ENTRE CAMPANAS E IMPRESIONES
Jerónimo (o Gerónimo) de Aguilar (Sevilla, 1489 – Nueva España, 1531) fue un clérigo español. Llegó a América y fue hecho prisionero por los mayas de Yucatán en 1511. En 1519 fue rescatado por Hernán Cortés, a quien sirvió como intérprete de la lengua maya, y participó con él en la conquista de lo que hoy es México. Era Inteligente y bonachón.
Con el paso del tiempo, y tras la caída de Tenochtitlán, Cortés le adjudicó un predio de medianas proporciones en los límites del recinto sagrado del Templo Mayor, ya en ruinas. En ese terreno había sido desmantelado un pequeño pero sumamente importante templo consagrado a Tezcatlipoca, una de las deidades centrales de los mexicas de Tenochtitlán.
En 1524 allí se construyó una casa para De Aguilar, hombre culto, inteligente y educado. Hacia 1527, en la Época Colonial, se conoció como “Casa de las Campanas”, debido a que en su interior se instaló un taller donde se fundieron las enormes campanas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y de otras iglesias de la naciente Nueva España.

La casa se encuentra en la esquina de las actuales calles de Moneda y Licenciado Primo Verdad, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El tiempo pasó, De Aguilar dejó de existir y en 1539, Juan Pablos, impresor de origen italiano, estableció en este lugar la primera imprenta en América, y así comenzó el quehacer editorial en la Nueva España.
Juan Pablos estableció la imprenta en México y en todo el continente, gracias al contrato que firmó con el editor Juan Cromberger. El primer libro impreso allí fue Breve y más compendiosa doctrina christiana en lengua mexicana y castellana en 1539. Juan Pablos operó 21 años la imprenta, gracias a los 500 ducados invertidos por Cromberger para eso.
La imprenta llegó a México gracias a la iniciativa de Fray Juan de Zumárraga, Obispo, y Antonio de Mendoza, Virrey de la Nueva España. Juan Pablos fue el primer impresor y publicó obras religiosas y vocabularios para la enseñanza del español y las lenguas indígenas. En 1551, Antonio de Espinosa se unió a Juan Pablos y juntos imprimieron obras como Manuale Sacramentorum y Misale Romanorum.
En 1562, Pedro de Ocharte se convirtió en el tercer impresor de México, publicando los libros Cedulario de Purga y Graduale dominicale. La imprenta se expandió y se imprimieron libros de temas variados, como medicina, leyes y música; la imprenta en México fue muy importante para difundir la cultura y la educación en la Nueva España.

En el lapso 1700-1750 la imprenta se vio influenciada por la Ilustración y la Reforma. De esa forma, se imprimen obras de Sor Juana Inés de la Cruz y José Joaquín Fernández de Lizardi. Entre 1810 y 1821 la imprenta tuvo un papel importante, al imprimirse diversos periódicos y panfletos que promovían la causa y lucha por la Independencia de México.
La imprenta ha evolucionado y en su recorrido por el tiempo, de 1830 a 1850 se instaló la primera prensa litográfica en México. Posteriormente (1900-1950), la imprenta introdujo nuevas tecnologías, como la linotipia y la offset, y se imprimieron obras de autores como Octavio Paz y Carlos Fuentes. En el año 2000 la imprenta se adaptó a la era digital.
En 1993, la Universidad Autónoma Metropolitana convirtió la “Casa de las campanas” o “Casa de la Primera Imprenta de América” en un centro cultura que ofrece, a la sociedad en su conjunto, actividades vinculadas al mundo editorial, la narración oral, la memoria del Centro Histórico de la Ciudad de México, y las lenguas y tradiciones de los pueblos originarios.

Mirando hacía el pasado, el edificio cambió de manos varias veces a lo largo de los años y fue reconstruido por completo en el siglo XVIII. La mayor parte de los archivos se perdieron cuando el ejército estadounidense ocupó brevemente la casa en 1847. Luego se convirtió en tienda de muebles y sirvió como oficinas hasta que la universidad lo adquirió en 1989.
Durante las renovaciones se descubrió una escultura de una cabeza de serpiente de 1.5 toneladas, a unos 82 centímetros bajo del nivel de la calle. La escultura formaba parte del antiguo templo de Tezcatlipoca. En el museo de la casa que exhibe algunos de los libros más antiguos de México, hay 90 objetos hallados en las remodelaciones.
La Casa de la Primera Imprenta de América organiza regularmente conferencias, talleres, y exposiciones, abiertas a todo público y está abierta de martes a sábado, de 10:00 a 18:00 horas, como parte del circuito de museos, casas de cultura y otros recintos destinados a la difusión y preservación del ate ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

