TAZÓN DE BARRO, UNA NUEVA FORMA DE COCINA MEDICINAL EN GUANAJUATO

Comer nunca es solo comer. También es ritual, es pausa y es reparación. Implica mucho más que una acción rutinaria. Es un momento íntimo de regreso a nosotros mismos. Lucy lo entendió desde que descubrió que el cuerpo habla y que la comida puede convertirse en respuesta.  

Durante años trabajó en el mundo de los eventos culturales y artísticos. Estudió Comercio Internacional, y aunque su trayectoria profesional era exitosa y bien pagada, vivía bajo presión constante, en medio de la exigencia, la disciplina férrea y la presión de dar resultados inmediatos. Hasta que el ritmo la rebasó.

“Mi vida era muy estresante y con gran ansiedad… llegó un momento antes de la pandemia en el que exploté y decidí renunciar, cambiar mi estilo de vida, aunque en esos momentos no sabía hacia qué”.

Sin trabajo y sin planes regresó a Guanajuato en medio de la amenaza de un virus que hasta el momento nadie imaginaba que paralizaría el mundo, los caminos de Lucy comenzaron a abrirse a escenarios poco explorados para ella anteriormente: “Al principio fue una oportunidad de viajar un poco más en mi país, descubrir algunos pueblos mágicos. Me fui al sur de México a disfrutar de alguna manera más relajada. Hasta que se agudizó la pandemia y tuve que parar, creyendo que iba a durar muy poco”.

“Tazón de barro” abre una invitación a la auto observación, para detectar y decidir qué nos gusta y lo que nos cae mejor: promueve una alimentación consciente.

Mientras todo se cerraba, para ella sucedió lo contrario, algo se abrió. En este lapso descubrió el temazcal, la yoga, el poder de las respiraciones y la relajación. El amor había llegado a su vida.  El encierro y el aislamiento fueron una gran oportunidad para madurar su destino.

“La pandemia fue para mí un parteaguas porque representó un antes y un después en mi camino. Mi pareja trabajó durante años en un huerto urbano en California, a mí me encanta la conexión con la tierra, así que estuvimos sembrando y nos reconectamos con la naturaleza y la madre tierra. Durante el aislamiento nos íbamos a la Bufa, a la Sierra, hacíamos largas caminatas. Creo que la inspiración llegó a través de un halo, como cuando el viento llega y sopla en tu corazón. Mi pareja fue ese mensajero cuando me preguntó: ¿para qué eres buena? Después me propuso ¿por qué no cocinas? Podemos abrir un pequeño restaurante”.

La idea quedó suspendida entre ambos. Cuando el mundo empezó a reactivarse, Lucy tuvo que decidir si quería regresar a la vida anterior o conservar el equilibrio que había conquistado.  

“El pensar en cómo me gustaría sumar al mundo y a la vida de las personas fue lo que terminó por convencerme. De ahí surgió el concepto de cocina medicinal que hoy sostiene a Tazón de barro. Creo firmemente en que es así. La comida entra en tu cuerpo y puede nutrir o desnutrir.  He aprendido a hacer mis propias leches, mis propios quesos y poco a poco he ido introduciendo nuevos elementos a mi oferta culinaria. No busco imitar las carnes, sino introducir nuevas formas y nuevas texturas. La crema fue más difícil porque hasta para la decoración juega un papel visual, así que también empecé a hacer mis cremas de nuez de la india, de nueces, de almendras y paso a paso lo he logrado. No me considero vegana porque no me gusta ponerme títulos, soy Lucy, sin etiquetas”.

Así nació Tazón de Barro. Cocina medicinal una propuesta culinaria ubicada en el interior de Pósitos 70. Funciona como una barra donde el comensal puede observar el proceso, conversar, conocer gente nueva. El menú cambia diariamente, no hay una carta de platillos previa, los alimentos, por lo tanto, se preparan también ese mismo día.

