UN MURAL HISTÓRICO PARA EL MUNDIAL DE FUTBOL
La ciudad guarda sus cicatrices en los muros. Las dejan ahí, a la intemperie, por debajo del polvo, del ruido de los microbuses y de la prisa de quienes pasan sin siquiera mirar. Pero, a veces, ocurre lo extraño: un muro deja de ser concreto y se convierte en memoria. En la Alcaldía Gustavo A. Madero, en el lado norte de la Ciudad de México, una pared de esas, olvidada por décadas, está dejando de ser pared para convertirse en un interesante relato.
Sobre la Avenida Centenario, uno de los senderos más transitados de la zona, decenas de manos mexicanas han pasado los últimos 90 días dibujando una historia monumental que habla de fútbol, de raíces, de identidad y de la obstinada necesidad humana de hallarse en algo común. Entre pinceles cargados de acrílico y jornadas que van desde que sale el sol hasta que se oculta tras el horizonte, crece una intervención artística única y monumental.
Ese trabajo colectivo busca conquistar un Récord Guinness, el del “Mural Histórico más Grande del Mundo Realizado a Pincel”. Más de 200 metros cuadrados han sido cubiertos con color y paciencia. No con aerosol, no con herramientas rápidas; sino con la serena y paciente lentitud artesanal del pincel; parece que cada trazo quisiera recordarnos que las historias importantes no se construyen con prisa. Lo bien hecho se hace sin prisa, se dice.

Hace apenas unos días, en el recién inaugurado Ágora “Elena Poniatowska”, el Guinness World Records Official Attempt, la Fundación Elena Poniatowska, el Consejo Cultural Continua en Movimiento, y la Fundación Intercultural Libertad Creativa y Objetiva, se reunieron para dar a conocer el proyecto. Esos organismos impulsan esta iniciativa que será evaluada oficialmente en próximos días y de inmediato se dará a conocer el fallo.
El alcalde de Gustavo A. Madero, Janecarlo Lozano Reynoso, habló de algo más grande que una obra urbana. Habló de recuperar espacios públicos y devolverles un sentido más social y humano. “Estamos haciendo un corazón cultural en el norte de esta ciudad”. Y acaso, detrás de la frase hay una imagen, la de un sitio antes olvidado que ahora se torna territorio de encuentro, porque el muro es también una política pública para construir paz.
“Entendimos algo fundamental: la seguridad no solamente se construye con patrullas; también se construye con cultura, deporte, espacios dignos y con derechos culturales”, dijo el alcalde. Por su parte, Gerardo Valenzuela Nava, presidente del Consejo Cultural Continua en Movimiento y creador intelectual del proyecto, señaló que “el fútbol es un punto de partida. La narración inició mucho antes que las transmisiones televisivas”, dijo.

Acotó, con conocimiento de causa, que comenzó en las canchas rituales mesoamericanas, donde el juego de pelota representaba algo más profundo que una competencia. “Era una conversación con el tiempo, con los dioses y con el universo. Luego, en 1863, aparecen Inglaterra y el nacimiento formal del fútbol moderno; luego Hidalgo, una de las cunas de ese deporte en México, y finalmente, las multitudes, las banderas, el espectáculo global”.
Durante un recorrido por la monumental obra se observó que en el muro dialogan el sol y el tiempo cíclico con estadios contemporáneos; la tierra, el agua, el aire y el fuego con el estruendo de las tribunas. Aparecen símbolos de la Ciudad de México como el Palacio de Bellas Artes, la Columna de la Independencia, y la Basílica de Guadalupe. También están los grandes estadios del país y la presencia femenina que ocupa un lugar muy importante.
La figura femenina y el Ángel de la Independencia están sostenidos por Quetzalcóatl. Este mural es 100 por ciento hecho por manos mexicanas, es una suerte de puente entre el pasado y el presente, entre lo ancestral y lo contemporáneo… entre México y el resto del mundo. Cuando el arte nace de la identidad, no se mide en metros, se mide en historia. La dimensión de esta obra no está en el tamaño ni en el récord, sino en las historias que la integran.

Detrás del proyecto hay año y medio de investigación y búsqueda; detrás de cada color están artistas mexicanos, entre ellos Carlos Alberto Badillo Cruz, José Cruz Pacheco, Andree Orozco, Francisco Thomas Arriaga, Vivian Velázquez Ventura y Christian Zúñiga Lazcano. Badillo Cruz, creador artístico del boceto, explicó que desde el inicio tomaron el camino más difícil: abandonar las técnicas rápidas y regresar a la precisión del pincel.
Así, mientras millones de personas esperan el Mundial de Futbol 2026 pensando en goles y estadios llenos, en esa avenida del norte de la capital hay quienes llevan meses creando algo distinto: Un mural realizado con paciencia, como se forja la memoria colectiva. Los jueces, sin embargo, no miden la cantidad de historias que un barrio puede recuperar, ni cuentan cuántas personas mirarán una pared antes ignorada ni certifican las esperanzas.

