UN GRITO DE AUXILIO PARA SALVAGUARDAR IGLESIAS

El padre Alfredo Ramírez Jasso (Jalisco, 1937), con encomiendas en su hoja de vida como Abad Emérito, Rector de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe El Buen Tono, y Comisionado de Arte Sacro para la IV Vicaría de la Ciudad de México, lanzó un grito desesperado a la Iniciativa Privada para salvar a las iglesias del deterioro y el saqueo.

Instó a los empresarios de corte mundial que vienen, se desarrollan y logran acumular grandes capitales al asentar sus sedes en este país, o al menos instalar grandes sucursales o plantas de producción, y al hombre con más dinero en este país, Carlos Slim, mexicano radicado aquí, a que se hagan cargo de algún hermoso monumento histórico religioso.

“Les pido que se hagan cargo de al menos un monumento histórico, como ya sucede en Europa, donde determinada empresa se responsabiliza del cuidado de una o varias de esas construcciones y en la fachada, se instala una placa en la que se reconoce el altruismo del empresario en cuestión, del padrino, cuyas aportaciones permiten conservar al inmueble”.

Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe El Buen Tono. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Ese deseo, manifestado a equisgente desde antes que la pandemia de Covid azotara a una buena parte del mundo, el entonces titular de la IV Vicaría, que comprende todo el Centro Histórico de la Ciudad de México y un poco más hacia el sur, mencionó que las iglesias que comprende esa zona no están bajo su cuidado, pero sí bajo su vigilancia. Lo explicó:

“Eso significa que esos recintos no son míos, pero si se deterioran, o son saqueadas, yo seré el responsable”, dijo, y explicó que periódicamente visitaba esas iglesias para ver qué necesidades tenían o qué intervenciones necesitaban. Los sacerdotes piden opiniones y el visto bueno a la Comisión de Arte Sacro para realizar las obras que se requieren.

Esos monumentos históricos son patrimonio nacional. Con ese carácter, las aproximadamente 50 iglesias que cubre esa Vicaría, construidas de los albores al ocaso del siglo XVIII, están regidas por organismos nacionales como el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), explicó el religioso.

Desde la perspectiva del entrevistado, esa iniciativa puede reportar grandes beneficios, primero, a la nación mexicana al conservar sus joyas arquitectónicas. En segundo lugar, para la iglesia misma, al preservar los recintos de culto, y en un tercer punto, para la empresa benefactora, porque en cada templo se hará una promoción de esa empresa.

Parroquía de Nuestra Señora de Lourdes. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Tras el Paseo de la Reforma, el Bosque de Chapultepec y el Zócalo, los monumentos más buscados por el turismo son sus iglesias y conventos. Los edificios religiosos hablan de la enorme fe de quienes los construyeron, y hablan del pensamiento político, social, cultural e ideológico de la época novohispana. Así, equisgente realizó un recorrido relámpago.

La Rectoría de Santa María de Guadalupe del Buen Tono (Plaza de San Juan 15) se ubica en el terreno que alojó al primer convento de monjas clarisas, obra del arquitecto Ernesto Puggibett. Es el único templo que tiene el nombre de un establecimiento cigarrero, pues Puggibett era dueño de esa empresa y construyó la iglesia para sus propios trabajadores.

La Capilla del Señor de la Humildad (Manzanares 32, esquina Anillo de Circunvalación) es una de las mejor conservadas del Centro Histórico. Su estilo barroco churrigueresco se conserva en el exterior (portada en cantera, columnas estípites) y en el retablo, coro y figuras estofadas de su interior. Con espíritu de Catedral, es la más pequeña del mundo.

Templo de Regina Coeli. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

La Parroquia de la Santa Veracruz frente al templo de San Juan de Dios, en la zona que alberga los museos Franz Mayer y Nacional de la Estampa, fue edificada a finales del siglo XVI, demolida dos siglos después y construida otra vez en 1764. Sus orígenes datan de 1526 cuando Hernán Cortés fundó la Archicofradía de la Cruz en memoria de los Caballeros de la Santa Veracruz.

De la Parroquia de San Lorenzo Diácono y Mártir (Belisario Domínguez 28) se dice que el 14 de noviembre de 1598 un grupo de religiosas fundó el segundo Convento Jerónimo de la Real Ciudad de México, dedicado a San Lorenzo. También erigieron, de 1643 a 1659, la actual iglesia, misma que hospedó a la orden a la que perteneció Sor Juana Inés de la Cruz.

Otra visita fue a la Rectoría de Nuestra Señora de Loreto (San Ildefonso y Rodríguez Puebla 80). Representa el último templo erigido por los jesuitas en el México colonial y la primera iglesia del México independiente. El edificio es de estilo neoclásico, con una característica singular: Su enorme cúpula, para muchos la más grande en América Latina.

Templo de La Profesa. (Fotografía: Graciela Nájera Sánchez)

La Parroquia Jesús María (Jesús María 39), un enorme convento concepcionista fundado en el siglo XVI, realizaba obras pías acogiendo a las hijas y nietas de conquistadores pobres que no podían pagar los altos dotes de colegios y conventos mayores. Ahí fue albergada la hija ilegítima del Rey Felipe II con lo que se convirtió en un recinto de más categoría.

La Rectoría de la Inmaculada Concepción (Belisario Domínguez 7) está ubicada en el terreno del que fuera primer convento femenino fundado por fray Juan de Zumárraga en la capital novohispana. Llevó por nombre Convento de la Pura y Limpia Concepción y era habitado por religiosas concepcionistas. Fue cimentado prácticamente en el fango.

La siguiente parada fue en la Parroquia de San Pablo (Jesús María 152), primera iglesia dedicada a San Pablo en México, mandada construir por fray Pedro de Gante en 1569. La primera iglesia fue demolida en 1581 para erigir la que actualmente se halla en pie, con algunas modificaciones durante los siglos XVII y XVIII en su estructura.

De la Rectoría de Santa Inés (Moneda 24 esquina Academia) dijo que fue fundada en 1596 por las hermanas concepcionistas, conformándose por un claustro y el templo de una nave con su campanario, del cual no se conserva una sola piedra ya que fue amputado a mediados del siglo XX para luego albergar al Museo José Luis Cuevas.

Rectoría de San Felipe Neri. (Fotografía: Graciela Nájera Sánchez)

Rectoría de San Felipe Neri (Isabel la Católica 21). Pocos templos en México gozan de una historia tan rica como la rectoría de San Felipe Neri (La Profesa). Esta iglesia guarda relación con nombres como el de los arquitectos Manuel Tolsá y Pedro de Arrieta, y está vinculada con la Independencia de México y la canonización del hoy San Juan Diego.

La Parroquia Regina Coeli (Regina 3) pertenece a la arquitectura virreinal churrigueresca del siglo XVIII y fue parte del convento de Regina Coeli de las monjas concepcionistas. Hoy en día es considerado uno de los monumentos de mayor valor histórico y cultural del país, sin embargo, existen informes de que el templo ha sido saqueado muy severamente.

Varios de los hermosos retablos que alberga tienen sólo copias de las pinturas originales, las cuales fueron robadas principalmente durante la Reforma y la Persecución Cristera. Al respecto, expertos en el tema estiman que más o menos la mitad del total de joyas artísticas con que contaban originalmente las iglesias del siglo XVII, han sido robadas, falsificadas o destruidas.