Su historia con la alimentación consciente comenzó mucho antes. En 2013, cuando a su papá le diagnostican cáncer: “Entonces reflexioné en que ¿para qué esperar a llegar a ese punto para cuidarme? Lo que distingue a Tazón de barro es el resultado de decisiones claras dentro de mi cocina: no azúcar blanca, sal refinada, ni aceites de semillas. Ningún producto químico o saborizante artificial. Promovemos lo natural y que sea antiflamatorio sustituyendo la azúcar con dátiles, con extractos naturales de salvia de la planta misma, usamos aceites de aguacate, de oliva, pastas hechas a base de quinoa, de lentejas o de garbanzo”.

Tazón de barro es un concepto natural, orgánico y saludable sin que por ello se deba sacrificar el sabor. “Todo es medicina cuidando las dosis y los procesos, y siendo conscientes de cómo recibe el cuerpo los alimentos que digerimos, porque cada organismo recibe distinto los alimentos. Lo que yo abro es una invitación a la auto observación para conocerse, detectar y decidir lo que nos gusta y lo que nos cae mejor. Promuevo una alimentación consciente”.

Todos los restaurantes tienen un platillo especial, en Tazón de barro, el corazón simbólico del menú es la sopa: “Las sopas son parte del espíritu del restaurante porque son como una cobija que arropa tu estómago. Representa ese recuerdo que te conecta con la abuela, cuando estás enfermo y te quieres chiquear con un caldito o sopita caliente como lo hacía ella”.

Detrás de la barra existe toda una logística que sostiene el proyecto: preparación previa, noches largas, cursos, caterings, clases privadas de cocina. Lucy empieza el día temprano, siempre con ejercicio, meditación y yoga. “Muchas veces camino desde mi casa al restaurante. Me gusta mucho hacer compras en el trayecto, hay una frutería en la que tienen todos sus productos frescos y me encanta estar ahí desde que van llegando con el producto para escogerlos. En el restaurante empiezo a hacer el prep: lo que hay que picar para la sopa, para el plato principal y publico el menú del día en las redes. El resto es disfrutar la presencia de mis comensales”.

“Tazón de Barro. Cocina medicinal” es una propuesta culinaria que funciona como una barra donde el comensal puede observar el proceso, conversar, conocer gente nueva.

Con el tiempo, el restaurante se ha convertido también en un refugio para otras personas. Uno de los encuentros que más la marcó fue el de un investigador con cáncer que estaba trabajando en un proyecto para la Universidad y que debía tener un cuidado estricto de los alimentos. Una clienta lo llevó al lugar, y desde entonces, el tiempo que estuvo en Guanajuato, nunca dejó de ir. “Me dijo que le había cambiado la vida, porque no sabía dónde iba a cocinar y a comprar su comida. Esta persona me hizo darme cuenta de lo importante que es la labor de un chef, la salud de los comensales está en nuestras manos y de que de alguna manera podemos sanarlos o agudizar sus problemas de salud. No solo quiero ofrecer comida, sino también salud”.

También brinda clases privadas de cocina y coaching de acompañamiento personalizado de la dieta hasta armar un plan de alimentación 80% lo más cercano a lo natural y 20% libre.

Tazón de barro es, en el fondo, una forma silenciosa de volver a casa y salir de ella después, más liviano, más consciente. La comida acompaña reafirmando que Lucy ha encontrado su forma de estar en el mundo, y que con ese sencillo gesto de cocinar, servir y nutrir nos recuerda que comer es, al final del día, uno de los más grandes actos de amor. 

Tazón de barro abre de jueves a sábado de 1:30 a 7:00, atienden al último comensal hasta las 6:30 de la noche. Puedes consultar sus menús diarios y reservar en sus páginas en Facebook e Instagram.

One thought on “TAZÓN DE BARRO, UNA NUEVA FORMA DE COCINA MEDICINAL EN GUANAJUATO

  1. Què hermosa historia y sobre todo transformadora y de gran alcance social.
    Mucho éxito y que siga llegando a más gente.
    Es una experiencia y una oportunidad para disfrutar de uno de los actos más satisfactorios: comer y alimentar el alma

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