VOCHOL, EMBAJADOR CULTURAL DE MÉXICO

El Vochol ha sido un embajador cultural de México, promoviendo la cultura y la tradición huichola en todo el mundo, desde su creación en 2010. Los artesanos huicholes iniciaron la obra en mayo de ese año, en el Hospicio Cabañas de Guadalajara, y su transformación siguió en el Centro Estatal para las Culturas Populares e Indígenas de Nayarit.

Se trata de una pieza única en el planeta, a partir de la intervención a un Volkswagen sedán decorado con elementos artísticos de la cultura indígena huichola, originario de México. Actualmente está exhibido en la entrada del Museo de Arte Popular de la Ciudad de México y se puede conocer sin costo alguno, lo mismo que las colecciones del recinto.

En su periplo, el Vochol ha visitado ciudades de México (Guadalajara, San Miguel de Allende, Nayarit, Puerto Vallarta, Oaxaca y Cancún), Estados Unidos (San Francisco, Los Ángeles y Nueva York), Canadá (Toronto y Vancouver) Francia (París), Italia (Roma), España (Barcelona), Alemania (Berlín), Reino Unido (Londres), y Japón (Tokio).

Además de la creatividad de los depositarios de esa cultura, se invirtieron 4 mil 760 horas de trabajo, más de 2 millones 277 mil chaquiras que equivalen a 90 kilos de este material, 16 kilos de resina especial, y mucha tela, pintura y estambre. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

De la misma manera, de China (Pekín), India (Nueva Delhi), Brasil (Río de Janeiro), Tailandia (Bangkok), Australia (Sydney), Argentina (Buenos Aires), Chile (Santiago), Colombia (Bogotá) y Perú (Lima), donde el público constató la belleza de esa obra de arte y tuvo oportunidad de conocer más a fondo el ancestral arte huichol mexicano.

La historia del Vochol tiene tras de sí una labor titánica: además de la creatividad de los depositarios de esa cultura, también llamados wixaricas, invirtieron 4 mil 760 horas de trabajo en un lapso de siete meses, más de 2 millones 277 mil chaquiras que equivalen a 90 kilos de este material, 16 kilos de resina especial, y mucha tela, pintura y estambre.

Tras esa ardua labor, el automóvil llegó al Museo de Arte Popular (MAP), en donde se concluyeron los detalles finales de su decoración. En esa obra de arte inédita, conviven los sentires de una cultura que mira a través de un cristal policromático, capaz de mezclar lo real con lo imaginario, enalteciendo espectacularmente el arte popular mexicano.

De acuerdo con los creadores y la más estricta crítica especializada en arte mexicano, sus diseños y colorido se convierten en la oportunidad perfecta para enlazarse estrechamente con una cultura de rito, destreza y sensibilidad; de una asombrosa belleza, el Vochol da al público la oportunidad de enlazarse con una cultura por demás particular.

El Vochol está en el Museo de Arte Popular a la vista de todos. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Vochol representa un hecho sin precedente en la historia del arte popular en México y el mundo, en el que dos familias de artesanos huicholes de los estados de Nayarit y Jalisco, tomaron como lienzo la estructura a tamaño real de un automóvil, para intervenirlo con un diseño exclusivo a base de chaquira. El resultado superó todas las expectativas.

La Asociación de Amigos del Museo de Arte Popular (AAMAP), con el apoyo de los Gobiernos de los estados de Nayarit y Jalisco, así como de instituciones públicas y privadas, hizo posible este proyecto en el cual trabajó durante más de un año. La obra fue presentada oficialmente en el MAP el jueves 9 de diciembre de 2010, a las 13:00 horas.

Tras un periodo de exhibición allí, el Vochol inició una gira para su promoción, la cual concluiría con su venta en subasta internacional. La idea era donar la totalidad de los fondos recabados a beneficio de la AAMAP, para continuar promoviendo el trabajo de casi ocho millones de personas involucradas en la creación de arte popular mexicano.

Sobre la cultura huichol cabe señalar que sobrevivientes a la conquista espiritual y al exterminio, los huicholes representan el sedimento de la más pura raza indígena. Son depositarios de tradiciones respecto de su origen, mismas que han logrado preservar a lo largo de los siglos. Siguen adorando a sus viejos dioses y a su sagrado y poderoso peyote.

Adoran al peyote por ser el dios sol, dios venado, dios maíz, padre y señor de todos los signos, alucinaciones y engendrador de la vida y de la muerte. En la actualidad se asientan en lo alto y bajo de la Sierra Madre Occidental, principalmente en la región que comprende los estados de Jalisco y Nayarit, así como parte de Durango, Colima y Zacatecas.

Pieza única en el planeta, a partir de la intervención a un Volkswagen sedán decorado con elementos artísticos de la cultura indígena huichola, que se exhibe en la entrada del Museo de Arte Popular de la Ciudad de México. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Mantienen fuerte conexión con su entorno natural, que les sirve para ponerse en contacto con sus deidades ancestrales. Son los mayores peregrinos del mundo por su necesidad de reconstruir las hazañas creadoras de sus dioses en los sitios donde ocurrieron, viajando durante cuatro o cinco meses a lugares lejanos como el Lago de Chapala y la tierra mágica de Wirikuta, donde se da el peyote.

Los huicholes han sido por generaciones grandes bordadores, grandes chamanes, y grandes contadores de mitos. De una belleza enigmática y subyugante, el arte huichol esconde simbolismos inesperados en sus diseños, técnicas y materiales, que trasladan a quien lo mira a un universo en donde cada creación adquiere una dimensión cosmogónica.

Debido a sus finos bordados y tejidos, a sus objetos rituales entre los que destacan las esculturas de cantera, las flechas votivas y las jícaras adornadas con chaquira, los huicholes han ganado fama internacional. Ahora, con el Vochol, refrendan que su arte no tiene fronteras ni se haya estancado, pues lo han hecho intervenir en un auto moderno.