KAREN ROBINSON, UN CORAZÓN EN ETERNA ACCIÓN POR LOS DEMÁS

Que cante el mundo, que todos lo sepan: apaguemos la guerra, encendamos la paz…

Cuando Karen Robinson estaba a punto de cumplir 50 años, su vida transcurría en Nueva York, donde trabajaba como consejera en una escuela primaria. Disfrutaba profundamente su labor, sin embargo, conforme se acercaba la fecha de su retiro una inquietud comenzó a instalarse en su interior. Necesitaba tener un propósito para no terminar convirtiéndose en espectadora pasiva del tiempo, sentada frente a una ventana viendo pasar la vida. 

“En mi último año de trabajo leí un artículo en el periódico que hablaba de la labor que realiza el Cuerpo de Paz y decía que un gran porcentaje de los voluntarios tenía más de cincuenta años. Fui a una reunión para escuchar más y después apliqué. Me enviaron al Pacífico Sur, a Vanuatu,muy lejos de mis amigos y mi familia de sangre”.

La República de Vanuatu es un país insular de Oceanía, compuesto por 83 islas, de las cuales 65 están habitadas. Hasta ese punto remoto del mapa llegó en busca de un destino productivo, guiada por la alegría, la determinación y el impulso solidario que la han definido a lo largo de su vida. 

Karen es el ejemplo de que la solidaridad no conoce distancias, territorio ni ocasiones especiales.

“Es interesante porque la sociedad allá es muy machista. Los hombres golpeaban a las mujeres y no era un problema; ahora existen leyes sobre esto. Al principio, los hombres que trabajaban en la oficina de educación no estaban muy felices conmigo porque no me quedaba tranquila. Cuando pienso algo, no descanso hasta realizarlo”.

Karen se dedicó a dar clases a los maestros convencida de que transformar la enseñanza para hacerla incluyente y activa significaba transformar el futuro. Su propuesta apostó por la creatividad, la participación y el pensamiento crítico: “Di asesorías a los maestros para hacer clases interactivas, porque el sistema educativo allá estaba basado en la memoria y los niños tenían memorias increíbles, aunque no entendían cómo pensar. Hice diferentes juegos y canciones para ayudar a los niños”.

Los resultados fueron inmediatos, tangibles y duraderos. Como parte de ese trabajo, Karen también produjo un CD con canciones educativas en inglés: “Un amigo, Gerardo Aguilar, que tiene un estudio, subió el contenido de mi CD a Apple play, Spotify y esas plataformas”. Con el paso de los años, los docentes continuaron aplicando las herramientas pedagógicas que ella desarrolló. 

La experiencia en Vanuatu transformó su vida de manera definitiva. No solo consolidó su vocación de servicio, sino que también nutrió su vida: “Fue increíble, ahora tengo una familia allá. Mi última vez allá, hace dos años, me dijeron: ‘Karen cuando tú quieras parar de viajar y necesites a alguien para cuidarte, ven con nosotros’… También mi jefe en ese tiempo le dijo a la persona en la oficina de Cuerpo de Paz que quería un voluntario otra vez, pero que fuera como Karen”. 

El tiempo que vivió y realizó labores de voluntariado en los Cuerpos de Paz tenía una fecha de término, y con ella llegó nuevamente la necesidad de decidir el rumbo de su vida. 

“La fecha para salir del Cuerpo de Paz fue el 17 de diciembre de 2012. Mi hogar estaba en Filadelfia, era invierno así que no quería regresar a un lugar tan frío en ese momento. Hablé con mi hermana, que estaba viviendo con su pareja en Todos Santos, en Baja California, y decidí pasar diciembre con ellos. En enero se formó un grupo de cuatro mujeres y viajamos por diferentes ciudades de México. Yo nunca había escuchado de Guanajuato, pero una de ellas dijo que necesitábamos venir, que era una ciudad pequeña llena de arte”.

