JOSÉ ALFREDO JIMÉNEZ Y SU PASIÓN POR EL EQUIPO LEÓN

El compositor José Alfredo Jiménez siempre amó al pueblo que dejó en su niñez: Dolores Hidalgo; recordó al “barrio más humilde”, donde creció y desde donde saltaría a la fama; y al dejar por la pluma su sueño de ser portero, le fue al equipo donde se consagró su compadre Antonio “La Tota” Carbajal: los “panzas verdes” del León.

La familia de José Alfredo se mudó en 1936 de Dolores Hidalgo a la colonia Santa María La Ribera, de la Ciudad de México. En ese ambiente de barrio que fuera de ricos en el siglo XIX y que en el siglo XX se convirtiera en refugio de provincianos, el dolorense terminó su escuela primaria y convivió con dos mundos: el de la música, al ser parte del grupo “Los rebeldes” en el restaurant “La Sirena” (ubicado cerca, en San Cosme), y el del fútbol.

El adolescente José Alfredo en la portería y en los llanos de Santa María La Ribera. (Fotografías, Museo de José Alfredo Jiménez).

Cuando quiso ser futbolista profesional

Antes de convertirse en el “Rey” de la música ranchera, fue futbolista y se desempeñó como portero: en 1942, en los llanos de Santa María la Ribera, se había metido de portero en el equipo Oviedo, categoría cuarta infantil. Un día llegó al equipo un chico que desde principio mostró un talento extraordinario, de reflejos que parecían imposibles: Antonio Carbajal, al que apodaban “La Tota”. Y los dos se disputaron el mismo arco durante meses. La Tota recordó en una entrevista ese momento: “Él era mayor que yo, también le gustaba el futbol y competíamos desde chavitos en la misma posición, portero. No era malo, pero le gustaba más la cantada, se inspiraba más. Éramos grandes amigos, del mismo rumbo.”

Ambos fueron atraídos por el equipo Marte, donde finalmente Carbajal ganó la titularidad. La historia de esa relación puede ser vista en https://equisgente.com/2023/05/15/la-tota-y-jose-alfredo-los-dos-alegres-compadres/.

A otra cancha

El destino los marcó en 1948, cuando La Tota se quedó con el puesto titular en el Marte y de ahí fue llamado al Club España para convertirse en futbolista profesional y ser, incluso, llamado para la selección nacional que participó en los Juegos Olímpicos de Londres. No jugó, pero ya se asomaba a la fama. José Alfredo, que desde los 14 años componía canciones, motivado por ese amigo que luego sería su compadre, decidió probar fortuna en el ambiente de la música ranchera. En 1948 participaba en programas de radio en espera de que alguien valorara sus canciones.

En ese año la ciudad de León, la más poblada y más económicamente importante del estado de Guanajuato, tenía dos equipos de futbol profesional en la entonces Liga Mayor de Fútbol: el Club León y el Club San Sebastián.

Hasta ahí se desconoce si el dolorense tenía alguna identidad con algunos de los equipos guanajuatenses, pero hay datos que señalan sus constantes visitas a su estado natal y sus pasos por León antes de alcanzar la fama.

Ambos comenzaron su vida de éxito en 1950: Carbajal volvió a representar al país, esta vez en el campeonato mundial de Fútbol realizado en Brasil; José Alfredo brincó a la fama cuando Andrés Huesca y sus costeños grabaron “Yo”.

Ese mismo año, “La Tota” fue contratado por el club León. San Sebastián descendió a segunda división en 1951 y los verdes quedaron como referente de la pasión futbolera del vate dolorense: su querido compadre jugaba en el equipo representativo del natal Guanajuato.

Bonito León, Guanajuato

La identidad y el afecto por León hizo que la metrópoli zapatera y curtidora fuera parte fundamental de uno de sus más grandes éxitos: “Camino de Guanajuato”. El “bonito León, Guanajuato, su feria con su jugada: ahí se apuesta la vida y se respeta al que gana… allá en mi León, Guanajuato, la vida no vale nada”, se convirtió en himno de la ciudad a partir de su estreno en 1954.

