JOSÉ ALFREDO JIMÉNEZ EN EL COLEGIO NACIONAL

Concepción Company Company, filóloga, lingüista e investigadora española nacionalizada mexicana, concluyó su ciclo de conferencias La lengua de la vida cotidiana con “Lírica y gramática de la canción popular. Homenaje a José Alfredo Jiménez”, sesión festiva en la que hubo hasta mariachis en vivo.

Durante una sesión que rompió esquemas y etiquetas, realizada en El Colegio Nacional (ECN), Company Company, cuyas áreas de investigación son la teoría del cambio lingüístico, la sintaxis histórica del español, la filología y la variación lingüística, invitó a José Alfredo a convivir en esa noble institución.

José Alfredo Jiménez Sandoval, su nombre completo y verdadero, nació en el pintoresco e histórico Dolores Hidalgo, Guanajuato, el 19 de enero de 1926 y murió en la Ciudad de México el 23 de noviembre de 1973. Conocido dentro y fuera del país como “El Rey”, fue un compositor, cantante y actor idolatrado.

Durante una sesión que rompió esquemas y etiquetas, El Colegio Nacional (ECN) invitó a José Alfredo a convivir en esa noble institución, con el trabajo académico de Concepción Company Company. La velada se completó con música en vivo. El mariachi interpretó algunas de las canciones más celebradas del compositor de Dolores Hidalgo, Guanajuato. (Fotografía, cortesía El Colegio Nacional)

En el acto estuvo presente su hija, Paloma Jiménez Gálvez, quien visiblemente emocionada conmemoró que su amado José Alfredo “peregrinó largo años por muchos caminos, fue un andariego, incansable a veces, quien a través de sus letras ha permitido que los oyentes podamos descubrir múltiples senderos”.

Entre música y reflexiones, con ambiente de parranda entre amigos, se realizó el análisis de su poética, misma que se ha constituido en uno de los elementos identitarios de México y los mexicanos. La noche permitió el acercamiento a una figura clave de la cultura popular mexicana, en particular de la música.

Instante de evocaciones, anécdotas y charla informal, se recordó que en 1954 “El Rey” dijo a un periodista: “Yo no sé por qué canto, ni cómo canto. No toco la guitarra ni sé música. Escribo versos y les pongo música. Son canciones que la gente adopta porque se identifican con su tristeza y alegría arrebatada, su manera viril de ver la vida, y con su sentido infinito de la muerte”.

El autor de numerosos éxitos rancheros y apasionados, infaltables hasta el día de hoy en fiestas y reuniones, explicó su quehacer artístico con esas palabras y cómo el público entendió su música. Y así lo confirmó su hija Paloma Jiménez en el Aula Mayor de ECN, durante la conferencia de Company Company.

Durante la velada, que contó con la participación musical del mariachi “Los gavilanes de José Alfredo”, recordó la definición de lírica: “Es el género que expresa los sentimientos, estado de ánimo, y punto de vista del autor acerca del mundo y los problemas humanos universales como el amor y la muerte”.

“Mi papá decía que para hacer una canción tenía que llegarle la música y la letra al mismo tiempo, juntas, si no, no iba a ser redonda, término que a él le gustaba usar, redonda para que de verdad fuera un éxito. Él sabía poner su corazón en palabras, y a través del lenguaje descifró y entendió la vida”.

Además de ser la hija de una figura como José Alfredo, Paloma se impuso como tarea tomar la obra de su padre como objeto de estudio, lo cual no fue fácil. Si bien logró encontrar las cualidades poéticas y metafísicas dentro de las letras de las canciones, considera que un día tuvo un “hallazgo luminoso”.

Así lo explicó: “Debía seguir los pasos al sujeto lírico, sin reflexionar que era mi padre. Haciendo uso de recuerdos, vivencias y narraciones de familiares o de amigos, para sustentar hechos que consideraba relevantes, entendí que tuve la suerte de haber sido parte de la vida e historia de mi objeto de estudio”.

Desde su perspectiva, las letras de José Alfredo muestran la cosmovisión y los sentimientos del poeta, como en “Serenata sin luna”: No hace falta que salga la luna / Pa’ venirte a cantar mi canción / Ni hace falta que el cielo esté lindo / Pa’ venir a entregarte mi amor; versos donde titila la luna, aunque esté ausente.

Los símbolos cósmicos son el escenario que el trovador eligió para su canto: No encontré las palabras precisas / Pa’ decirte con mucha pasión / Que te quiero con toda mi vida / Que soy un esclavo de tu corazón. Dice que no encontró las palabras, pero usó el lenguaje para expresar sus sentimientos.

“Tenemos un sujeto lírico cantando sus emociones frente a la amada. Ella es la musa, la detonadora de esos sentimientos. José Alfredo peregrinó por muchos caminos, fue un andariego incansable. A veces, a través de sus letras, nos ha permitido descubrir múltiples senderos de la vida”, reiteró, y todos asentaron.

Tras las palabras de la hija de José Alfredo, hizo su entrada el mariachi “Los gavilanes de José Alfredo” para acompañar las reflexiones de la lingüista Concepción Company Company, entre ellas, un acercamiento a la gramática del español, sobre la cual ha hablado en sus conferencias durante una década.

Concepción Company Company, filóloga, lingüista e investigadora española nacionalizada mexicana, y la hija del cantautor guanajuatense, quien narró su experiencia de vida al lado de José Alfredo, pusieron el tono al acto académico singular. (Fotografías, cortesía El Colegio Nacional)

Para llegar a la lírica de José Alfredo, la colegiada se refirió a los conceptos canción tradicional y canción popular, las cuales tienen similitudes, pero son distintas: “La buena música popular se convierte en tradicional, eso es lo que hace José Alfredo, por eso él está hoy en esta Aula Mayor de este Colegio”.

Sobre las estrategias gramaticales de la canción popular en general, de modo particular en el cancionero de José Alfredo, Company Company aseveró que la apropiación colectiva es una de ellas, porque el pueblo se apropia de las canciones y quedan en la memoria colectiva y en el acervo cultural social.

“No me amenaces”, “Amanecí entre tus brazos” “Alma de acero”, “Cuando los años pasen” fueron canciones de José Alfredo Jiménez que llegaron la noche del miércoles 2 de julio al Aula Mayor de El Colegio Nacional, una conferencia-concierto memorable alejada de pretensiones intelectuales vanas.