El encuentro entre Karen y Guanajuato fue definitivo, y desde entonces, hace catorce años ya, quedó sellado su porvenir: “Después de dos días de caminar por la ciudad pensé que quería aprender español y bailar mucho. Entonces busqué una escuela de español aquí y ahí me armaron un programa de aprendizaje de 6 meses con 3 horas de español diarias y actividades. Me integraron con una familia increíble, me quedé con ellos y así conocí a Ema, que es fabulosa. Todavía esa familia es como mi familia. Paso Navidad con ellos casi todos los años. Y cuando toman una foto de la familia nuclear me llaman para que yo también esté en ella”. 

En Guanajuato, Karen ha encontrado el escenario ideal para vivir rodeada de aquello que más ama: el arte, la cultura, la música y el baile. Para ella, México forma una parte importante y entrañable en su vida y, desde entonces, Guanajuato ha sido su hogar y su refugio. 

Hoy, Karen sostiene un nuevo propósito que la mantiene activa, ocupada y comprometida: “Soy judía, y tengo familia en Israel. Para mí, lo que está pasando en Gaza es un genocidio, es terrible. Un día vi que muchos artistas se estaban expresando al respecto, mostrando su apoyo, y pensé: ‘Es hora de poner dinero a las palabras’”.  

Con esa determinación que la caracteriza, inició la organización de “Corazones en Acción”, un evento que se realizará el próximo 28 de febrero en las instalaciones del Hotel Embajadoras. El objetivo es recaudar recursos no solo para los afectados en Gaza, sino también para apoyar causas locales e internacionales: el internado Buen Pastor que apoya a la educación y formación de niñas en situación vulnerable; Casa Esperanza que respalda a mujeres sobrevivientes de violencia;  Médicos sin Fronteras, organización que brinda ayuda médica-humanitaria a víctimas de conflictos armados;  y  Anera, organización estadounidense, apolítica y sin fines de lucro que desde 1968 brinda ayuda humanitaria y proyectos de desarrollo sostenible a refugiados y comunidades vulnerables en el Medio Oriente. 

“Daniel y Mina, propietarios del Hotel Embajadoras no solo aceptaron que realizáramos el evento ahí, sino que además proveerán comida y bebidas sin alcohol. Habrá una rifa muy grande, porque mucha gente quiere apoyar y están haciendo donaciones de productos. También se podrá disfrutar de la presencia de tres diferentes grupos musicales amenizando el evento. Además, estarán a la venta los últimos libros escritos por las niñas del Buen Pastor ya que el 100 por ciento de las ventas de esos libros se van a cuentas de las que las autoras podrán disponer a los 18 años para continuar con sus estudios. Todo lo recaudado se irá directamente a las cuentas de las organizaciones y no a cuentas personales”. 

Karen Robinson también forma parte de Brillantes Caminantes una organización que apoya los estudios universitarios de jóvenes con potencial, y de RMR mundial que impulsa proyectos de artistas en formación y pequeños negocios en Guanajuato.

Para Karen Robinson, México forma una parte importante y entrañable en su vida y, desde entonces, Guanajuato ha sido su hogar y su refugio.

Los boletos para Corazones en Acción tienen un costo de 500 pesos para el público en general y 200 pesos para personas con credencial Insen y estudiantes. En el evento habrá también alcancías para aportaciones voluntarias, y además se habilitarán opciones en cuentas de México y en Estados Unidos, de donación bancaria para quienes deseen sumarse a la causa 

El evento inicia a las 14:00 horas y finaliza a las 20:00 horas. Además del Hotel Embajadoras, el evento está apoyado por Vanya Kirova Productions, TVO, El Bailar del Mio Cid y R.M.R. Mundial. 

Karen es el ejemplo de que la solidaridad no conoce distancias, territorio ni ocasiones especiales. Nos inspira a acometer acciones por los demás como un acto cotidiano. Su vida, más que una biografía, es un latido de luz que mantiene encendida la esperanza de una humanidad cada vez más unida y en paz.