Ese mismo año, el estado tuvo otro equipo: Irapuato, pero el León era el equipo grande del momento en el fútbol mexicano: campeón de liga en las temporadas 1947-1948, 1948-1949, y 1951-1952; luego vendría el campeonato en la temporada 1955-1956; sus campeonatos de copa fueron en 1948-1949, 1957-1958, 1966-1967, 1970-1971 y 1971-1972; fue Campeón de Campeones en 1947-1948, 1948-1949, 1955-1956, 1970-1971 y 1971-1972; y Campeonísimo en 1948-1949 al ser el primer equipo en la historia de México en ganar Liga y Copa el mismo año.

José Alfredo en el club Oviedo (fotografía, Museo José Alfredo Jiménez) y con su compadre Antonio Carbajal, en 1966, cuando La Tota se retiró del fútbol (fotografía del periódico “Excélsior”).

No había razones para irle a otro equipo que no fuera el León. En la vida del dolorense hubo otros acontecimientos futboleros guanajuatenses: en 1959 el Celaya ascendió a primera división, pero descendió en 1961.

Carbajal se retiró del fútbol como jugador en 1966. Su último partido oficial lo disputó en el estadio de Wembley, durante la Copa del Mundo de Inglaterra, enfrentando a la selección de Uruguay. Sin embargo, siguió ligado al club León al ser entrenador de 1969 a 1972.

José Alfredo, ya consagrado, fue uno de los promotores del Campeonato Mundial de Fútbol de México 1970. En 1969, en el programa “Noches tapatías” él y Lucha Villa publicitaban la justa. Puede ver los videos correspondientes en https://www.youtube.com/watch?v=UdIjfXOIWKk y https://www.youtube.com/watch?v=dhQaUr2rEcI

El Rey se llevó la gloria futbolera guanajuatense

Fueron los últimos años de la vida de José Alfredo, quien en sus constantes visitas a León se reunía con su compadre y con otros futbolistas. Una foto con el costarricense Leonel Bossa, exhibida en el Museo de la Fama que creó el doctor Primo Quiroz, da fe de la relación entre el compositor y el equipo de sus amores.

León fue una de las sedes del Campeonato Mundial de Fútbol de 1970. La ciudad ganaba proyección internacional, al igual que un José Alfredo que estaba en la cúspide de su carrera, aunque con una salud ya muy minada debido a su alcoholismo.

Con él se irían las glorias futboleras guanajuatenses:

José Alfredo Jiménez con el costarricense Leonel Bossa, exjugador del equipo León (fotografía del Museo de la Fama, de Primo Quiroz). Siguiente imagen: José Alfredo Jiménez y Lucha Villa promoviendo en la televisión el campeonato mundial de fútbol de 1970 (crestomatía del programa “Noches Tapatías”, 1969).

Irapuato descendió en 1971, dos años antes de la muerte de José Alfredo. El Unión de Curtidores tuvo una estancia irregular en el futbol profesional y ascendió a primera división hasta 1974, cuando el dolorense ya se había ido. Ahí la Tota tuvo un papel preponderante como entrenador y posiblemente José Alfredo, de seguir con vida, tendría en el equipo de la franja otra pasión futbolera. Su León dejó de ser glorioso y llegó a tener dos descensos a segunda división y regresar a primera hasta el siglo XXI para volver a ganar campeonatos. 

La Tota se quedó a vivir en León hasta morir en 2023, a los 93 años de edad.

A José Alfredo le hubiera dado mucho sentimiento por los descensos y por la muerte de su compadre y seguramente habría recurrido al trago para soportarlo; de la misma manera habría celebrado el retorno y los posteriores campeonatos de los verdes.

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