CASA TALAVERA, UNA VENTANA AL PASADO
De la Casa Talavera, ubicada en lo que fue el Temazcaltitlán (Barrio de los Temazcales), se desconoce la fecha exacta de su edificación. Se considera, sin embargo, que fue en las postrimerías del siglo XVI o principios del XVII. Se encuentra en el actual barrio de La Merced, flanqueado por las calles República de El Salvador, Talavera y Roldán.
Es una casona construida durante la Colonia por el Marqués de Aguayo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Por allí corría la Acequia Real, o Canal de la Viga, que venía de Chalco, pasaba por Tláhuac, Xochimilco, Iztacalco, Santa Anita y llegaba a lo que en la época prehispánica comprendía Tenochtitlán. Es decir, un sitio privilegiado.
Al paso de los años el inmueble funcionó como fábrica curtidora de piel, fábrica de loza de talavera, casa de recogimiento para mujeres casadas, escuela “Gabino Barreda”, y bodega rentada por comerciantes de La Merced. Un día, en su interior fue encontrado un basamento piramidal de adobe, con ofrendas y vestigios arqueológicos de los aztecas.

Entonces se decidió realizar los estudios pertinentes, evaluar lo hallado y tras análisis y reuniones de expertos, se creó allí mismo un museo de sitio. La colección que muestra el museo de sitio, ubicado en la casa, es resultado de excavaciones arqueológicas, análisis y clasificación de piezas encontradas a partir de 1987, cuando iniciaron las excavaciones.
La casa, abierta a todo público de manera gratuita, fue declarada Monumento Histórico el 1 de diciembre de 1931. Es un recio edificio civil colonial de estilo barroco y resguarda y exhibe vasijas decoradas, cucharas, navajas, y raederas para limpiar pieles, y un conjunto de malacates de distintas formas y tamaños, con los que se hilaba lana y algodón.
La ventana arqueológica conservada desde entonces es un elemento importante al mostrar las distintas etapas constructivas del edificio, durante las épocas prehispánica y virreinal. Las vitrinas exponen objetos ligados a la vida cotidiana de los primeros mexicanos, como sellos y figurillas de barro cocido, y fragmentos de cerámica que se fabricaba en el lugar.
Anexo están las salas de exhibición temporales, la Galería Principal y Galería El Molino. Además, se ofrecen servicios a la comunidad como talleres de diversas manualidades y de elaboración de artesanías, cursos de danza, proyecciones en videos de interés general, una amplia biblioteca, una ludoteca, y una fototeca al alcance de los investigadores.

En su hoja de sala se lee que en el año 2001, el inmueble de Casa Talavera fue otorgado por el gobierno de la capital de la república a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. La casa contaba entonces con un museo informal con objetos hallados por los expertos del INAH en los montículos encontrados en los cimientos de la misma casa.
El pequeño museo fue cerrado en 2009 y se inició un proceso para otorgar a la casa de estudios la custodia de los objetos e impulsar acciones de registro, conservación e investigación de las colecciones. La universidad formalizó un nuevo Museo de Sitio, un espacio de historia y cultura del barrio, para los universitarios y para todos los vecinos.
La estratigrafía arqueológica es la materia que estudia las capas de tierra existentes en una investigación arqueológica. Las capas más profundas tienen mayor antigüedad y las superficiales son más recientes. La época propia de cada objeto depende de la capa en que fue hallado. Eso es lo que presenta la ventana arqueológica de este museo de sitio.
En la investigación arqueológica de los montículos de Casa Talavera se encontraron tres períodos diferentes. En el correspondiente a la etapa prehispánica, hay objetos vinculados a un uso ritual, ya que se encontraron restos de una ofrenda que según la investigadora Gilda Cano pudo haber estado asociada con la diosa Tlazoltéotl, relacionada con los temazcales.
Se observan en este nivel estratigráfico dos plataformas realizadas en adobe con gran valor arquitectónico, ya que son de las pocas que aún se conservan en la ciudad. En este nivel hay también una gran cantidad de navajas de obsidiana verde que refieren a la vida cotidiana de los mexicas y numerosas figurillas de barro femeninas y masculinas.

En el nivel medio de profundidad de los montículos se han encontrado restos de una construcción que pudo haber estado destinada a casa habitación o a talleres de oficios de capital importancia en esa época, como curtiduría y de alfarería. Se observan en ellos fragmentos de cerámica de uso cotidiano y navajas de obsidiana del periodo mexica.
Finalmente, en el tercer nivel, correspondiente a la época colonial, los cimientos de Casa Talavera son la principal evidencia. En los planos arquitectónicos de la construcción se pueden observar dos cuartos destinados a ser bodegas de alimentos, así como accesorias donde se vendían productos que posiblemente eran trasladados por el Canal de Roldán.
Finalmente, en el nivel superior de las accesorias o bodegas se encontraron vigas que atraviesan los muros de lado a lado. Son restos de los tapancos que formaban parte de las accesorias y que probablemente guardaban reservas de mercancía. Aquí, los muros de las habitaciones están hechos de distintas piedras macizas, como chiluca, basalto y tezontle.

