MURALES PARA ADMIRAR DE NOCHE
La Ciudad de México ha recibido varios títulos y nombramientos desde que fue fundada como Tenochtitlán por los aztecas en la época prehispánica el 13 de marzo de 1325. En 1521, con la conquista española, fue llamada Capital de la Nueva España, y tras la Independencia en 1821, es Ciudad de México, gran capital del país, viva, dinámica, y cosmopolita.
Hoy en día es una de las más grandes y pobladas del mundo, y a lo largo de su historia ha consolidado un acervo que la convierten en poseedora de una rica historia cultural. Además, es la “Ciudad de los Palacios”, título que le otorgó Alexander von Humboldt, científico, naturalista y explorador alemán del siglo XIX tras su llegada al país el 15 de marzo de 1804.

En el terreno del arte, entre otros atractivos más, es la galería al aire libre más grande del mundo. Exposiciones en Coyoacán, Tlatelolco, Polanco, Corredor Roma-Condesa, Centro Histórico, Chapultepec, Ciudad Universitaria y otros puntos más, hacen de la Ciudad de México un mosaico donde van de la mano pinturas y esculturas de diversos estilos y temas.
Si bien lo común es admirar las exposiciones en espacios públicos, sobre todo de pintura, a la luz del día, hay en el Centro Histórico una muestra permanente de murales que se debe visitar de noche, cuando los locales comerciales están cerrados. Otra opción es recorrerla cuando los comercios no abren por ser día festivo, o muy temprano, antes de que inicien labores.

Se trata de un conjunto de pinturas, cuyos autores utilizaron las cortinas que los comerciantes suben y bajan al abrir y cerrar sus locales, como lienzo para dar rienda suelta a su talento. Calles como José María Pino Suárez, República de El Salvador, Mesones, Venustiano Carranza, Regina, República de Uruguay y la Avenida 20 de Noviembre, son ejemplo de ello.
La iluminación nocturna, la amplitud de la mayoría de las vialidades, y el gran formato de esas pinturas, se unen para que el noctámbulo y el nocherniego, el trasnochado y el pernoctado, admiren y disfruten cada obra de arte expuesta. Cada pintura, contrario a las funciones comunes, aparece al bajarse el telón, cada noche, ante el público impaciente y curioso.
Cada autor plasmó en su creación su propio sentir y entender de la vida, de la naturaleza (con su flora y fauna) que ha visto y conocido en el transcurrir de su existencia, y de las personas, reales o ficticias, que le han marcado o dejado huella. Rostros femeninos de mujeres y niñas, solas o con animales o flores, así como aves y felinos, son los principales motivos.

La ciudad es hoy la Galería de arte urbano más grande de América Latina. En el Centro Histórico se han intervenido mil 346 cortinas que dejan ver temas y valores relacionados con la historia, la cultura y la vida social. En total son 10 mil 95 metros cuadrados, trabajados bajo los lineamientos del gobierno en materia de zonas y monumentos históricos.
Otras calles dotadas de estas obras son Tacuba, 5 de Mayo, Palma, Allende, Bolívar, República de Chile, República de Brasil, Avenida Bucareli, Comonfort, y República de Honduras. Además, se realizaron cuatro murales para impulsar el uso de la bicicleta en Diagonal San Antonio y tres más en el Eje Central Lázaro Cárdenas.

El Centro Histórico de la Ciudad de México fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Desde su fundación prehispánica hasta la modernidad, ha sido punto medular de la vida política, social y cultural del país. Sus templos, palacios, casas señoriales, mercados, y sobre todo su amplia cultura, se complementan con estas pinturas para ver de noche.

