mundiales: 10-1 frente a los húngaros, aunque a estos de poco les sirvió, pues también quedaron fuera.

Inglaterra lideró el Grupo 4, seguido por Francia. Fueron eliminados Checoslovaquia y Kuwait, que sin embargo logró arrancar un punto a los checos. Los asiáticos llamaron más la atención porque, en el juego contra Francia (el cual de todos modos perdieron 4-1), el jeque Fahd Al-Ahmad bajó a la cancha y detuvo el partido para exigir al árbitro Miroslav Stupar anular un gol galo legítimo. El silbante, vergonzosamente, aceptó y por eso fue suspendido posteriormente.
El anfitrión, España, fue sorprendido en el Grupo 5 por Honduras, que lo tuvo en la lona con un gol de Zelaya, hasta que el árbitro marcó un pénalti más que dudoso para el empate. Los centroamericanos, donde destacaban Primitivo Maradiaga, Roberto Macho Figueroa y Gilberto Yearwood, también igualaron a uno con Irlanda del Norte y perdieron apenas con Yugoslavia, pero de todos modos no lograron calificar. Los ibéricos pasaron solo gracias a que pudieron derrotar a
los balcánicos con otro penal rigorista, pues Irlanda del Norte los venció 1-0. También avanzaron los yugoslavos.

Finalmente, el Grupo 6 tuvo a Brasil, la Unión Soviética, Escocia y el debutante Nueva Zelanda. Los amazónicos se robaron el espectáculo en sus tres encuentros, con una exhibición prodigiosa de fintas, regates, pantallas, paredes y goles de todo tipo. Así ganaron a la URSS 2-1, a los escoceses 4-1 y a los neozelandeses 4-0, aunque es justo señalar que los soviéticos fueron perjudicados por el arbitraje, lo que no impidió que también llegaran a la siguiente ronda.
Paolo el magnífico
Se formaron cuatro grupos en la segunda fase. En el A, un inspirado Zbigniew Boniek tomó la batuta polaca para llevar a su escuadra a semifinales, quedando fuera la URSS y Bélgica. En el B avanzó Alemania sobre Inglaterra y una decepcionante España. El D vio la calificación de Francia, que se impuso a Austria e Irlanda del Norte, pero fue el C el que llamó la atención de todos, pues conjuntaba a tres campeones mundiales: Brasil, Italia y Argentina.
En el primer encuentro, la squadra azurra logró batir a los gauchos por 2-1. Argentina fue eliminada en el segundo tras caer sin apelaciones 3-1 contra Brasil, en un juego que Maradona abandonaría, expulsado por el árbitro mexicano Mario Rubio. Finalmente, en el choque decisivo, donde los sudamericanos eran favoritos indiscutibles, con una media portentosa integrada por Zico, Sócrates, Falcao y Toninho Cerezo, se dio la gran sorpresa del triunfo italiano 3-2, con tres anotaciones de Paolo Rossi, que hacía poco apenas se había reintegrado al futbol tras ser sancionado por apuestas ilegales.

La gran mayoría de los aficionados y expertos lamentó la eliminación del equipo dirigido por Telé Santana, que con todo y su poder ofensivo no pudo ocultar la debilidad de su defensa y el errático actuar del portero Waldir Peres y del centro delantero Serginho. En las semifinales, Rossi continuó inspirado e hizo dos tantos para conducir a Italia a una nueva victoria de 2-1 sobre Polonia, la cual extrañó muchísimo al suspendido Boniek.

El otro juego fue una epopeya: Francia tuvo a los germanos abajo en tiempo extra por 3-1, con un futbol vistoso y elegante, en el que brillaban Platini y sus acompañantes Giresse, Tigana, Genghini, Didier Six y Dominique Rocheteau, entre otros. Pero los tudescos se levantaron y consiguieron empatar en los últimos minutos, galvanizados por Rummenige, para luego vencer en pénaltis, aunque ese triunfo quedó manchado por una brutal entrada del portero Schumacher sobre Battiston, sin que el árbitro expulsara al agresor.

La final, efectuada en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid, enfrentó a italianos y alemanes. Paolo Rossi anotó su sexto gol consecutivo para abrir el tanteo, Tardelli puso el 2-0 y Altobelli hizo el tercero. Poco antes del final, Breitner acortó por los germanos. Los azurri conseguían así su tricampeonato, con el que igualaban entonces a Brasil en número de títulos.
Polonia obtuvo el tercer puesto, como en 1974, al imponerse a unos desmoralizados galos por 3-2. De cualquier modo, el cuadro francés, dirigido por Michel Hidalgo, se ganó el reconocimiento de todos debido a su excelente y vistoso desempeño. Paolo Rossi, plenamente rehabilitado, fue campeón goleador con seis anotaciones.


