YA LLEGÓ LA FERIA

Ciudad Lago y Ampliación Ciudad Lago son dos colonias mexiquenses colindantes con la Ciudad de México. Cada año, por estas fechas, decenas de trabajadores, muchos de ellos familiares, llegan con sus caravanas de muchos camiones, camionetas y remolques para instalar su feria. Así viajan por gran parte del país, llevando alegría a toda la gente.

A Ciudad Lago llegan para celebrar con su música, juegos y antojitos, la fiesta anual de la Parroquia de la Transfiguración del Señor, patrono del lugar. Los juegos mecánicos hacen su presencia sobre remolques que anuncian la feria, con cientos de estructuras metálicas, cochecitos, figuras de personajes infantiles, luchadores, y personajes de moda en la tele.

La rueda de la fortuna, el carrusel, el ratón loco, las sillas voladoras, la lotería, los juegos de canicas, el tiro al blanco y la pesca de lindos pececitos de colores hechos de plástico, se entremezclan con los puestos que habrán de ofrecer alimentos, como buñuelos, elotes hervidos, pan de fiesta, helados y paletas, y en tiempos recientes, pizzas y hamburguesas.

Una caravana de alegría y devoción religiosa está llegando a Ciudad Lago. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Esas ferias son un atractivo para personas de todas las edades. Los niños se sorprenden, los adultos acuden con alegría y a los adultos mayores suelen mirarlo todo con un dejo de nostalgia, alegría y evocaciones de tiempos pasados. El objetivo de las ferias en México tiene una doble finalidad: divertir comercialmente y enaltecer y honrar a algún santo.

Inscrita en 2024 (19.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la Cultura de las Ferias en México tiene una tradición que inició en la Época Prehispánica y se mantiene hasta hoy, con los cambios que introdujo la Conquista, y el sincretismo de usos, costumbres, creencias, ritos, comidas y modos de divertimento.

De acuerdo con el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, tras varios intentos con otros materiales, los dioses crearon al hombre con maíz. “De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne, de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados”.

Documentado está el origen prehispánico de las ferias y festividades nacionales, mismas que se deben al antiguo calendario ritual agrícola, cuyo origen y significado está ligado al cultivo del maíz que, en las culturas prehispánicas, tiene un valor sagrado y forma parte muy importante de los relatos cosmogónicos sobre el origen del universo y de la vida.

Las ferias en México tiene una doble finalidad: divertir comercialmente y enaltecer y honrar a algún santo. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Durante la Época Prehispánica, a lo largo del Virreinato y en la actualidad, las ferias han estado ligadas a las fiestas religiosas. En cualquier conmemoración patronal de todas las ciudades, pueblos, barrios y comunidades, siempre ha existido una feria. Se cierran calles enteras o la plaza central para instalar juegos y puestos de comida y otros artículos.

En el México antiguo, las ferias eran espacios de intercambio de bienes y servicios, así como de noticias y conocimiento. Eran comunes en los grandes puertos, Veracruz y Acapulco, y también se establecían en poblaciones en las que confluían rutas terrestres y se celebrara alguna fiesta. Su itinerancia solía estar modelada por el calendario litúrgico.

Es decir, las ferias seguían a las principales festividades religiosas, como hasta la fecha, a lo que se suma que México es un país particularmente alegre. El calendario festivo tiene más de 5 mil fiestas a lo largo del año en todo el país, y las ferias llegan a cada rincón de la geografía nacional con su enorme mezcla de comidas, creencias, festividades y juegos.

Esas ferias y fiestas tradicionales son celebraciones culturales y religiosas que se heredan de generación en generación en una comunidad o grupo social específico. Estas festividades están ligadas, generalmente, a fechas, personajes o acontecimientos religiosos o ligados a las estaciones del año, e incluyen ritos, música, danza, comida y vestimenta tradicional.

Las ferias y fiestas tradicionales son celebraciones culturales y religiosas que se heredan de generación en generación en una comunidad o grupo social específico. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Debido a que la sociedad mexicana lleva una vida comunitaria, quienes habitamos este país convivimos, casi siempre con afecto y espíritu solidario, con vecinos, amigos, y desde luego, en familia. Consecuentemente, las ferias y fiestas de barrio o de pueblo son escaparates donde se fomenta la identidad y pertenencia; en la feria todos somos iguales.

Desde la perspectiva de la antropología cultural, las fiestas tradicionales se definen como “eventos sociales y culturales que involucran prácticas y símbolos compartidos por una comunidad o grupo cultural específico”, y se distinguen por la vinculación a la cultura y la historia de una comunidad, con sus rituales y ceremonias, música y danza tradicional.

A esa tradición, que incluye vestimenta y comida propia de cada lugar, se añadieron los juegos mecánicos desde los primeros años del siglo XX. Lo anterior, porque las fiestas tradicionales pueden adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos al integrar nuevas formas de celebración, sin perder su espíritu original. A Ciudad Lago ya llegó la feria.