EL TRAJE (COMO NUEVO) DEL ASTRONAUTA

Varios alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) intervienen desde septiembre pasado un traje espacial de Chris Hadfield, astronauta canadiense de “Space Oddity”. El “Sokol”, de fabricación rusa, estará en el Seminario Taller de Conservación y Restauración de Textiles, hasta diciembre próximo.

La historia. En julio de 1969, el año del primer alunizaje de la humanidad, el cantante británico David Bowie lanzó la canción “Space Oddity”, dedicada a un astronauta ficticio llamado “Major Tom”. En 2013, Chris Hadfield, primer canadiense en llegar al espacio, cantó su propia versión a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), como un homenaje.

Los alumnos tienen el reto de restaurar ese emblemático y legendario traje espacial. El equipo es dirigido por la restauradora Rosa Lorena Román Torres, asesorados todos ellos por especialistas de diferentes disciplinas. “Es un reto por tratarse de materiales plásticos en objetos textiles, fibras sintéticas como el neopreno, spandex y nylon 6”, explicó Román.

Traje espacial de Chris Hadfield, astronauta canadiense de “Space Oddity”, que en 2013 estuvo en la Estación Espacial Internacional. (Fotografías, cortesía del equipo restaurador)

Abonó a sus declaraciones que se trabaja en esa tarea durante agosto-diciembre de 2024. Todo inició con la investigación interdisciplinaria que realizaron seis estudiantes del tercer semestre de la carrera de Restauración, con asesoría de tres restauradoras, una historiadora, una bióloga, un químico y un ingeniero textil, de acuerdo con la restauradora.

Sobre el estado del traje cuando llegó a México, Román Torres dijo que principalmente estaba sucio, con algunas zonas desprendidas y el cierre presentaba un problema serio, porque la tela se degradó, se rompió y deshilachó. La restauración comenzó con volver a coser, poner el soporte y fijar ese pedazo de cierre, entre otros detalles importantes.

“Se tiene un adhesivo que ya se mandó investigar a partir de la toma de muestras, ahora estamos en el proceso de que la bióloga y los químicos hagan la investigación, y con base en los resultados comenzaremos a trabajar para retirarlo”. Aunque el traje galáctico no se volverá a usar para salir al espacio, es una buena pieza para programas de divulgación.

El traje llegó como préstamo al director de Divulgación de la Ciencia y Tecnología Espacial de la Agencia Espacial Mexicana, Mario Arreola, y pertenece a la Fundación Heinlein, llamado así en memoria del escritor de ciencia ficción Robert Anson Heinlein. Es usado por el programa “Tengo un traje espacial… Viajaré”, impartido en este país.

El traje en restauración es el “Sokol” (“Halcón”), de fabricación rusa, que Hadfield usó como tripulante de la nave Soyuz, durante el despegue y aterrizaje en su último viaje a la EEI. Esta indumentaria es llamada de rescate y no está prevista para usarse fuera de la nave en una caminata espacial, explicaron los involucrados en esta labor de restauración.

La función del “Sokol” es mantener con vida al astronauta en la subida y la bajada de la EEI. Con 10 kilos de peso se considera ligero, aunque sigue siendo complejo. Tiene dos capas: una interior de neopreno y otra exterior de nylon ultra resistente. También cuenta con un sistema de enfriamiento que lleva aire y oxígeno, para mantener fresco y con vida a quien lo porta.

Los alumnos tienen el reto de restaurar ese emblemático y legendario traje espacial, confeccionado con objetos textiles y fibras sintéticas como el neopreno, spandex y nylon 6. (Fotografías, cortesía del equipo restaurador)

Al centro del pecho, a la altura de la clavícula, posee una válvula de ecualización de presión, un manómetro en el antebrazo izquierdo e interfaces umbilicales colocadas a la altura de la pelvis. Del lado derecho, dos cables, uno para señales biométricas a través del cual se monitorean 24/7 los signos vitales, y otro de comunicaciones para interacción con el astronauta. Del lado izquierdo, por dos tubos, ingresa el aire a presión y el oxígeno.

No lleva casco, la misma tela del traje cubre la cabeza. El visor, hecho de policarbonato, permite la visión a los lados y al frente. Las únicas piezas desprendibles son los guantes, elaborados con un sistema que facilita el giro natural de la mano y da comodidad para poner y quitar la vestimenta. De apariencia sencilla, en realidad es un traje complejo.

Es una especie de burbuja que mantiene en estado normal las condiciones biológicas de la persona que lo porta en su trayecto a la EEI, que orbita la Tierra a 400 kilómetros de su superficie. Para entender su funcionalidad, los expertos comentaron que el traje contiene prácticamente todos los aparatos de monitoreo que conectan a quien está hospitalizado.