CATALINA GRIS. LA PERSISTENCIA FRENTE A LA INVISIBILIDAD

En el arte, como en la naturaleza y en la vida misma, permanecer implica resistir al silencio. Catalina Gris, pintora nacida en la Ciudad de México cuya voz artística ha madurado durante trece años y se ha perfeccionado bajo el sol y la cantera de Guanajuato, sabe perfectamente que crear es, en esencia, un acto de tenacidad. Solo que, a veces, esa persistencia se hace patente incluso en el sitio que ha sido su hogar.

Todo comenzó en el rincón de un salón de clases Montessori. Ahí, entre colores y texturas, descubrió una faceta de sí misma que marcaría su destino: “Cuando la maestra les dijo a mis padres que yo era muy creativa y buena para la pintura, me acercaron a clases de dibujo en la casa de la cultura. Luego, a los ocho años descubrí la música y el violín y me di cuenta de que eso también me gustaba”, recuerda.

La semilla del arte encontró en ella terreno fértil, nutriendo su sensibilidad y definiendo su camino. “Tuve claro que yo quería estudiar Arte, no sabía bien si enfocado a la pintura o a la música, pero definitivamente mi vocación estaba ahí. Mucho después, en mis veintes, descubrí que la danza clásica también me apasiona, y he estado tomando clases desde entonces”.

Ya tenemos asiento plástico. Obra de Catalina Gris.

Por fortuna, sus padres, ambos científicos, entendieron la importancia de alimentar esa inquietud nutriendo su educación con visitas constantes a museos, obras de teatro, conciertos y el acceso a libros sobre el tema. Sin embargo, Catalina reconoce que habitar una ciudad como Guanajuato es distinto cuando se intenta vivir del arte.  

“La verdad es que es desalentador. Creo que en la escena local hay varios pintores y pintoras que están figurando en carteleras nacionales, pero no veo que tengan espacios en museos en Guanajuato capital. Por lo mismo, no se percibe una voz creativa guanajuatense clara, la cual sí existe, pero parece que se intenta sofocar con el abandono institucional.  Yo creo que hay suficiente talento e infraestructura aquí para que la ciudad sea una referencia nacional como lo es Oaxaca en pintura o Xalapa en música. A veces, me hace pensar que las autoridades culturales locales no confían en los artistas que surgen desde aquí”.

Ante la falta de cobijo institucional, Catalina no baja los brazos, incluso en momentos como los que vivió al buscar espacios para su proyecto del Sistema Nacional de Creadores, en donde se encontró con puertas cerradas o trámites interminables.   

“Al intentar encontrar un espacio institucional aquí desde el 2024, solo recibí largas y negativas, o respuestas nulas. Por ello, mejor me puse en contacto con las galerías, espacios culturales y contactos en CDMX que en algún momento habían expresado interés en mi trabajo. Me llevé la grata sorpresa de que a Karen Huber le interesó mi pintura y me invitó a participar en su proyecto nuevo “ISLA”, uno de los espacios de la pintura contemporánea en México más relevantes.

Catalina Gris y cartel promocional de su exposición.

Es así como Desaparecer hacia la persistencia encontró su lugar. Catalina reflexiona sobre cómo el camino se ha ido trazando entre redes sociales y colaboraciones autogestivas: “Esta es mi tercera exposición individual en CDMX. Tener presencia en redes sociales es otra manera de lograr difundir lo que uno hace. Con cada una de estas colaboraciones, fui ampliando mi red. Para acceder a espacios, es importante no quitar el dedo del renglón y concursar constantemente; implica mucho trabajo aparte del estudio, pero es el camino que a mí me ha abierto puertas”.

Tras una trayectoria que pasó por la ENEPG “La Esmeralda” y una maestría en la Universidad de Guanajuato con especialidad en Producción Pictórica, la obra de Catalina no solo busca estética, sino cuestionar nuestro entorno.

Desaparecer hacia la persistencia que cuenta con el acompañamiento curatorial de Kristell Henry,  reafirma la imagen clara de una artista que se abre paso por derecho propio en el centro neurálgico del arte nacional invitando a los espectadores a través de su obra a cuestionar los materiales que consumimos y a reconocer que la creación artística es, ante todo, una forma de estar vivos.

“En el proceso, me di cuenta de que mis piezas del 2020 se conectan directamente con mi producción reciente, en la cual hay mucha representación del cuerpo humano. Lo que las conecta es la técnica del acrílico en plastas generosas sobre lienzos teñidos con sustancias naturales, mi investigación sobre el color, y la preocupación por el medio ambiente”.

La obra de Catalina busca crear conciencia y reflexión, a pesar de que reconoce que no es una labor sencilla. “Es extremadamente difícil separar nuestras vidas contemporáneas de los polímeros no biodegradables, los cuales, en acumulación son dañinos para nuestro planeta y nuestra salud, pero al mismo tiempo simbolizan el progreso tecnológico y estético de nuestra especie. Esta paradoja está en mis dos pasiones actuales: la pintura y la danza. Toda mi producción empieza y termina con estas reflexiones, y aunque a primera vista mis cuadros son ‘agradables’ se vislumbra en ellos la fricción del día a día.

Al final, la trayectoria que Catalina Gris construye es el resultado de una persistencia que se niega a la invisibilidad. “Todo proyecto o actividad que he llevado a cabo lo realizo con pasión y dedicación. Adicionalmente, sé que el tema que estoy tratando viene de un lugar genuino y es relevante en la actualidad”, concluye.

Dos obras de Catalina Gris: Eclipse y Rosa.

Desaparecer hacia la persistencia en ISLA es el punto más alto de la carrera de Catalina Gris, y al mismo tiempo representa una vitrina para el talento que se gesta desde Guanajuato, y aunque el camino hacia el apoyo y reconocimiento institucional ha sido un proceso complejo, esta exposición llega como una invitación abierta y un recordatorio de que la vitalidad y el talento cultural nacido en Guanajuato tiene tanta fuerza que está dialogando con el arte contemporáneo nacional.

Que este sea el impulso para que se valore con igual entusiasmo la potencia creativa que habita en nuestras calles, haciendo de esto el inicio de un puente más sólido entre nuestros artistas y los espacios que, por derecho propio, merecen habitar.

La sede de la exposición de Catalina Gris es ISLA, en Ciudad de México y estará abierta al público hasta el 13 de junio.